Remuneración por resultados debería considerar también el fracaso

La remuneración por resultados ha sido una de las culpables de la actual crisis financiera y económica, por cuanto los directivos de las grandes corporaciones financieras culpables de todo esto, ansiosos por obtener grandes ganancias, tomaron decisiones de alto riesgo que el final llevó a que el sistema colapsara.

Las personas que son remuneradas por sus resultados, sólo les importa ganar mucho dinero en el presente, sin importar los riesgos a que se exponga la empresa, por tanto, es una práctica que empieza a ser cuestionada e incluso satanizada.

Sin embargo, la remuneración por resultados sigue siendo una herramienta importante para conseguir que empleados y directivos den la máximo de si para lograr los objetivos suyos primero, y por consecuencia lógica, los de la empresa.

El problema actual de esta forma de remuneración radica en que sólo tiene en cuenta los resultaos positivos más no los negativos. Si la empresa gana los directivos ganan. Si la empresa pierde, los directivos no ganan pero no pierden.

Para estimular a los directivos y empleados a ser productivos, se les paga según los resultados obtenidos, y para estimular a los directivos y empleados para que no hagan perder a la empresa, se les debería trasladar también parte de esa pérdida si llegara a ocurrir.

Si un empleado sabe que gana cuando la empresa gana, hará todo lo posible para que la empresa gane, y si sabe que pierde si la empresa pierde, se cuidará de cometer errores y de asumir demasiados riesgos.

Con el modelo actual, los directivos con el fin de ganar la mayor cantidad de sueldo posible han asumido demasiados riesgos, riesgos que se vuelven reales en el futuro, pero el directivo cobra en el presente, de manera que poco le importa el futuro, puesto que cuando ese futuro desastroso llegue, ellos ya se han echado al bolsillo millones que no devolverán.

La remuneración ideal podría ser aquella en la que se paga una remuneración básica que se podrá incrementar si el empleado se desempeña bien, y que también podrá disminuir si el empleado se desempeña desastrosamente. Y para evitar que juegue a ganar en el presente asumiendo que en el futuro cuando la empresa pierda por su culpa ya no estará en la empresa, parte de esa remuneración se debería pagar en ese futuro cuando se demuestre que las decisiones del pasado no fueron equivocadas.

Es que no se puede ignorar que muchas de las decisiones presentes sólo tienen un efecto en el futuro, por tanto la empresa debe asegurar que el empleado haga lo que hicieron los directivos de las grandes corporaciones financieras estadounidenses, que durante años alimentaron una burbuja que estalló cuando estos directivos ya se habían cobrado miles de millones de dólares en comisiones, dinero que nunca se pudo recuperar a pesar de la clara evidencia de que habían hecho un pésimo trabajo, tan pésimo que llevó a muchas empresas a la quiebra.

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