Responsabilidad solidaria del contratante y la indemnización moratoria del artículo 65 del código sustantivo del trabajo

El artículo 34 del código sustantivo del trabajo contempla los casos en que la empresa o contratante es responsable solidario de las obligaciones laborales del contratista independiente, y el artículo 65 del código sustantivo del trabajo contempla una indemnización moratoria por el no pago de los valores adeudados al trabajador al término del contrato de trabajo. Veamos si la responsabilidad solidaria de la empresa contratante llega hasta la indemnización moratoria por no pago de salarios a la terminación del contrato de trabajo.

En primer lugar le invitamos a consultar el artículo Responsabilidad solidaria de la empresa contratante con respecto a los derechos laborales de los trabajadores del contratista. Seguidamente afirmar que la indemnización moratoria por el no pago de salarios al terminar el contrato de trabajo (artículo 65 CST), aplica sólo cuando se prueba la mala fe del empleador,  y aquí la discusión.

Algunas personas han interpretado que el contratante no debe responder por esa indemnización por cuanto quien actuó de mala fe fue el contratista independiente más no el contratante o dueño de la obra, y el contratante al estar exento de culpa no puede ser condenado a pagar la indemnización moratoria, argumento que no es válido como la ha expresado infinidad de veces la jurisprudencia de la Corte suprema de justicia.

La razón es sencilla: el contratante o dueño de la obra es el deudor solidario del contratista independiente, es decir, es su garante, y como garante debe responder por todo lo que su contratista adeude. Probada la deuda del contratista independiente el deudor solidario debe responder por ella sin más miramientos.

Pero dejemos que sea la sala laboral de la Corte suprema de justicia quien se ocupe de explicarlo en sentencia 32953 del 5 de noviembre de 2008 con ponencia del magistrado Camilo Tarquino Gallego:

Precisado lo anterior, hay que decir que esta Sala por mayoría, en procesos de similares características al aquí estudiado, inclusive contra el mismo Instituto demandado, definió el asunto, en el sentido de indicar que es la buena fe o carencia de ella por parte del contratista la que debe analizarse para efectos de imponer la sanción moratoria y no la de obligado solidario, por lo que el dueño de la obra o el beneficiario de la misma, termina equiparándose al empleador para efectos de la sanción del artículo 65 del C. S. del T.

Así quedó dispuesto entre otras en la sentencia de 20 de febrero de 2007, Rad. 28438 en la que igualmente se hizo referencia a la de 6 de mayo de 2005 Rad. 22905, según la cual: “El artículo 34 del C. S. del T. no hace otra cosa que hacer extensivas las obligaciones prestacionales o indemnizatorias del contratista, al dueño de la obra conexa con su actividad principal, sin que pueda confundirse tal figura jurídica con la vinculación laboral, como lo ha sostenido esta Sala en otras ocasiones. La relación laboral es única y exclusivamente con el contratista independiente, mientras que la relación con el obligado solidario, apenas lo convierte en garante de las deudas de aquél. Así lo ha sostenido  la Corte, entre otras, en las sentencias del 26 de septiembre de 2000 (Rad. 14038) y del 19 de junio de 2002 (Rad. 17432).

“Es claro, entonces, que la culpa que genera la obligación de indemnizar es exclusiva del empleador, lo que ocurre es que, por virtud de la ley, el dueño de la obra se convierte en garante del pago de la indemnización correspondiente, no porque se le haga extensiva la culpa, sino por el fenómeno de la solidaridad, que, a su vez, le permite a éste una vez cancele la obligación, subrogarse en la acreencia contra el contratista, en los términos del artículo 1579 del Código Civil, lo que, se ha dicho, reafirma aún más su simple condición de garante.

“En estas condiciones, es la  buena o mala fe del empleador, o sea del contratista, la que debe analizarse para efectos de imponer la sanción moratoria y no la de su obligado solidario.

“Como tuvo oportunidad de analizarse, al ser despachado el cargo anterior, el Tribunal al confirmar la decisión del a quo sin ninguna consideración al respecto, acogió sin reservas los planteamientos de éste con relación a la conducta injustificada del empleador contratista, que lo llevaron a concluir su falta de buena fe al abstenerse de cancelar oportunamente las acreencias de su extrabajador. Fundamento fáctico éste que no ataca el cargo y que es suficiente para mantener la decisión.

“Es, en consecuencia, irrelevante para la decisión, que la conducta asumida por la obligada solidaria hubiere estado o no revestida de buena fe, por lo que la acusación se torna infundada.”.

Como se puede observar, una vez condenado el empleador o contratista, el deudor solidario no le queda otro camino que responder por la deuda de la que es garante o deudor solidario, y no puede excusarse en que la culpa no es suya sino del contratista, pues ello resulta irrelevante por cuanto la conducta del deudor solidario no se examina en ningún sentido.

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Una opinión
  1. Claudia dice:

    Hola buen día. Mi esposo renunció su trabajo porque tenía una compañera en la empresa que lo molestaba com malas respuestas y actuaciones. Es un hombre mayor mi marido y como le gustó las muchas veces que esa chica le gritó y le hablo mal. Prefirió renunciar ya que muchas veces reclamó con el encargado y nunca se solucionó nada. En ese casa a que tiene derecho mi marido?

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