Retención en la fuente en ventas de activos pertenecientes a los dos cónyuges

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La venta de activos fijos está sometida a retención en la fuente sin importar si el activo es propiedad de dos o más personas.

Hemos recibido varias inquietudes sobre la retención en la fuente a la venta de activos fijos, cuando estos figuran en cabeza de los dos cónyuges, y en especial, cuando uno de ellos es declarante de renta y el otro no.

La venta de activos fijo, está sometida a retención en la fuente a una tarifa del 1% sobre el valor de enajenación del activo, sin considerar si la el bien es propiedad de una o mas personas.

Como en el caso de los cónyuges, cada uno de ellos es propietario de una parte del bien, la retención, aunque es una sola al momento de la venta del activo, se debe distribuir según la participación de cada uno de los cónyuges en el activo enajenado.

Así las cosas, el agente de retención, que en este caso es el notario público, debe certificar la retención practicada, según la participación que cada cónyuge tenía en el activo enajenado.

Si los dos cónyuges son declarantes del impuesto de renta y complementarios, el 100% de la retención podrá descontarse en las respectivas declaraciones, pero si uno de ellos no es declarante pero el otro sí, el declarante sólo podrá descontar la retención que le ha sido certificada, esto es, la que corresponde a la participación que tenía en el activo que originó la retención en la fuente.

Recordemos que si bien el matrimonio o convivencia en pareja se denomina sociedad conyugal, frente a los impuestos, los responsables son los cónyuges socios individualmente considerados, no la sociedad conyugal, pues así lo expresa el artículo 8 del estatuto tributario Colombiano:

«Los cónyuges se gravan en forma individual. Los cónyuges, individualmente considerados, son sujetos gravables en cuanto a sus correspondientes bienes y rentas.

Durante el proceso de liquidación de la sociedad conyugal, el sujeto del impuesto sigue siendo cada uno de los cónyuges, o la sucesión ilíquida, según el caso.»

Respecto de la retención en la fuente que le hubieren practicado al cónyuge no declarante, no puede ser “donada” al otro cónyuge declarante para que la “aproveche”, sino que ésta se convierte en la contribución del cónyuge no declarante, puesto que así lo dispone el artículo 6 del estatuto tributario cuando expresa:

«Declaración voluntaria del impuesto sobre la renta. El impuesto sobre la renta y complementarios, a cargo de los contribuyentes no obligados a declarar, es el que resulte de sumar las retenciones en la fuente por todo concepto que deban aplicarse a los pagos o abonos en cuenta, según el caso, realizados al contribuyente durante el respectivo año o período gravable.

Parágrafo. Las personas naturales residentes en el país a quienes les hayan practicado retenciones en la fuente y que de acuerdo con las disposiciones de este Estatuto no estén obligadas a presentar declaración del impuesto sobre la renta y complementarios, podrán presentarla. Dicha declaración produce efectos legales y se regirá por lo dispuesto en el Libro I de este Estatuto.»

En conclusión, el agente de retención deberá certificar la retención en la fuente practicada, a todas las personas que figuren en la escritura de enajenación del activo.

No sobra recordar que los ingresos obtenidos por la enajenación del activo fijo, deberán ser declarados por cada uno de los cónyuges según haya sido su participación en el bien enajenado.

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