Sanción por libros de contabilidad procede por no llevar libro de inventarios

En opinión de la Dian y de la sección cuarta del Consejo de estado, el hecho de no llevar el libro de inventarios da lugar a la imposición de la sanción por libros de contabilidad, por lo que termina siendo obligatorio llevar este libro por parte de los comerciantes.

Manifiesta también la jurisprudencia del Consejo de estado que al existir la obligación de llevar un libro de inventarios, surge también la obligación para el comerciante realizar un inventario físico por lo menos una vez al año, aún en los casos en que este utilice el sistema de inventarios permanente.

En  sentencia del 13 de septiembre de 2012, expediente 17762, la sección cuarta del Consejo de estado manifestó:

“En liquidación Oficial de Revisión, la DIAN señaló que una vez practicada la inspección contable a la demandante, verificó que el libro de inventarios y balances registraba el último movimiento el 31 de diciembre de 1995, hecho que de conformidad con la legislación comercial constituía una irregularidad en la contabilidad, tal y como lo prevé el artículo 654 del E.T. Por lo mismo, la parte actora se hacía acreedora a la sanción prevista en el artículo 655 del mismo estatuto.

La demandante sostuvo que cumplió el deber de llevar en debida forma los libros de contabilidad. En particular, sobre los inventarios, alegó que llevaba un registro auxiliar de control de mercancías, según lo previsto en el artículo 2 de la Ley 174 de 1994 y el Decreto 2649 de 1993 y que, por esta razón, no estaba obligada a llevar un libro de inventarios.

El artículo 52 del Código de Comercio establece que los comerciantes, al iniciar sus actividades y por lo menos una vez al año, deben elaborar un inventario y un balance general.

Artículo 52. Obligatoriedad de elaborar periódicamente un inventario y un balance general. Al iniciar sus actividades comerciales y, por lo menos una vez al año, todo comerciante elaborará un inventario y un balance general que permitan conocer de manera clara y completa la situación de su patrimonio.”

La doctrina judicial de esta Sala tiene establecido que de la norma transcrita se advierte la obligatoriedad de llevar un libro de contabilidad donde aparezca el inventario del ente económico al iniciar sus actividades y por lo menos una vez al año, esto es, al terminar el ejercicio fiscal y comercial. Para tales efectos, señala la providencia citada:

“De todo lo anterior se infiere que todo comerciante o ente económico, está obligado a llevar un registro pormenorizado de los inventarios existentes a la fecha de corte de los estados financieros y plasmarse sus resultados en los libros auxiliares y/o principales que hayan sido registrados ante las autoridades competentes según las normas del Estatuto Mercantil.

La relación detallada de las existencias, además de quedar en los registros auxiliares agrupados por resúmenes o grupos de bienes (Código de Comercio artículo 52 y Decreto 2649/93 artículo 125) deben relacionarse con el mismo nivel de detalle en un libro que la costumbre y la doctrina mercantil y la jurisprudencia tributaria han coincidido en llamar de “Inventarios y Balances” cuya inscripción en el registro mercantil de la respectiva Cámara de Comercio es obligatorio conforme al numeral 7° del artículo 28 del Código de Comercio”

De lo anterior se desprende que por el hecho de aplicar el sistema de inventario permanente, según lo previsto en el artículo 62 del E.T., concordantemente con el artículo 129 del Decreto 2649 de 1993, el contribuyente no está exento de cumplir la obligación de realizar un inventario por lo menos una vez al año y registrarlo en el libro correspondiente como lo exige el Código de Comercio. Por lo anterior, la sanción impuesta por la Administración deberá confirmarse.”

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