Sentencia C-246 de 2002; constitucionalidad de la 6ª causal de divorcio

La 6ª causal de divorcio contemplada en el artículo 6 de la ley 25 de 1992 dice lo siguiente:

“toda enfermedad o anormalidad grave e incurable, física o síquica, de  uno de los cónyuges, que ponga en peligro la salud mental o física del otro cónyuge e imposibilite la comunidad conyugal”

Dicha causal de divorcio  fue demandada a través de una acción de inconstitucionalidad por considerar los demandantes que dicha causal,  viola los artículos 1 y 95 de la constitución política sus argumentos fueron los siguientes:

“La Asamblea Nacional Constituyente determinó como fundamentos del orden político a la dignidad humana y a la solidaridad, entre otros.(…) El mismo artículo 1 de la Constitución, en concordancia con el artículo 95, consagra la solidaridad como uno de los postulados básicos del Estado y establece que es deber de todas las personas `obrar conforme al principio de solidaridad social, respondiendo con acciones humanitarias ante situaciones que pongan en peligro la vida o la salud de las personas(…)El artículo demandado vulnera el principio de solidaridad "toda vez que brinda la oportunidad al cónyuge sano de incumplir las obligaciones respecto del otro cónyuge contraídas al momento de la celebración del matrimonio”

El numeral mencionado en verdad es un poco injusto en el sentido de que el cónyuge que se enferma, ya sea física o síquicamente no lo hace con la intención de afectar al otro cónyuge, pero a la vez condenar al cónyuge que está sano a cargar con la enfermedad de su cónyuge enfermo  y que además dicha enfermedad imposibilita la comunidad conyugal y atente afectar contra su salud, tampoco lo es.

La Honorable Corte Constitucional a través de su sentencia C-246 de 2002 resolvió el tema argumentando que,  el deber de solidaridad, no impone  que configurándose una causal de divorcio; los cónyuges deben permanecer casados; además las obligaciones entre los esposos no llegan hasta el punto de exigir la vida matrimonial cuando la salud está en peligro y dicha vida matrimonial es imposible; entonces a nadie le es exigible legalmente sacrificarse y poner en peligro su salud o renunciar a la decisión de formar otra familia en la que no se ponga en peligro su salud y que además pueda desarrollar libremente su personalidad.

En dicha sentencia la Corte también expresa, que el hecho de que el cónyuge que se divorcia por esta causal y no presta alimentos al enfermo incurable, que queda expuesto a su merced después del divorcio, es decir, que no tiene medios para subsistir, atenta contra su autonomía; entonces la corte declara la exequibilidad condicionada sobre esta causal de divorcio en el entendido que el cónyuge divorciado que tenga enfermedad o anormalidad grave e incurable, física o psíquica, que carezca de medios para subsistir autónoma y dignamente, tiene derecho a que el otro cónyuge le suministre los alimentos respectivos.

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