Si un equipo de fútbol fuera como una empresa privada

Ha terminado el mundial y anda por ahí  de de correo en correo una comparativa de un equipo de fútbol y una empresa privada.

En realidad sorprende cómo serían las cosas si un equipo de fútbol aplicara las mismas políticas laborales que una empresa privada.

Si un equipo de fútbol fuera como una empresa privada:

- La prima por la victoria no la cobrarían los jugadores, sino los directivos.

- A los jugadores se les diría que su premio consiste en seguir en la selección.

- No se seleccionaría a los mejores jugadores en términos absolutos, sino a los mejores dentro de los que aceptarán:

  • Cobrar poco.
  • Entrenar mucho.
  • Que el entrenador les tratara con desprecio o en el mejor de los casos con indiferencia.
  • El resto de condiciones que hay en este listado.

- Cuando un jugador cometiera algún fallo en los entrenamientos, sería recriminado o incluso ridiculizado públicamente para que los demás supieran que quien manda, manda.

- Si los resultados no fueran buenos, los jugadores tendrían que entrenar más horas cobrando lo mismo.

- Si los resultados siguieran siendo malos, se empezarían a expulsar jugadores del equipo. Cada vez habría menos banquillo e incluso se llegarían a jugar partidos con menos de 11 jugadores y aún así se mantendrían los objetivos.

- Los jugadores con graves lesiones serían expulsados del equipo.

- Los jugadores con lesiones menores serían llamados cada dos por tres por una mutua contratada por el equipo, que no les daría ningún tratamiento y les diría que ya es hora de ponerse a jugar y dejar de hacer el vago.

- Si el equipo empezara a jugar bien y a tener éxitos, la directiva subiría los precios de las entradas pero los jugadores seguirían cobrando lo mismo. Incluso se programarían más partidos para aprovechar el tirón.

- Sólo el entrenador y el capitán del equipo tendrían contrato para toda la temporada. Para cada partido se contratarían 10 jugadores temporales y si se lesionara alguno se contrataría a otro sobre la marcha.

- Los horarios de los entrenamientos y partidos serían los que a la directiva les viniera mejor para su vida privada.

- A los jugadores se les diría constantemente que cualquier espectador estaría dispuesto a ocupar su lugar.

- Los jugadores cobrarían menos de lo que las propias normas de la Federación dijeran.

- Si se vendieran menos entradas se bajaría el sueldo de los jugadores o algunos serían expulsados del equipo.

- Si la liga en general no produjera beneficios o se sospechara razonablemente que los puede dejar de producir, se modificarían las reglas para que a los jugadores les pudieran quitar la mitad del sueldo a cambio de entrenar la mitad.

- Expulsar a un jugador costaría menos si se vendieran pocas entradas.

- Muchos jugadores jugarían mal a propósito.

- Muchos jugadores desearían que su equipo perdiera o, en el mejor de los casos, le daría lo mismo.

- La gran mayoría de sus jugadores odiarían a su entrenador o bien les inspiraría miedo, risa o indiferencia.

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