Sin PUC, la dinámica del proceso contencioso tributario debe cambiar

Por   09/02/2018

Es claro que ya no tenemos un PUC oficial, al menos para los comerciantes. De allí que deba reflexionarse sobre su importancia en las actuaciones judiciales que cursaran en la jurisdicción contenciosa administrativa, toda vez que en algunos casos la cuenta contable fue un factor determinante para la decisión de los jueces.  Veamos dos ejemplos.

En la sentencia 17329 de 2010, C.P. Martha Teresa Briceño de Valencia, se discutía si algunos pagos eran o no constitutivos de salario. Y en su momento se falló en virtud del plan único de cuentas, como se observa:

«En este caso, la subcuenta 510518 Comisiones, corresponde a la cuenta 5105 Gastos de personal que, a su vez, pertenece al grupo 51 Gastos operacionales de administración y a la clase 5 que corresponde a Gastos, pero, no hay que perder de vista que la mencionada cuenta está subdivida en 19 subcuentas, dentro de la cuales QMAX pudo registrar los pagos realizados por bonos de campo, según considerara que de manera técnica estaba revelando de manera confiable y fidedigna la realidad económica correspondiente a la operación que iba a registrar.

Ahora bien, el Decreto 2649 de 1993 “Por el cual se reglamenta la Contabilidad en General y se expiden los principios o normas de contabilidad generalmente aceptados en Colombia” establece que los errores en la contabilidad se deben reconocer apenas se advierten (artículos 58 y 106), de tal forma que si la demandante había identificado el mencionado error en la contabilidad debió realizar el ajuste correspondiente de manera inmediata, pero como no lo hizo así, se presume la veracidad de la contabilidad con los efectos probatorios que esta tiene.

En este sentido es importante aclarar que no basta con “advertir” al funcionario que realiza la fiscalización que la contabilidad tiene errores, pues la manera técnica de corregir tales errores y de advertirlos es por medio de los registros contables de corrección, esto es de los ajustes contables y, de las anotaciones que los soportan  los cuales deben dar cuenta de las razones del ajuste, las que además deben tener el soporte adecuado.

En cuanto a la forma en que la demandante contabilizó los “bonos de campo”, obra en el expediente un dictamen pericial que pocas luces arroja sobre el tema, pues se limita a constatar que QMAX registró unos valores en la cuenta de comisiones, pero no tiene la virtud de demostrar que tales valores corresponden a los “bonos de campo” pagados a los trabajadores en cuyos contratos se establecieran dichos bonos como no salariales.

Finalmente, es importante recordar que se ha elevado a principio del derecho la prohibición de beneficiarse del error propio, de tal forma que tampoco es de recibo el argumento de la demandante según el cual los actos de liquidación proferidos por el ICBF son nulos porque este no excluyó de la base de liquidación de los aportes los valores registrados de forma errónea en su contabilidad.»

El segundo ejemplo lo encontramos en la sentencia 17107 de 2014, donde había una discusión sobre unos ingresos en virtud de un contrato de mandato, que por temas de contabilización en una cuenta especifica fueron tomados como ingresos propios. Veamos el extracto:

«En el sub exámine, la parte actora aseguró que “celebró un contrato de mandato” , pero, no especificó la manera como se le otorgó dicho mandato, es decir, se limitó a hacer una afirmación sin mayor precisión y sin sustento probatorio alguno.

Adicionalmente, revisadas las pruebas aportadas al expediente, se evidencia que CROWN registró el valor de las facturas Nos. 0007076 y 0007077 del 15 de noviembre de 2002, en la cuenta PUC 420515  relacionada con ingresos no operacionales, otras ventas, materiales varios, es decir, como ingresos obtenidos como consecuencia de su propia acción. Por lo tanto, la prueba contable, evidencia otra realidad a la alegada por CROWN.

Finalmente, se aclara que, contario (sic) a lo afirmado por CROWN en la demanda, la DIAN, en ninguna de sus actuaciones, ha reconocido que el servicio se prestó en el exterior.»

Si bien la dinámica de las cuentas no ha cambiado por la implementación de los nuevos marcos técnicos normativos, y considerando que ya no tenemos vigente nuestro famoso PUC, mal pudiera un contador desentenderse de una adecuada parametrización o de la elaboración de un plan de cuentas, pues es este el que quizá pueda servir de fundamento en algún momento ante una actuación judicial.

Estamos bajo un sistema de principios o de estándares, pero nada impide que tomemos las debidas precauciones.

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