No somos poseedores de nada; somos arrendatarios y el estado el arrendador

Por 12 diciembre, 2018

Trabajamos arduamente día a día para poseer algo, ya sea una casa, un vehículo, una finca, pero aunque ostentemos el título de esas propiedades, en verdad no somos los dueños.

¿En verdad somos dueños de algo cuando tenemos que pagar al estado todos los años y por tiempo indefinido una cuota determinada?

Si tenemos una casa, todos los años debemos pagar el impuesto predial, o impuesto a la propiedad como suele llamarse en algunos países. Además debemos pagar impuesto al patrimonio, a la riqueza o como lo quieran nombrar, y de vez en cuando impuesto por valorización.

Si sumamos todos esos impuestos que se pagan año tras año, nos encontramos que luego de algunas décadas hemos pagado por impuestos un valor superior al costo de la casa, y aún así seguiremos pagando por los siglos de los siglos.

Visto así el asunto, no somos poseedores de nada; tan solo somos tenedores de propiedades y para usufructuarlas debemos pagar periódicamente una cuota al estado, así que más que propietarios somo simples arrendatarios.

Carga fiscal excesiva

El ciudadano debe trabajar arduamente para construir su patrimonio, y una vez lo construye, el estado le cobra una cuota anual por poseer ese patrimonio, y como nunca deja de cobrar, lo pagado en impuestos durante una vida de trabajo termina superando lo que se ha acumulado de patrimonio.

Y el asunto es más dramático todavía.

El arduo trabajo nos genera unos ingresos mensuales de $100, y de esos debemos entregarle al estado unos $60 en impuestos, tasas y contribuciones. Nos quedan 40 para subsistir, y con gran esfuerzo sobrevivimos con $30 y ahorramos unos $10.

Pero eso no es suficiente para el estado. Por gastar esos $30 para poder sobrevivir, también nos cobran un impuesto, o mejor, varios: Iva, consumo, tasas, etc.

Y sobre los $10 que ahorramos también nos cobran impuestos, que es el impuesto a la propiedad o patrimonio, impuesto que tiene múltiples facetas.

Por si no es consiente aún, el estado nos cobra por todo:

  1. Por ganar (Impuesto de renta – Ica)
  2. Por consumir (Iva, consumo)
  3. Por regalar (Ganancia ocasional)
  4. Por holgazán (Renta presuntiva)
  5. Por poseer (Predial, valorización, patrimonio)
  6. Por morir (ganancia ocasional – herencias)

¿Podemos afirmar que en tales condiciones somos dueños reales de algo?

El estado nos hace el favor de permitirnos sobrevivir a cambio de pagarles una elevada suma de dinero.

Y nada llena el apetito voraz del estado (políticos), de modo que cada dos años una reforma tributaria aprieta más la soga contra nuestro cuello, y debido ello, los franceses no han aguantado más generando lo que llaman el movimiento de los chalecos amarillos, pues se han dado cuenta que  el estado simplemente les ha dejado con qué sobrevivir.

Conozca sus obligaciones tributarias y las consecuencias por no cumplirlas con nuestro Procedimiento tributario.

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Déjenos su opinión

2 Opiniones
  1. JUAN RUA MARTINEZ Dice:

    Y como si todo esto fuera poco, adicionalmente por el solo hecho de hacer que esa «propiedad» (casa, carro, finca, etc.) aparezcan a tu nombre, debes incurrir en otros gastos onerosos como estampillas, impuesto de registro, derechos notariales, semaforización, sistematización hoja de vida (?), RUNT y un sinnúmero más de trámites que definitivamente confirman que somos dueños de nada.

    Responder
  2. ANTONIO RODRIGUEZ Dice:

    Y como si fuera poco por mover el dinero en los bancos, nos cobran el gravamen financiero o 4 por mil, es decir como dicen, por punta y punta todo para el Estado.

    Responder
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