Stop Loss

La actual situación de crisis nos permite estar en contacto directo con la economía y sus conceptos. Por ello es importante conocerlos. En esta ocasión conoceremos el término "Stop Loss" que supone una herramienta imprescindible para gestionar la cartera tanto para iniciados en economía y finanzas como para curtidos en el mercado. Con el "Stop Loss" conseguimos cortar las pérdidas de forma rápida y dejar correr los beneficios.

¿En qué consiste el "Stop Loss"?

Es sencillo, el "Stop Loss" es una orden que le das al sistema para que en el caso de que la acción que posees se hunda, te lance una orden para vender y así no perder más dinero, manteniendo de esta manera tu capital, ya que más vale perder un 3% que un 25%. De esta manera se evita que el inversor tenga que seguir el precio durante todo el día o que tenga que llamar al operador apresuradamente para ordenar la venta. Por lo general el inversor se fija un límite de pérdidas en cada una de las operaciones, el límite máximo que está dispuesto a perder, y fija ahí su orden de "Stop Loss". Suelen ser porcentajes que rondan el 1-5%. Obviamente poner un "Stop Loss" con un margen de pérdida del 25% no sirve para nada ya que con ese porcentaje la cartera prácticamente ha quebrado y recuperar eso puede ser realmente complicado.

¿Cómo operaríamos con la orden de "Stop Loss"?

Muy sencillo, una caída del 3% sobre 20,00 euros supone perder 0,60 euros, con lo cual para la orden de "Stop Loss" deberías vender en 19,40.

La principal idea del "Stop Loss" es poder manejar el riesgo que se asume en cualquier operación bursátil. De esta manera, los "Stop Loss" evitan que una pequeña pérdida se pueda convertir en una desastrosamente elevada.

Pero es importante mencionar que si la ventaja es limitar las pérdidas, en muchas ocasiones se puede dar que por tener "Stop Loss", los inversores dejen de ganar importantes cantidades de dinero, ya que no debemos olvidar que las acciones suben y bajan, pero también pueden volver a subir, volver a bajar...

Los "Stops Loss" pueden clasificarse principalmente en dos tipos. Por un lado los que se encuentran cercanos al precio de compra, los cuales tienen la ventaja de que pueden cortar con rapidez las pérdidas en cuanto la acción cae. El único inconveniente de este tipo es que pueden llegar a provocar pérdidas reducidas y continuadas cada vez que haya un retroceso fortuito. Por otro lado se encuentran los que están lejos del precio de compra, que suelen proporcionar mejores rendimientos ya que permiten una operación más flexible evitando así salidas antes de tiempo, aunque se llega a asumir el riesgo de tener pérdidas mayores a las esperadas.

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