Suspensión e interrupción de la prescripción no son lo mismo

Los derechos laborales prescriben en un término de 3 años contados desde que el respectivo derecho se hace exigible según lo dispone el artículo 488 del código sustantivo del trabajo, término susceptible del ser interrumpido o suspendido, dos conceptos muy distintos que hasta los jueces laborales han confundido.

Por ejemplo, el artículo 489 del código sustantivo del trabajo habla de interrupción de la prescripción cuando el trabajador presenta un simple reclamo al empleador, en tanto el artículo 6 del código procesal del trabajado habla de suspensión del término de prescripción ante la presentación de la reclamación administrativa presentada por el trabajador.

Dejemos que sea la sala laboral de la Corte suprema de justicia la que nos ilustre sobre este tema, ejercicio que hizo en la sentencia 44240 del 05 de febrero de 2014 con ponencia del magistrado Gustavo Hernando López:

Ahora bien, confrontada la disposición legal que se ha transcrito precedentemente con la deducción que se inserta en la providencia atacada, observa la Corte que en efecto el Tribunal sí le dio a la citada normativa un alcance que no es el que corresponde a su verdadera hermenéutica, pues ante el reclamo escrito del trabajador sobre los derechos laborales que se generaron por la existencia del contrato de trabajo, lo que hizo fue darle unos efectos a la prescripción que no se avienen a su texto, en tanto que dispuso fue la suspensión del término prescriptivo y no la interrupción como lo prevé el precepto objeto de estudio. Así se afirma por cuanto, no pueden confundirse la suspensión y la interrupción de la prescripción, en la medida en que esas dos figuras jurídicas presentan abismales diferencias, como es el que la primera conduce a que el término que ya transcurrió se detiene para que una vez cese el motivo que la generó se prosiga con su contabilización, mientras que en la segunda, producido el reclamo todo el tiempo transcurrido se borra como si no hubiese pasado el mismo, iniciándose consecuencialmente el conteo por el mismo término de tres años.

Naturalmente que la suspensión del término de prescripción es más gravosa para el trabajador que reclama el derecho por cuanto le quita tiempo para hacerlo, de allí que declarar una suspensión cuando en realidad es una interrupción afecta gravemente los derechos del trabajador, tanto que puede llevar a que efectivamente prescriba el derecho reclamado.

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