Uber y la trampa de la disrupción

Por   05/12/2017

La empresa de movilidad privada Uber fue fundada en el año 2009 con el objetivo de transformar el mercado de transporte privado en automóvil. Se trata de una empresa de alcance global que quiere llegar a todos los países del mundo.

La palabra clave para Uber y para muchas de las start-ups de Silicon Valley, es “disrupción”. Disrupción quiere decir que la empresa quiere introducir una transformación radical en el modelo de negocio que hasta entonces había estado vigente. Los efectos de la disrupción suelen ser positivos para el usuario final, pero, en muchas ocasiones, traumáticos para el resto de competidores.

Sin embargo, el concepto de disrupción no es necesariamente positivo y los problemas que está teniendo Uber lo demuestran.

El sector del taxi y su regulación

Uber ha introducido algunas novedades tecnológicas en el proceso de reserva de vehículos privados. Podemos resumir estas innovaciones en tres puntos:

  • Movilidad: las reservas se hacen a través del teléfono móvil y el chófer y el cliente están en contacto a través de la aplicación.
  • Intermediación financiera: el pago del servicio se hace con la intermediación de Uber.
  • Gestión de precios: el algoritmo diseñado por la empresa puede determinar diferentes precios en función de la demanda. Eso no implica que esos precios se apliquen ya que eso podría entrar en conflicto con las regulaciones locales, pero en un mercado desregulado, Uber tendría la posibilidad de fijar los precios.

Frente a las innovaciones de esta nueva empresa, el sector del taxi está extensamente regulado en todos los países. Hay varias razones que explican que el taxi esté sometido a estas normas tan estrictas:

  • Servicio público: la necesidad de que la movilidad privada se someta a un principio de servicio público, para que todos los ciudadanos puedan acceder en igualdad de condiciones.
  • Abusos en el precio: es precisamente el riesgo de abusos en la fijación del precio lo que ha llevado muchos legisladores a forzar a todos los taxistas adoptar un mismo sistema de tarifa.
  • Beneficio estatal: por último, al limitar la oferta, el estado se asegura un beneficio en la concesión de licencias.

Uber desestabiliza el sistema de movilidad privada tradicional porque abre la posibilidad de que muchas personas aprovechen su automóvil para prestar servicios y eso produce una disminución de la tarifa. Los taxistas tradicionales se quejan de que los nuevos competidores no están sometidos a la regulación y parten con ventaja.

Cambio en el mercado: dos preguntas básicas

Cuando se produce un cambio tan radical en el mercado, es importante responder a dos preguntas básicas.

  • La innovación ¿hace más grande el mercado? El incremento puede ser únicamente de la demanda o ir acompañado por un incremento en la oferta.
  • La segunda pregunta es si hay una redistribución en el mercado. Es decir, si hay empresas que pierden.

En caso concreto de Uber, se puede afirmar que dan las dos condiciones. Por un lado, existe un claro incremento en la oferta, que a su vez puede repercutir en un mayor uso de los servicios de movilidad privada, debido a que es más cómodo reservar un servicio a través del móvil que efectuar la parada en la calle.

En cuanto a la redistribución, es evidente que la irrupción de las nuevas empresas amenaza negocio tradicional y lo convierte en insostenible debido al coste de las licencias necesarias el negocio del taxi.

La regulación y la tecnología pueden coordinarse

En la práctica totalidad de países donde Uber se ha introducido, han existido problemas regulatorios. Además, los taxistas tradicionales han protestado firmemente contra lo que consideran una competencia desleal.

La solución a estos problemas requerirá tiempo y podría llegar mediante dos tipos de medidas:

  • En primer lugar, debe impulsarse un cambio regulatorio que adapte el mercado a las nuevas circunstancias. Si en el pasado la única forma de conseguir un taxi consistía en pararlo en la calle o en acudir a una parada, actualmente los nuevos medios tecnológicos permiten una contratación mucho más cómoda y conveniente para el usuario final. Probablemente, la mayoría de jurisdicciones tenderán a extender el modelo de licencia a todos los conductores que quieran acceder a la prestación el servicio de taxi. Sin embargo, es evidente que dicha licencia no tendrá un coste económico tan elevado como el que tenía hasta ahora. A su vez, es posible que aparezcan licencias de diferentes tipos en función de qué tipo de transporte se precise. Por ejemplo, el transporte de personas a centros sanitarios requeriría alguna licencia especial y se restringiría este servicio a los conductores sin cualificación.
  • La segunda medida que puede contribuir aquel mercado se estabilice, es que todo el sector del taxi introduzca urgentemente las novedades tecnológicas que ya están al alcance de cualquiera empresa. No tiene ningún sentido que los taxis adicionales no dispongan de los mismos sistemas de geolocalización, reserva y pago a través de la plataforma con los que cuentan Uber y las nuevas compañías de movilidad.

El objetivo final es conseguir que los usuarios dispongan del mejor servicio de una forma sostenible, lo cual implica que no existan actores en el mercado que posean un monopolio. Esperemos que después de unos años de ajustes en el modelo, el mercado de servicios de movilidad se estabilice para el bien de los usuarios.

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Déjenos su opinión

2 Opiniones
  1. Andrés dice:

    Quiero reconocer al artículo, muy bien centrado y enfocado en lo que pretende abordar; además, lo hace de manera magistral, ¡felicitaciones!

    Mi opinión: creo que todo está descrito en el artículo. Solo aportaría que, siempre que llego a una ciudad, prefiero moverme con Uber o similar, aunque una vez intenté con Cabify y me fue mal. Los taxistan abusan del pasajero y especial del que no es local. Me ha pasado desde Bogotá (Soy de Medellín) y hasta en Moscú. He vivido un paro de Taxistas en Barcelona debiendo caminar 20 cuadras hasta el hotel con maletas de viaje, luego de tomar un bus del Aeropuerto al centro; y hasta poderme mover en Nueva York sin los sobre costos de un taxi en esa ciudad. Y es verdad, en algunas ciudades ni siquiera puedes parar un taxi en la calle, como lo es San Petersburgo, Estocolmo, Helsinki u Oslo o como en Buenos Aires, dónde hay restricciones de horario además, debiendo pedir, telefónicamente un Remis (No sé si se escriba así). Sin decir que en Colombia el pasajero siempre es el que pierde ante el taxista. Mi ultima opción siempre será la de tomar un taxi.
    En todo caso, el avance creo que es necesario. Creo que al final el ajuste deberá hacerlo el estado y las regulaciones.

  2. juliana mondragon dice:

    Buen día : si bien se pretende mejorar el servicio, que es algo nato en el ser humano, se desconocen 2 cosas importantes, que son la discusión con la entrada de operación de UBER.

    No se discute porque se pueda acceder para buscar el servicio de taxi o de uber, através de plataformas virtuales, actualmente este servicio también lo tienen algunas empresas de taxis., la discusión radica en lo siguiente:

    1. para prestar el servicio de taxi, hay que pagar un cupo de por lo menos 100 millones de pesos colombianos, mas impuestos, mas seguros extra y contractual (en caso de accidentes contra terceros y pasajeros). y UBER NO PAGA NADA DE ESTO.

    esa es la verdadera discusion, el gobierno no ha reglamentado UBER, y apra entrar a operar, prestan servicios en cualquier carro particular, o en carros blancos, no tienen seguros en caso de accidentes, y no pagan ningun impuesto ni de renta, ni municipales, solamente pagan los impuestos del carro. no pagan seguridad social a los conductores, etc….

    por todo lo anterior , no hay equidad en esta labor, solamente se busca el lucro de unas cuantas personas.

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