Los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra como causal de divorcio/cesación de efectos civiles de matrimonio eclesiástico

Tercera causal establecida en el Artículo 6º de la Ley 25 de 1992, que para algunos no obstante se ha quedado corta, para otros se encuentra integrada como Ley 294 de 1996, y quizá para los menos creyentes, no todos las conductas enunciadas en esta causal, tendrán las características propias de la violencia intrafamiliar en el marco del “daño físico o síquico, amenaza, agravio, ofensa o cualquier otra forma de agresión” que comprende la Ley 294.

No obstante las referencias previas, atendiendo el texto de la ley diferenciaremos a continuación las tres figuras, aunque en principio pudiera parecer bizantino, en la práctica estas sutiles diferencias pudiesen salvar o terminar un matrimonio y consecuentemente probar o no esta causal.

Siguiendo este orden, LOS ULTRAJES, se han venido categorizando como acciones de  violencia psicológica, cuyas características ha sido delimitadas por la Corte Constitucional en la Sentencia T-967 de 2014, asi :

“…La violencia psicológica se ocasiona con acciones u omisiones dirigidas intencionalmente a producir en una persona sentimientos de desvalorización e inferioridad sobre sí misma, que le generan baja de autoestima. Esta tipología no ataca la integridad física del individuo sino su integridad moral y psicológica, su autonomía y desarrollo personal y se materializa a partir de constantes y sistemáticas conductas de intimidación, desprecio, chantaje, humillación, insultos y/o amenazas de todo tipo. Se trata de una realidad mucho más extensa y silenciosa, incluso, que la violencia física y puede considerarse como un antecedente de ésta. Se ejerce a partir de pautas sistemáticas, sutiles y, en algunas ocasiones, imperceptibles para terceros, que amenazan la madurez psicológica de una persona y su capacidad de autogestión y desarrollo personal. Los patrones culturales e históricos que promueven una idea de superioridad del hombre (machismo – cultura patriarcal), hacen que la violencia psicológica sea invisibilizada y aceptada por las mujeres como algo “normal”. Los indicadores de presencia de violencia psicológica en una víctima son: humillación, culpa, ira, ansiedad, depresión, aislamiento familiar y social, baja autoestima, pérdida de la concentración, alteraciones en el sueño, disfunción sexual, limitación para la toma decisiones, entre otros. La violencia psicológica a menudo se produce al interior del hogar o en espacios íntimos, por lo cual, en la mayoría de los casos no existen más pruebas que la declaración de la propia víctima…”

Ahora, el TRATO CRUEL, excluye el maltrato físico, delimitándose a una exteriorización del ultraje que se da por lo general en escenarios más allá del espacio hogareño, lugares públicos y en presencia de terceros, esto es unas referencias ciertas o no, de corte injurioso, humillante, despectivo, vejatorio que compromete la imagen, el honor, el pudor y la dignidad del conyugue ofendido.

Para finalizar, los MALTRATAMIENTOS DE OBRA, exteriorizan el maltrato físico que deja una huella corpórea fácilmente valorable y aprehensible a simple vista, tratándose ahora sí, bajo la figura de violencia intrafamiliar en la modalidad de lesiones personales dolosas agravadas.

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