Una medicina que oculta el problema en lugar de curarlo

Hoy que el desempleo en el país empieza a convertirse en un lastre duro de cargar, comienzan a escucharse nuevamente propuestas que buscan bajar costos laborales para genera empleo, lo cual equivale a recetar una medicina que oculta el mal en lugar de curarlo.

Esta solución se ha intentado muchas veces en el pasado, y todas las veces ha fracasado. NO se ha generado empleo cuando los costos laborales se han bajado, y la sencilla razón es que esa no es la medicina adecuada, y eso lo saben bien tanto empresarios como políticos, y lo sabemos los ciudadanos por lo que la historia que no miente nos cuenta, sin embargo, vuelve y juega  y con toda seguridad una vez más nos impondrán una medicina que no es la correcta para el problema del desempleo que ya empieza a salirse de control.

Nos han querido vender durante mucho tiempo que las empresas fracasan por culpa de los trabajadores, por culpa del sueldo que se les paga, luego han llegado a la conclusión que si se les paga  menos o hasta sino se les paga, las empresas florecerán en un mar de felicidad y todos seremos ricos, pero desafortunadamente la experiencia nos ha dicho a gritos una y otra vez que eso no es así, que eso es absolutamente falso.

La razón por la que las empresas fracasan, no se pueden expandir o ni siquiera se pueden crear, no es porque los empleados cobren un sueldo, alto o bajo; la razón es que la condiciones macroeconómicas y otras tantas no permiten que sean productivas. Hay que determinar con exactitud cuáles son las causas para que las empresas no tengan éxito, y una vez identificadas aplicar el correctivo adecuado.

Mientras no se haga un diagnóstico acertado y se recete acorde a él, seguiremos viendo desempleo, y a mayor nivel cada día.

Se podría hacer un experimento con una empresa en la que no se les pague un solo pesos a los empleados, y con seguridad que no tendrá éxito, puesto que los problemas reales son otros. Bajar los sueldos puede mitigar o compensar las consecuencias de las verdaderas causas, pero eso no significa que las verdaderas causas del problema desaparezcan; simplemente se mitigan sus consecuencias o parte de ellas, pero el problema de fondo seguirá oculto, latente y haciendo daño lenta y progresivamente.

En economía sucede lo mismo que en medicina. Si un paciente sufre de dolor de cabeza y se le recta un analgésico, el dolor de cabeza desaparece, pero la causa del dolor de cabeza persiste. O un ejemplo más drástico. Un paciente con cáncer terminal se trata con morfina para mitigar el dolor, pero el paciente morirá irremediablemente más temprano que tarde, pues la morfina sólo trata el dolor, no el cáncer, y es exactamente lo que se ha hecho con la ya famosa flexibilización laboral.

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