Una razón conspirativa por la que los gobiernos no gustan del ahorro

Muchos son los que piensan que la economía e incluso los países están gobernados por intereses oscuros, que se legislan y se regula acorde a sus intereses particulares, y en se ambiente conspirativo, surge una razón por la cual los gobiernos tienden a preferir el gasto antes que el ahorro.

Hemos hablado aquí hasta la saciedad de que el sistema económico capitalista descansa sobre los hombros del consumismo; la consigna es consumir mucho y ahorrar poco, o nada, o mejor, endeudándose mucho. Es lo que el sistema defiende y por qué no especular que los gobiernos también.

Y hay una razón muy valedera para especular que los gobiernos no son amigos del ahorro, puesto que el ahorro no resulta buen negocio para ellos.

Los estados, y también los gobiernos [incluidos amigos, allegados y familiares], se financian con los impuestos, y resulta que el dinero que se ahorra solo tributa una vez, pero en dinero que se gasta, que se consume, tributa tantas veces como transacciones se hagan con él, es decir, casi infinitamente.

Cuando una persona decide ahorrar, ese dinero teóricamente deja de circular, y ya no generará más Iva, ni retención en la fuente por los diferentes impuestos, ni 4x1.000. En cambio, si se gasta, ese dinero sigue circulando y en cada transacción se está generando un impuesto. Cada vez que el dinero cambia de manos producto del gasto, contribuye a causar un hecho generador de un tributo, de suerte que al final el estado termina recaudando una gran suma por impuestos.

Como el ahorro afecta los ingresos fiscales del estado, un gran político se le ocurrió que una forma de evitar la caída de los ingresos del estado por la mala costumbre de la gente de ahorrar en lugar de gastarse todo el dinero, era imponiendo un impuesto sobre un hecho generador inexistente, ficticio, y allí nació la renta presuntiva. Si una persona en lugar de gastar dinero decide comprarse un apartamento que no genera ninguna renta y por tanto no causa ningún impuesto, pues hay que gravarlo de todas formas sobre una renta presuntiva, pues el estado no debe perder.

Y en efecto, el ahorro en Colombia sólo tributa vía renta presuntiva, y también  vía rendimientos financieros, pero como estos últimos son casi inexistentes, la tributación total del ahorro es infinitamente menor a la tributación del gasto.

Si A le compra a B y B le compra a C, A, B y C terminaran pagando algún impuesto, pero si A decide ahorrar, C y B no pagarán impuestos porque no pudieron causar ningún hecho generador en vista a que A frenó la circulación del dinero al decidir no gastarlo.

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