Vacaciones – Pérdida del derecho a reclamar su otorgamiento o compensación en dinero por prescripción de la acción

Un lector nos ha planteado la siguiente inquietud:

«Tengo 210 o 219 días de descanso médico y la empresa no me quiere dar vacaciones aduciendo que ya las perdí. ¿Tiene la razón?»

Comencemos por recordar que los derechos sociales no prescriben, las que prescriben son las acciones. Nos explicamos:

De acuerdo con la ley, el trabajador dispone de tres años para reclamar la efectividad de sus derechos, y esos tres años se cuentan a partir de la fecha en que el derecho se hizo exigible.

Así por ejemplo, si el trabajador laboró un domingo y el empleador no le canceló el valor del recargo correspondiente, el  trabajador cuenta con tres años de plazo para reclamar su pago, y esos tres años empiezan a contarse a partir del vencimiento del plazo que tenía el empleador para cancelar esa obligación, o sea, al finalizar el mes siguiente al domingo laborado, pues de acuerdo con la ley el pago del recargo por trabajo suplementario, dominical y festivo debe hacerse, a más tardar, con el salario del mes siguiente a aquel en que se causó el derecho al pago del recargo en cuestión. Obsérvese que una cosa es que se cause el derecho y otra que el derecho se haga exigible. En esa medida, por ejemplo, los trabajadores que laboraron ayer jueves 24 de agosto de 2017, tienen derecho al pago del salario de ayer, pero sólo podrán exigir su pago el próximo 31 de agosto que es la fecha en que el empleador debe pagar el salario de agosto, antes no.

Ahora bien, si se vencen los tres años y el trabajador no le reclama al empleador, aquel no pierde el derecho al pago, lo que pierde es el derecho a exigir el pago. O sea que la obligación del empleador no se extingue sino que se mantiene, pero bajo la forma de obligación natural. Son obligaciones naturales aquellas respecto de las cuales no se puede  legalmente exigir su cumplimiento. Con la prescripción de la acción (derecho a exigir el cumplimiento de la obligación),  la obligación deja de ser exigible y va al limbo donde viven las obligaciones naturales. En otras palabras, la obligación del empleador sigue vigente, sólo que no puede ser forzado a pagarla.

Relacionando lo que se viene de exponer con el tema de las vacaciones, podemos decir que el trabajador dispone de cuatro años para exigir que se le permita disfrutar del descanso correspondiente. Y hablamos de cuatro años porque de acuerdo con la ley el derecho a las vacaciones se hace exigible al año siguiente de su causación, pues por ley el empleador cuenta con un año de plazo para otorgarlas. Ilustremos la situación con un ejemplo:

Un Trabajador ingresó a trabajar el 24 de agosto de 2012, motivo por el cual completó el año de servicios el 24 de agosto de 2013. Como el empleador contaba con un año de plazo para concederlas, ese plazo se extinguió el  24 de agosto de 2014. Así las cosas, el 25 de agosto de 2014 nació para el trabajador el derecho a exigirlas y por tanto ese día empezaron a correr los tres años de prescripción de la acción, los cuales vencen hoy 25 de agosto de 2017. De esa manera queda demostrado que el trabajador dispone de 4 años para exigir la efectividad del derecho al disfrute de las vacaciones.

Una precisión: obsérvese que en el ejemplo propuesto se dice que el trabajador empezó a trabajar el 24 de agosto de 2012 y que el derecho a las vacaciones se configuró el 24 de agosto de 2013, o sea, que el término corre de 24 a 24. Algunos dirán que el plazo va de 24 a 23, pues el 23 es el último día del primer año y el 24 el primer día del año siguiente. Aunque esta última apreciación luce acertada, en estos casos no aplica. Y no aplica toda vez que el artículo 59 del código de Régimen Político y municipal, subrogatorio del artículo 67 del Código Civil, preceptúa con meridiana claridad que los plazos de años y de meses de que se haga mención legal deben entenderse como los del calendario común y que el primero y el último día de un plazo de meses o de años deberán tener “un mismo número en los respectivos meses”.

Precisado lo anterior, podemos descender a la inquietud del consultante,  y señalar lo siguiente:

Como es bien sabido, durante el tiempo de las incapacidades médicas no se interrumpe para el trabajador la causación del derecho a  las vacaciones. O sea que la incapacidad no impide que el  derecho se cause. Así por ejemplo, si el trabajador se mantiene en incapacidad médica durante once meses, se hace abstracción del hecho de que el trabajador no laboró durante ese lapso y por tanto sólo tendría que laborar un mes más para causar el derecho a las vacaciones.

Ahora bien, como el lector dice en su nota que tiene 210 o 219 días de descanso médico, debemos aclararle que cuando se trata de incapacidad médica no se puede hablar de descanso, pues es claro que durante el tiempo de la incapacidad el trabajador no está descansando sino enfrentando la enfermedad o lesión que lo aqueja.

La anterior precisión es importante porque es precisamente sobre ella que se erige la tesis de que durante las incapacidades se causa el derecho al descanso por vacaciones.

En conclusión, la respuesta para el lector es que si los días de incapacidad a que se refiere en su consulta están comprendidos dentro de los últimos cuatro años, esos días deberán tenerse en cuenta para la contabilización de las vacaciones.

Conozca sus derechos laborales como trabajador o empleador: Guía Laboral 2017.

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