¿Y si la ayuda estatal se dirige a los exitosos y no a los fracasados?

Las ayudas estatales a sectores empresariales han levantado ampollas en varios países, debido principalmente a que la sociedad empieza  a ser consciente que son sus individuos de a pie quienes con su trabajo e impuestos terminan pagando la fiesta, lo que ha llegado a muchos a pensar que no es la mejor idea entregar ayuda estatal a quien ha demostrado ser un fracasado.

Grandes empresas ha fracasado y como respuesta a ello, varios gobiernos han salido en su ayuda con miles de millones de dólares, lo que en muchos casos no ha sido suficiente para salvarlas.

Estas empresas quebraron porque no hicieron bien su trabajo, porque sus directivas fueron un autentico fracaso, y estas ayudas son percibidas por algunos individuos como un premio a su incompetencia que no solo es injusto, sino que distorsiona el mercado al subsidiar una empresa poco viable, y  muchas veces en detrimento de quienes si han hecho bien el trabajo.

En efecto, muchas empresas excelentes se han visto obligadas a competir con empresas mediocres pero que tienen el respaldo financiero del poderoso papá estado, lo cual no sólo desestimula, sino que afecta la capacidad natural que toda empresa debe tener para sobreponerse a situaciones de crisis. Para cualquier empresario competente será muy fácil intuir que el final de cuentas le va mejor a los empresarios fracasados, así que se preguntarán en algún momento si realmente vale la pena tanto esfuerzo y sacrificio…

En un ambiente así, las empresas buenas terminaran afectadas, de tal modo que en poco tiempo se unirán al club de los fracasados, ya que lo contrario es poco probable, esto es que los fracasados con la ayuda estatal puedan ingresar al club de los ganadores; eso rara vez ha sucedido y la historia es enfática en ello.

Para muchos, lo más lógico es ayudar a quien ha demostrado ser capaz de hacer su trabajo, de manera tal que con su competencia y con la ayuda estatal, se pueda cubrir ampliamente el vacío dejado por los fracasados que sólo cuestan a la sociedad y que generan muy poco, aun cuando se les regale mucho.

Una empresa fracasada que despide 10.000 empleados y se queda con 5.000, jamás volverá a tener 15.000 aunque el estado la patrocine, pero en cambio una empresa con 10.000 empelados que ha hecho bien su trabajo, con la ayuda estatal seguramente podrá duplicar su planta de personal, por lo que al final de cuentas su aporte a la sociedad es mayor. Bajo este punto de vista, es falso afirmar que dejar quebrar la empresa fracasada genere desempleo, pues de hecho ya lo genero y a lo sumo se podrá revertir la tendencia más no deshacer el camino de fracaso ya recorrido, mientras que al financiar a una empresa exitosa, se le ayudará a seguir por su camino de éxito que sí es generación de empleo.

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