Cédula general
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La cédula general es la más amplia de las tres que contempla el sistema cedular y la que declara la mayoría de los contribuyentes, porque reúne los ingresos del trabajo, los del capital y los de cualquier actividad económica que no encaje en las demás. Está regulada por el artículo 336 del estatuto tributario, que además impone el límite que gobierna todos los beneficios de esta cédula. ¿Cómo se compone y qué se puede restar en cada una de sus subcédulas?
Composición de la cédula general.
La cédula general está conformada por cuatro subcédulas, y la clasificación de cada ingreso en una u otra determina qué se le puede restar.
- Rentas de trabajo originadas en una relación laboral. Las de quienes están vinculados por contrato de trabajo o por relación legal y reglamentaria.
- Rentas de trabajo que no provienen de una relación laboral. Las de los trabajadores independientes que optan por restar costos y gastos en lugar de la renta exenta del 25 %.
- Rentas de capital. Rendimientos financieros, intereses, arrendamientos y regalías por propiedad intelectual.
- Rentas no laborales. Todo lo que no clasifica en las anteriores, como los ingresos de un comerciante, un transportador o un constructor.
Qué es una renta de trabajo.
Las rentas de trabajo son las que provienen de la compensación de servicios personales, según la definición del artículo 103 del estatuto tributario, y existen de dos tipos que se diferencian por el vínculo y no por el oficio.
Las originadas en una relación laboral corresponden a quien tiene contrato de trabajo o relación legal y reglamentaria. Las que no provienen de una relación laboral corresponden al trabajador independiente, por ejemplo con un contrato de prestación de servicios personales.
La distinción importa porque solo la primera subcédula admite la renta exenta del 25 % sin renunciar a nada, mientras que en la segunda el contribuyente debe elegir entre esa exención y sus costos y gastos.
Qué distingue a las rentas de capital de las no laborales.
Las rentas de capital provienen de la explotación de un activo: un inmueble que se arrienda, un CDT que produce rendimientos, una patente que genera regalías.
Las rentas no laborales son la categoría residual: todo ingreso que no sea renta de trabajo, de capital, de pensiones ni de dividendos. Allí van los ingresos del comerciante que vende mercancías o del ingeniero que construye obras, porque no provienen de un servicio personal ni de la explotación de un activo.
Ingresos no constitutivos de renta ni ganancia ocasional.
En la cédula general se pueden restar los siguientes ingresos no constitutivos de renta ni ganancia ocasional, aunque no todos proceden en todas las subcédulas:
- Aportes obligatorios a pensión.
- Aportes obligatorios a salud.
- Aportes al fondo de solidaridad pensional.
- Aportes a riesgos laborales, en el caso de los trabajadores independientes que los pagan.
- Cotizaciones voluntarias al régimen de ahorro individual, con límite propio.
- Apoyos económicos en programas educativos financiados con recursos públicos.
- Pagos por alimentación hechos a terceros en favor del trabajador.
Se restan de los ingresos brutos y no pueden excederlos. Y tienen una ventaja decisiva frente a las rentas exentas: no consumen el cupo del límite general, de modo que se restan por su valor total. El tratamiento de los aportes se desarrolla en cómo declarar las cotizaciones a salud, pensión y ARL.
Rentas exentas en la cédula general.
La cédula general admite las rentas exentas del artículo 206 del estatuto tributario, además de las cuentas AFC y los seguros privados de pensión:
- Las indemnizaciones por accidente de trabajo o enfermedad.
- Las indemnizaciones que impliquen protección a la maternidad.
- Lo recibido por gastos de entierro del trabajador.
- El auxilio de cesantía y los intereses sobre cesantías, con límite propio.
- El seguro por muerte y las compensaciones por muerte de los miembros de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional.
- Los gastos de representación de magistrados, fiscales, procuradores judiciales y jueces de la república.
- El exceso del salario básico de oficiales, suboficiales y soldados profesionales de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional.
- Los gastos de representación de los rectores y profesores de universidades públicas.
- El 25 % del valor total de los pagos laborales, con límite de 790 UVT anuales.
- La prima especial y la prima de costo de vida del personal diplomático.
- Las bonificaciones e indemnizaciones por programas de retiro de personal de entidades públicas.
Varias de estas rentas exentas son exclusivas de la subcédula de rentas de trabajo provenientes de una relación laboral, de modo que no se pueden declarar en las otras tres. Es la causa de corrección más frecuente en esta cédula.
Deducciones imputables.
Las deducciones imputables, también llamadas especiales, son beneficios tributarios y no expensas, de modo que no deben cumplir los requisitos de necesidad, causalidad y proporcionalidad.
- Intereses de vivienda por créditos hipotecarios.
- Intereses por créditos educativos del Icetex.
- Pagos por medicina prepagada y seguros de salud.
- Deducción por dependientes.
- Deducción del 1 % de las compras soportadas en factura electrónica.
- Gravamen a los movimientos financieros, en el 50 % de lo pagado.
- Aportes a título de cesantías de los partícipes independientes.
Tampoco todas proceden en todas las subcédulas: la deducción por dependientes y la de medicina prepagada, por ejemplo, solo caben en las rentas de trabajo.
El límite general del artículo 336.
Es la característica que define esta cédula y la que más cuidado exige. Señala el numeral 3 del artículo 336 del estatuto tributario:
«Podrán restarse todas las rentas exentas y las deducciones imputables a esta cédula, siempre que no excedan el cuarenta (40%) del resultado del numeral anterior, que en todo caso no puede exceder de mil trescientas cuarenta (1.340) UVT anuales.»
Las rentas exentas y las deducciones imputables comparten un mismo cupo, que es el menor valor entre el 40 % del ingreso neto de la cédula y 1.340 UVT. Esas 1.340 UVT son un techo absoluto: ningún contribuyente puede superarlas, por alto que sea su ingreso.
El cupo se calcula sobre el ingreso neto, es decir, sobre los ingresos brutos menos los ingresos no constitutivos de renta, y no sobre el ingreso bruto.
La suma de los dos grupos es la que se compara con ese cupo:
| Concepto | Valor |
| Total rentas exentas de la cédula general | Suma de las declaradas en las cuatro subcédulas |
| Total deducciones imputables de la cédula general | Suma de las declaradas en las cuatro subcédulas |
| Total sujeto al límite | Es el valor que se compara con el cupo |
| Cupo disponible | El menor entre el 40 % del ingreso neto y 1.340 UVT |
Tres advertencias cierran el punto. Cada concepto tiene además su propio límite individual, que se aplica antes. Algunos beneficios están excluidos del límite general y se restan por fuera de él. Y cuando la suma excede el cupo, hay que repartirlo, como explicamos en cómo declarar las rentas exentas y deducciones imputables limitadas.
Costos y deducciones ordinarias.
A diferencia de los beneficios anteriores, los costos y gastos ordinarios sí deben cumplir los requisitos del artículo 107 del estatuto tributario: necesidad, causalidad y proporcionalidad con la actividad que produce la renta.
Además deben estar soportados en factura electrónica que cumpla los requisitos del artículo 771-2, o en el documento soporte electrónico cuando la operación se realiza con quien no está obligado a facturar.
Y no proceden en todas las subcédulas. Las rentas de trabajo originadas en una relación laboral no admiten costos ni gastos, y en las rentas de trabajo no laborales solo proceden si el contribuyente renuncia a la renta exenta del 25 %.
Cada subcédula tiene sus propias reglas.
Lo expuesto es el panorama de la cédula, pero los conceptos que proceden cambian de una subcédula a otra. El detalle de cada una está en su propia sección:
- Rentas de trabajo, las que provienen de una relación laboral.
- Rentas de trabajo que no provienen de una relación laboral.
- Rentas de capital.
- Rentas no laborales.
A ellas se suman las rentas líquidas especiales que se integran a esta cédula: la renta presuntiva, las compensaciones de pérdidas y de excesos, y las rentas gravables.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿Qué ingresos van en la cédula general?
Todos los que no sean pensiones, dividendos ni ganancias ocasionales: los del trabajo con y sin relación laboral, los del capital y los de cualquier otra actividad económica.
¿Puedo restar los costos de una subcédula en otra?
No. Cada subcédula se depura con sus propios conceptos. Lo que sí se consolida es el límite del artículo 336, que se aplica al conjunto de rentas exentas y deducciones imputables de toda la cédula.
¿El límite del 40 % se calcula sobre los ingresos brutos?
No. Sobre el ingreso neto, es decir, los ingresos brutos menos los ingresos no constitutivos de renta. Y en todo caso el cupo no puede superar las 1.340 UVT.
¿Los aportes obligatorios a salud y pensión consumen el límite?
No. Son ingresos no constitutivos de renta, no rentas exentas, de modo que se restan por su valor total sin competir por el cupo.
¿Qué pasa si declaro una renta exenta en la subcédula equivocada?
La Dian la rechaza y hay que corregir. Si el concepto se puede reclasificar en una subcédula donde sí procede, el impuesto no cambia; si no, cambia y se genera sanción por corrección.