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Descuento tributario por inversiones en investigación y desarrollo

El artículo 256 del estatuto tributario concede un descuento del 30 % de lo invertido en proyectos de investigación, desarrollo tecnológico e innovación, siempre que el proyecto esté calificado previamente por el Consejo Nacional de Beneficios Tributarios. Es el descuento de mayor potencia del catálogo, y también el que exige más planeación, porque la calificación es previa y el cupo anual es limitado.

En qué consiste.

El descuento permite restar directamente del impuesto a cargo el 30 % del monto invertido en el proyecto calificado.

Conviene advertir por qué es más valioso que una deducción. La deducción reduce la renta líquida y su ahorro equivale a aplicarle la tarifa marginal; el descuento reduce el impuesto ya liquidado, de modo que su efecto es peso a peso. Una inversión de $100.000.000 da un descuento calculado de $30.000.000, que se restan íntegros del impuesto.

Precisamente por eso la ley obliga a elegir: si se opta por el descuento, la inversión no se puede tratar además como deducción. La aclaración importa porque la inversión podría deducirse en los términos del artículo 142 del estatuto tributario, y así lo precisó la Dian en el concepto 007327 de 2025.

Los requisitos.

Son tres y el primero es el que más proyectos descarta, porque no se puede subsanar después de hecha la inversión.

  • Calificación previa del proyecto. El proyecto debe estar calificado por el Consejo Nacional de Beneficios Tributarios en Ciencia, Tecnología e Innovación, conocido como CNBT. La calificación es previa: no existe forma de calificar un proyecto ya ejecutado para obtener el descuento.
  • Actores reconocidos. La inversión puede hacerse a través de los actores reconocidos por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, de modo que el contribuyente no necesita ejecutar el proyecto por sí mismo.
  • Impacto ambiental. El proyecto de inversión debe tener en cuenta el impacto ambiental, condición que la norma exige para la procedencia del descuento.

De acuerdo con nuestro criterio, de ahí se desprende que este descuento no se descubre al elaborar la declaración sino que se planea el año anterior: para el contribuyente que ya invirtió sin calificación previa, el beneficio no existe.

El cupo anual del CONFIS.

Hay una limitación que no está en el porcentaje ni en los topes de grupo y que suele pasarse por alto.

El parágrafo 4 del artículo 256 del estatuto tributario sujeta el beneficio al cupo anual que apruebe el Consejo Superior de Política Fiscal, el CONFIS. Es un cupo global que se reparte entre los proyectos calificados, de modo que el contribuyente compite por él y la calificación no garantiza por sí sola el monto del descuento.

Conviene por eso confirmar el cupo asignado al proyecto antes de proyectar el ahorro, porque el descuento procede hasta el monto que la calificación reconozca dentro de ese cupo.

Los límites.

Operan dos límites de grupo y el general, y conviene distinguirlos del porcentaje del descuento, que es otra cosa.

  • El 30 % es la tarifa del descuento, no un límite. Se aplica sobre el valor invertido para determinar cuánto se puede descontar.
  • El tope de grupo del 25 %. El artículo 258 del estatuto tributario dispone que los descuentos de los artículos 255, 256 y 257, tomados en su conjunto, no pueden exceder del 25 % del impuesto sobre la renta a cargo. En las personas naturales ese grupo lo conforman este descuento y el de donaciones, porque el artículo 255 está reservado a las personas jurídicas.
  • El tope de grupo del 30 % cuando hay becas. Si el contribuyente además utiliza el descuento de becas por impuestos, el inciso final del artículo 257-1 añade un techo conjunto del 30 % del impuesto a cargo, que engloba al grupo anterior más las becas. De acuerdo con nuestro criterio ese 30 % no amplía el 25 %: los artículos 255, 256 y 257 siguen topados al 25 % y la suma con las becas no puede superar el 30 %.
  • El límite general. El artículo 259 impide que el total de los descuentos exceda el impuesto básico de renta. El sistema completo está en descuentos tributarios en las personas naturales.

Supongamos un contribuyente con impuesto a cargo de $40.000.000 que invirtió $50.000.000 en un proyecto calificado. Su descuento calculado es de $15.000.000, pero el tope de grupo es el 25 % de $40.000.000, esto es, $10.000.000. Si no tiene donaciones, descuenta $10.000.000 y le quedan $5.000.000 de exceso.

El exceso se arrastra cuatro periodos.

Es la ventaja comparativa de este descuento frente al de donaciones, y la que determina el orden en que conviene imputarlos.

El numeral 2 del artículo 258 del estatuto tributario dispone que el exceso originado en el descuento del artículo 256 puede tomarse dentro de los cuatro periodos gravables siguientes a aquel en que se efectuó la inversión.

Son cuatro años frente al único año que tiene el exceso del descuento por donaciones. De acuerdo con nuestro criterio, cuando el contribuyente tiene los dos descuentos y el grupo se topa, conviene imputar primero la donación, cuyo exceso caduca en un año, y dejar en exceso esta inversión, que tiene cuatro para recuperarse.

Cómo se declara.

El descuento no tiene renglón propio en el formulario 210.

Se declara en el renglón que agrupa el descuento por dividendos y los demás descuentos distintos de los impuestos pagados en el exterior y de las donaciones, junto con las becas por impuestos y el IVA en activos fijos. La numeración cambia de un año a otro y conviene confirmarla en el formulario del año gravable que se declara.

Como ese renglón agrupa varios descuentos con topes distintos, conviene conservar el detalle del cálculo de cada uno: el formulario valida el total pero no muestra la composición, y es el contribuyente quien debe poder acreditar que cada tope se respetó.

Recomendación práctica.

Este es el descuento que menos tolera la improvisación, y vale la pena cerrar con las tres razones.

La primera es que la calificación del CNBT es previa, de modo que la decisión de invertir y la de solicitar la calificación son una sola y se toman antes de desembolsar. La segunda es que el cupo del CONFIS es limitado y se reparte, de manera que el monto efectivamente reconocido puede ser menor al proyectado. Y la tercera es que el tope de grupo del 25 % del impuesto a cargo fija el techo anual, por lo que una inversión grande en un año de impuesto bajo deja un exceso que, aun con cuatro periodos de arrastre, puede no recuperarse.

De acuerdo con nuestro criterio, el ejercicio correcto consiste en proyectar el impuesto a cargo de los próximos cinco años antes de definir el monto de la inversión, y no al contrario.

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