¿Vale la pena retirar los aportes a pensión?

Cuando un afiliado a Colpensiones cumpla la edad para pensionarse sin haber completado las semanas mínimas necesarias, surge la posibilidad de solicitar el retiro de los aportes a pensión mediante la figura de la indemnización sustitutiva de la pensión de vejez. ¿Vale la pena hacerlo?

Una pregunta difícil de responder.

A una persona le suele entusiasmar la idea de recibir una gran suma de dinero y, seguramente, la perspectiva de recibir $100.000.000, o incluso $200.000.000 o hasta más, le hará inclinarse a retirar los aportes en lugar de seguir cotizando para, al cabo de varios años, obtener una mesada pensional de un salario mínimo.

Ante esas perspectivas, el común denominador es retirar los aportes sin mayor análisis, y es un error porque es una decisión financiera que puede condicionar la estabilidad económica de la etapa más difícil de toda persona: la vejez.

Cuando la persona cumple la edad y le faltan muchos años de cotización para pensionarse, es razonable considerar que tiene poco sentido buscar una pensión a los 70 años o incluso más, con la probabilidad de que ni siquiera le alcance la vida para reclamar la pensión.

Pero cuando lo que falta son 1, 2 o 3 años de cotizaciones, la situación cambia y se debe analizar cuidadosamente la decisión.

Aunque es difícil estimar el valor exacto de lo que se recibe al retirar los aportes, de modo general se puede afirmar que una persona que ha cotizado más de 1.000 semanas con un salario mínimo puede recibir una suma aproximada de $120.000.000, suma que no representa una gran riqueza.

Con ese dinero es difícil realizar una inversión que le garantice un ingreso mensual de un salario mínimo, y a perpetuidad. Lo más probable es que esa persona gaste parte de su dinero en cosas triviales, lo preste a familiares y amigos y termine perdiéndolo en poco tiempo, y aun cuando invierta todo el dinero en alguna idea de negocio, se corre el riesgo de perderlo, y aunque ese no sea el caso, el retorno que obtenga difícilmente se acerque a lo que representa una mesada pensional.

En nuestra opinión, y por nuestra experiencia, retirar el dinero puede ser una opción válida cuando la suma es elevada y se trata de una persona hábil en los negocios, que ya tiene inversiones y tiene la capacidad de lograr un retorno razonable.

El riesgo de perder el control del dinero por la edad.

Suponiendo que la persona tenga habilidades financieras y pueda hacer crecer su capital, existe una alta probabilidad de que, al cumplir cierta edad, pierda el control de sus activos, que quedan en manos de familiares que no harán el mejor uso de ellos ni en beneficio de su dueño.

La pensión es vitalicia y el pensionado se asegura su cobertura en salud y lo mínimo necesario para vivir. Pero una inversión o negocio en manos de terceros no es una buena opción para una persona disminuida por la edad y los achaques normales de la vejez. Hemos conocido muchas historias de familiares que han despojado de sus propiedades y cuentas bancarias a sus abuelos, y estos incluso quedan recluidos en un geriátrico.

Una pensión no garantiza que esto no pase, pero será más sencillo evitar lo inevitable por más tiempo. Es más fácil despojar a un anciano de una propiedad que de la pensión.

El tema de la salud: la trampa invisible

Hay otro factor que casi nunca se tiene en cuenta al ver esos $120.000.000 o $200.000.000 en el papel, y es la salud. En Colombia, estar pensionado significa pertenecer al régimen contributivo en salud. Si retira sus aportes y no logra volver a cotizar o afiliarse como beneficiario de un familiar, puede quedar sin cobertura de salud, o en el régimen subsidiado, pero puede que no califique y se quede sin cobertura de salud.

Suena a un trámite simple, pero en la vejez la salud se vuelve frágil y costosa. Estar en el subsidiado muchas veces significa hacer filas interminables, tardar meses para citas con especialistas o no tener acceso a ciertos medicamentos. Con una pensión, aunque sea mínima, se asegura una mejor atención médica para el resto de sus días. Esa tranquilidad no tiene precio y suele costar mucho más que lo que iba a retirar.

El factor emocional y la presión familiar

Seamos honestos: cuando la familia se entera de que «don Juan» o «doña María» tienen $150 millones guardados en Colpensiones, aparecen de la nada los problemas solucionables con ese dinero. El hijo que quiere abrir un negocio, la nieta que necesita un pie de casa, el carro que siempre soñó comprar...

Es muy difícil resistir la presión de ver a los hijos o nietos en apuros. Y ahí está el peligro: termina repartiendo tu futuro para resolver el presente de los demás. La pensión, al llegar mes a mes, es mucho menos tentadora para que vengan a pedírsela prestada.

Hagamos cuentas sencillas: ¿Qué puede hacer realmente con ese dinero?

A veces nos cegamos con la cifra grande. Vamos a ponerle números de la vida real. Si logra sacar, digamos, $150.000.000 y los pone en un CDT o un fondo conservador que le pague un 10% anual, estaría ganando $15.000.000 al año. Eso se traduce en $1.250.000 al mes.

Hoy en día, un salario mínimo está por encima de esa cifra. Es decir, desde el día uno, ya está ganando menos de lo que ganaría con una mesada pensional. Además, ese dinero del CDT se le va a ir acabando si toca el capital, y con la inflación, esos $1.250.000 de hoy no valdrán lo mismo dentro de 5 o 10 años. La pensión, en cambio, se ajusta cada año con la inflación y/o el aumento del salario mínimo.

¿Entonces, cuándo SÍ vale la pena retirarlo?

Para ser justos, hay escenarios donde sí tiene sentido pedir la indemnización sustitutiva:

Tiene otra pensión: Si ya es pensionado (por ejemplo, por invalidez o por otra cotización) y solo le faltaban semanas para una segunda pensión, sacar ese dinero es un capital extra que sí puede disfrutar o invertir sin riesgo de quedarse en la calle.

Tiene una enfermedad terminal: Si la situación de salud es crítica y el tiempo esperado de vida es muy corto, el dinero en mano tiene más utilidad inmediata que una mesada a futuro.

Tienes una deuda asfixiante: Si tiene una casa embargada o una deuda que literalmente le quita el sueño, usar parte de ese dinero para salir de ahí puede tener sentido, siempre y cuando guarde el resto con disciplina.

Una guía rápida antes de tomar la decisión

Si está en esta situación, o tiene un familiar ahí, no lo decida hoy. Tómese una semana y haga estas tres preguntas:

  • ¿Qué voy a hacer exactamente con este dinero el día que caiga en mi cuenta? (Si la respuesta es «no sé» o «cosas que necesito arreglar», no lo saque).
  • ¿Cómo me voy a mantener el mes que viene, el próximo año y dentro de 10 años si gasto este dinero?
  • ¿A quién le estoy haciendo un favor con este dinero: a mí o a mi familia?

En conclusión, la indemnización sustitutiva es un ahorro forzoso que le devuelve el estado. Suena tentador verlo como un «premio de consuelo», pero la realidad es que es su salvavidas para cuando deje de trabajar. Salvo excepciones muy puntuales, mantener esas semanas cotizando, buscar un empleador que le ayude a completar las 1.300 semanas o 1.250 si es mujer, o incluso «comprar» semanas faltantes si es posible (cálculo actuarial), siempre será la decisión más inteligente para dormir tranquilo el resto de su vida.

Por último, si le faltan muchas semanas probablemente lo más adecuado es retirar los aportes, lo que no siempre será posible en el futuro en vigencia de la reforma pensional lo que cambia el panorama completamente.

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