El debate entre arrendar y comprar vivienda suele reducirse a un argumento común: un pago de arriendo es un gasto irrecuperable en tanto una cuota hipotecaria construye patrimonio. Para determinar cuál opción es realmente es mejor, es necesario recurrir a los números, a los cálculos en los que se consideren las variables específicas para cada situación.
Implicaciones de arrendar o comprar.
Arrendar significa asumir un gasto recurrente que no contribuye a construir un patrimonio a largo plazo, mientras que comprar implica destinar un capital importante a un activo que, desde una perspectiva estrictamente financiera, puede no ser el más rentable en comparación con otras inversiones [Costo de oportunidad].
Para algunas personas, el arriendo se ve como un gasto perdido; para otras, comprar es inmovilizar recursos que podrían rendir más en otros instrumentos. Ambos puntos de vista pueden ser válidos dependiendo de la situación y el perfil de cada persona.
Un inversionista o comerciante, por ejemplo, podría preferir invertir el capital de un inmueble en activos con mayor rendimiento esperado, de modo que los retornos superen el costo del alquiler. En ese caso, arrendar podría ser más ventajoso.
Por el contrario, una persona sin experiencia o interés en invertir probablemente encuentre mayor seguridad en la compra, ya que destinar ese mismo dinero a otros instrumentos podría no solo darle rendimientos insuficientes para cubrir un arriendo, sino incluso poner en riesgo su capital.
Esto nos muestra que no hay una respuesta universal: la decisión depende de habilidades financieras, recursos disponibles, tolerancia al riesgo y objetivos personales.
Por ello, más allá de las preferencias, conviene apoyarse en análisis numérico imparcial para evaluar cada alternativa con datos concretos y así tomar una decisión informada.
Lo que se evalúa financieramente determinar la mejor opción.
Esta herramienta le ayuda a tomar la decisión financiera más eficiente comparando dos caminos: pagar un arriendo o asumir un crédito hipotecario. El objetivo no es solo comparar la cuota mensual, sino determinar qué opción le permite construir un mayor patrimonio al final del plazo evaluado.
¿Cómo funciona el análisis?
El modelo proyecta el flujo de dinero mes a mes considerando las dinámicas reales del mercado según los valores que se ingresen en el formulario:
- Inflación vs. Tasa Fija: El canon de arrendamiento sube cada año según la inflación, mientras que la cuota del crédito se mantiene fija en el tiempo.
- Costo de oportunidad: Si decide arrendar, se asume que el dinero de la cuota inicial (y la diferencia mensual si el arriendo es más económico) se invierte para generar rendimientos financieros.
- Valorización: Si decide comprar, se calcula cuánto ganará su inmueble valorizándose en el tiempo.
Al final, el sistema le indicará en qué escenario usted termina con más capital acumulado (riqueza neta).
El modelo incluye gastos de propietario (impuestos y mantenimiento) del 1% anual sobre el valor vivienda, que se incrementan anualmente con la inflación que se ingrese en el formulario.
Evalúe si es mejor comprar valorizando el inmueble, o arrendar e invertir el capital (cuota inicial) y los ahorros mensuales.
Interpretación de resultados
En general, comprar vivienda permite construir un mayor patrimonio, excepto en los casos en que la rentabilidad de la inversión alternativa sea elevada, porque a ella va la cuota inicial que no se utiliza en la compra de la casa, y el ahorro mensual por la diferencia entre el canon de arrendamiento y el monto de la cuota hipotecaria, que en general es superior.
Por ejemplo: adquirir un inmueble por el que se paga un arrendamiento mensual de $1.200.000, pagando una cuota inicial del 30%, supone cuotas hipotecarias de aproximadamente $1.700.000, por lo que mensualmente arrendar permite liberar recursos para otro tipo de inversiones más rentables, pero solo durante los primeros años, porque el arrendamiento sube año tras año, mientras que la cuota del crédito permanece fija. La herramienta incorpora esa realidad en sus resultados al incrementar anualmente el arrendamiento según la inflación proyectada.
Los resultados dependerán de la rentabilidad de la inversión alternativa, que es aquella por la que se opte en lugar de comprar la vivienda.
Supóngase que usted tiene $100.000.000 y, en lugar de utilizarlos para la cuota inicial de una vivienda, los invierte en un instrumento que le renta el 20% anual. El resultado será muy diferente a si ese instrumento solo renta el 5% o el 10%. Esa es una variable que inclinará la balanza en favor de una u otra opción, por lo que debe haber honestidad al momento de establecer esa tasa de rendimiento.





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