Deuda subordinada

La deuda subordinada es un instrumento de deuda que está subordinado a otro instrumento de deuda generalmente títulos de renta fija, y se denomina subordinado porque en caso de que el emisor tenga problemas para pagar dichos títulos, pagará primero los de renta fija y si queda algún valor, pagará entonces el título correspondiente a la deuda subordinada, de manera tal que los títulos de deuda subordinada no están garantizados y de allí que por ellos se pague un interés mayor para compensar el riesgo que el inversionista asume.

La deuda subordinada es uno de los instrumentos financieros más complejos y con mayor riesgo. A diferencia de los depósitos a plazo fijo, se trata de un producto líquido. Está constituido por títulos de renta fija. Uno de los mayores riesgos de estos bonos es que en caso de quiebra de la entidad, sus inversores se posicionarían en la parte baja de la lista de acreedores. Es decir, en ningún caso el capital está garantizado. No están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos en el caso de España. Por el contrario, una de las ventajas de este tipo de deuda es su alto rendimiento.

Existen dos tipos de deuda subordinada con respecto a la garantía de capital. La Upper Tier II es la de mayor calidad y ocupa las posiciones más altas en las listas de cobros, mientras que la Lower Tier II, de menor calidad, sitúa al beneficiario en los últimos puestos de las listas de acreedores en caso de que la entidad se declare insolvente. Este es uno de los aspectos claves que el inversor medio desconoce, pero no el único.

La situación actual es un escenario bastante desfavorable para los beneficiarios de estos bonos. La deuda subordinada, junto a las participaciones preferentes, ha sido uno de los productos que más han vendido las entidades bancarias en los últimos años, especialmente a los particulares. Para los bancos ha supuesto grandes beneficios. Sin embargo, para los clientes, el panorama es bien diferente. Cuando la economía era estable y las entidades solventes, la deuda subordinada generaba importantes ganancias, debido a su alto rendimiento, pero la crisis financiera ha llevado a la bancarrota a numerosos bancos y cajas y con ello a numerosas familias que invirtieron sus ahorros en estos bonos.

Este asunto ha generado gran controversia. Entre los años 2007 y 2010 las ventas de deuda subordinada se dispararon a unos niveles demasiado altos para un producto tan difícil de comprender y con tanto riesgo. Se acusa a los bancos de dar poca información y vender productos a personas mal asesoradas o que simplemente desconocían lo que estaban comprando. Estos bonos se vendían como depósitos cuando en realidad no lo son, de modo que cuando las entidades bajaron su solvencia y se generaron pérdidas, los clientes se vieron sorprendidos al no poder retirar sus fondos. A pesar de todo esto, actualmente aún existen algunas promociones.

A modo de conclusión, se puede decir que la deuda subordinada es un producto financiero de complejo funcionamiento cuya compra se debe realizar desde el conocimiento, no solo del producto en sí, sino también de la solvencia de la entidad que emite el bono.

Contenido relacionado:
Compartirlo
Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.


Déjenos su opinión

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc., pero debe hacerlo con respeto, sin insultar y sin ofender a otros.

Información legal aplicable para Colombia.