Accidente de Trabajo – Culpa del empleador, culpa del trabajador, culpa de ambos, culpa de ninguno

En un comentario anterior  me referí a las responsabilidades objetiva y subjetiva derivadas del accidente de trabajo. Señalaba en dicho comentario que todo trabajo, incluido el más simple y elemental, lleva consigo un riesgo, el cual debe necesariamente ser asegurado por el empleador,  pues de no hacerlo será éste quien deba responder  por las prestaciones e indemnizaciones que se desprendan del accidente o de la enfermedad profesional que sufra el trabajador. Indicaba así mismo que  por virtud del aseguramiento ese riesgo lo cubre la ARL.

Hoy me ocupo nuevamente del tema con el fin de complementarlo con algunas precisiones.

Retomando “el hilo” quiero recordar que al lado de ese riesgo profesional, propio del trabajo y por tanto no fundado en la culpa, existe otra clase de riesgo, éste sí basado en la culpa o en el dolo  del empleador, el cual no es cubierto por la Administradora de Riesgos Laborales, sino que corre a cargo del empleador.

De modo pues, que  el accidente puede ocurrir sin que medie culpa del empleador, o sea por los riesgos que por su propia naturaleza genera el trabajo, caso en el cual responde la ARL. (Responsabilidad objetiva, o sea basada en el riesgo),  y  también puede ocurrir por culpa del empleador, caso en el cual responde éste (Responsabilidad Subjetiva, basada en la culpa).

Es conveniente percibir bien la diferencia y la distancia que existe entre el accidente de trabajo o la enfermedad profesional emanados de la propia naturaleza del trabajo, y el accidente de trabajo o la enfermedad laboral derivados de la culpa del empleador, dado que, “la culpa suficientemente comprobada del empleador, es la esencia de la responsabilidad civil u ordinaria de perjuicios”, que es muy  distinta dela responsabilidad laboral que es la que asumen las Administradoras de Riesgos Laborales cuando el accidente o la enfermedad provienen de la naturaleza del trabajo. Así pues, la responsabilidad laboral (objetiva)   será parte de la seguridad social y la responsabilidad  plena y ordinaria de perjuicios, parte del derecho civil.

La Corte Suprema de Justicia subraya las siguientes diferencias: “la responsabilidad laboral, es automática, tarifada y objetiva, la cual se encuentra determinada en el Decreto 1295 de 1994, y la responsabilidad civil u ordinaria de perjuicios requiere la culpa suficientemente comprobada, no es tarifada, ni objetiva, siendo completamente diferentes”

Así pues, son dos regímenes diferentes, en el primero, el de riesgos laborales, no es necesario demostrar la culpa de ninguna persona, sino que basta demostrar la existencia del daño y el nexo de causalidad entre éste y el ejercicio de la profesión u oficio del trabajador, lo cual significa que es un régimen de responsabilidad objetiva; en el segundo sí es indispensable demostrar de manera suficiente y adecuada la existencia del daño, la culpa del empleador y el nexo causal entre ambos, lo cual implica que es un régimen de responsabilidad subjetiva.

Pero también puede suceder que el accidente ocurra por culpa del empleador y del trabajador (Concurrencia de culpas), O por culpa exclusiva del Trabajador.

La concurrencia de culpas se da cuando el trabajador lesionado participó también en el desenlace del resultado, o sea que contribuyó realmente a la causación de su propio daño. De modo pues, que hay una parte del daño que no le corresponde al empleador sino al propio trabajador, lo cual finalmente les traerá consecuencias a ambos.

Y en la última hipótesis, cuando el accidente ocurre por culpa exclusiva del trabajador. En este caso ningún derecho le asiste al trabajador o a sus causahabientes para reclamarle al empleador el resarcimiento de los perjuicios sufridos por el accidentado y/o por sus parientes.

Así lo recordó recientemente la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia al desatar el recurso de Casación interpuesto por la viuda y los hijos de un trabajador (ingeniero) que falleció a consecuencia de una explosión que se produjo en el interior de una mina a la que éste ingresó sin utilizar la totalidad de los equipos  que le era forzoso usar para garantizarse su propia seguridad. En la demanda los accionantes habían solicitado declarar la responsabilidad civil extracontractual y como consecuencia de ello que se condenara a la empresa al pago a su favor de las indemnizaciones a que creían tener derecho por concepto de perjuicios materiales y morales sufridos, tras considerar que la explosión se había producido por culpa de la empleadora. En el proceso quedó demostrado que la misma había ocurrido por un error grave del propio trabajador quien omitió  efectuar, antes de su ingreso a la mina, la medición de gases que le ordenaban llevar a cabo los respectivos protocolos de seguridad. La Corte llegó a la conclusión de que de haber observado el trabajador todas las directrices de seguridad que estaba obligado a cumplir, el siniestro no había ocurrido, por lo que fue evidente su culpa exclusiva en el hecho

La Sala absolvió a la empresa y condenó en costas a los demandantes. (Ver Sentencia SC9788-2014 – radicación 11001-31-03-005-2006-00315-01-del 25 de julio de 2014).

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