¿Cuáles son las agencias de calificación más importantes?

Las agencias de calificación, también conocidas como “rating companies”, son entidades que valoran y califican la solvencia de una empresa o país que emite activos financieros, según ofrezcan garantías sobre su capacidad para pagar los intereses, bonos o cupones y la amortización del capital principal. Estas valoraciones sirven para atribuir un determinado riesgo ante las posibles inversiones. Y es que las inversiones se basan en dos aspectos: el riesgo y la rentabilidad. De esta manera, en igualdad de rendimiento, siempre se elegirá  la inversión de menor riesgo. Y en igualdad de riesgo, siempre se elegirá la inversión más rentable. Y es esta la razón de que las valoraciones de las agencias de calificación sean tan importantes.

Entre las empresas de calificación o “rating” destacan tres por encima de todas las demás: Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch. Las tres son norteamericanas y comparten un oligopolio que las separa bastante del resto. Aunque las tres tienen una manera de clasificar propia, la estructura que mantienen es muy similar. En principio, sus calificaciones se basan en la independencia, aunque son financiadas  por las mismas empresas y países que califican. Y es esta la razón por la que se cuestionan, puesto que hay un gran conflicto de intereses.

Standard & Poor’s (S&P) es la mayor agencia de calificación de riesgos de acciones y bonos. Sus valoraciones varían entre la categoría mayor (AAA) y la menor o de imposible cobro (D). Los inversores confían en el bajo riesgo que supone la clasificación AAA e invierten. El problema de Standard & Poor’s es su credibilidad, que se ha visto afectada por una serie de fracasos. En concreto, se le acusa de parcialidad y de predicciones nefastas, como ocurrió en Islandia, a quien S&P calificó con la máxima nota, AAA, por su nueva legislación liberal. En el año 2008, Islandia entró en crisis y sus ciudadanos, sintiéndose estafados, se negaron a pagar la deuda extranjera. Algo parecido ocurrió con las hipotecas “subprime” o “bonos basura”. S&P también les concedió la máxima nota, AAA, a estas hipotecas basura y a bancos que vivían de estafas, como Lehman Brothers. Todo esto ha hecho que en este año 2012, Italia haya abierto una investigación contra S&P a causa de su especulación en bolsa para lucrarse.

Moody’s es la agencia de calificación rival de Standard & Poor’s. La empresa califica entidades comerciales y gubernamentales y también califica la solvencia de los prestatarios a partir de una escala estandarizada de calificaciones, que va desde la mejor categoría (AAA) a la menor categoría (E). Esta agencia de calificación también ha sido criticada por las pérdidas que no ha sabido predecir en los mercados, ya que inversores depositaron sus ingresos en empresas calificadas con la máxima nota y en poco tiempo han sufrido grandes pérdidas. Además, en el año 2011 calificó la deuda portuguesa con un Ba2, que señala una calidad de crédito cuestionable. Esto atemorizó a los inversores y los mercados desconfiaron. Tanto Portugal como la Unión Europea vieron esta clasificación como un ataque directo, pensando que bajan la nota para comprar ellos y así lucrarse. La credibilidad de las agencias norteamericanas fue puesta en duda.

La otra agencia importante es Fitch, aunque de estas tres grandes agencias de calificación, Fitch es la más pequeña y trabaja en un mercado más limitado que S&P y Moody’s. Las calificaciones de Fitch también comparten la misma escala que S&P y Moody’s, aunque las clasificaciones son diferentes y van desde la mejor clasificación, AAA, que se correspondería con las mejores empresas, las más fiables y de calidad, hasta la peor clasificación, D, donde el deudor está en una situación con difícil vuelta atrás, la suspensión de pagos, como consecuencia de haber fracasado en sus compromisos financieros. Esta agencia de calificación también ha sido objeto de críticas por algo parecido a las anteriores, las grandes pérdidas en el mercado que se produjeron en empresas calificadas con la máxima puntuación. Pero, la diferencia de Fitch con el resto de agencias es que hizo una advertencia al mercado sobre los riesgos que se estaban corriendo antes de la crisis.

Por  todas estas razones, es necesario fomentar la competencia y la creación de nuevas agencias competentes que puedan garantizar a los inversores los riesgos de manera precisa y evitar este oligopolio que mantienen estas tres grandes compañías. Además, controlar la independencia siempre dará buenos resultados porque así no se resentirá la confianza en las economías de determinados países calificados.

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