Renta exenta en indemnizaciones por accidente de trabajo o enfermedad
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El numeral 1 del artículo 206 del Estatuto Tributario declara exentas las indemnizaciones por accidente de trabajo o enfermedad, pero con dos precisiones que cambian el resultado: la exención solo cubre el monto mínimo que la norma laboral obliga a pagar, y no cobija las incapacidades, que son una prestación económica y no una indemnización. ¿Qué pagos quedan amparados y hasta cuánto?
Qué indemnizaciones quedan exentas.
La norma se refiere al pago que compensa un daño sufrido por un accidente de trabajo o una enfermedad de origen laboral, dentro del sistema general de riesgos laborales.
El caso típico es la indemnización que recibe el afiliado cuando el accidente o la enfermedad le produce una pérdida de capacidad laboral, cuyo monto depende del porcentaje de esa pérdida, como se explica en el artículo sobre la indemnización por accidente de trabajo.
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Las incapacidades no son indemnización.
Las incapacidades laborales originadas en un accidente o enfermedad de origen laboral no se declaran como renta exenta por este numeral. No son una indemnización: son una prestación económica que sustituye el salario mientras el trabajador está incapacitado, de modo que hacen parte del ingreso laboral.
La DIAN aceptaba antes el tratamiento contrario, pero revocó esa doctrina en el Oficio 321 de 2015. En consecuencia, las incapacidades se suman a los demás pagos laborales y quedan cubiertas por la renta exenta del 25%, con sus límites.
El límite del mínimo legal.
El parágrafo 1 del artículo 206 limita esta renta exenta, junto con las de los numerales 2, 3, 4 y 6:
«La exención prevista en los numerales 1, 2, 3, 4, y 6 de este artículo, opera únicamente sobre los valores que correspondan al mínimo legal de que tratan las normas laborales; el excedente no está exento del impuesto de renta y complementarios.»
La norma no habla del salario mínimo: la palabra salario no aparece. Se refiere al mínimo legal que por concepto de indemnización corresponde al trabajador, que en este caso resulta de la tabla de indemnizaciones según el porcentaje de pérdida de capacidad laboral.
De modo que si el trabajador recibe una indemnización superior a la que legalmente le corresponde, ese exceso no puede declararse como exento. La DIAN lo ha precisado en varios conceptos, entre ellos el oficio 905698.
A ese primer recorte se suma el segundo: esta renta exenta sí está sujeta al límite general de la cédula general, que comparte con las demás rentas exentas y con las deducciones especiales.
Cómo se declara.
El valor recibido se declara primero como ingreso bruto en la subcédula de rentas de trabajo, porque es un pago derivado de la relación laboral, y después se resta la renta exenta dentro de los límites señalados.
De acuerdo con nuestro criterio, conviene conservar el dictamen de pérdida de capacidad laboral y la liquidación de la administradora de riesgos laborales: son los documentos que permiten demostrar cuál era el mínimo legal y, por tanto, hasta dónde llega la exención.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿La indemnización por accidente de trabajo está exenta de renta?
Sí, pero solo en el monto que corresponda al mínimo legal que la norma laboral obliga a pagar. El exceso está gravado.
¿Las incapacidades laborales son renta exenta?
No. Son una prestación económica que sustituye el salario, no una indemnización, de modo que se suman a los pagos laborales y quedan cubiertas por la renta exenta del 25%.
¿El mínimo legal es el salario mínimo?
No. Es el monto mínimo que por concepto de indemnización corresponde al trabajador, que depende del porcentaje de pérdida de capacidad laboral.
¿Esta renta exenta está sujeta al límite general?
Sí. Comparte el cupo del 40% y las 1.340 UVT con las demás rentas exentas y las deducciones especiales de la cédula general.
¿En qué subcédula se declara?
En las rentas de trabajo de la cédula general: primero el ingreso completo y después la renta exenta que corresponda.
¿Qué documentos conviene conservar?
El dictamen de pérdida de capacidad laboral y la liquidación de la administradora de riesgos laborales, que acreditan cuál era el mínimo legal.