Particularidades del título ejecutivo como género y el titulo valor como especie. Parte I

Hemos encontrado de la lectura de las inquietudes de nuestros consultantes, la referencia como sinónimos de  Titulo Ejecutivo y Titulo Valor, por lo que, considerando la trascendencia en la claridad de estos conceptos de uso diario, en esta ocasión, trataremos lo más académicamente posible, lejos de tecnicismos y teorías en cualquier sentido que dejamos para el momento particular del litigio, establecer las peculiaridades propias de cada uno para deslindar así los dos conceptos.

Al encontrarnos, coloquial, contractual, legal, o judicialmente con el vocablo TITULO, independientemente de tratarse de materia civil, penal, policiva, administrativa, comercial, laboral, o de familia, deberá entenderse, quizá con alguna muy específica excepción, siempre, como un documento escrito.

Así planteado, por precisión legal general contenida en el Artículo 488 del Código de Procedimiento Civil y el Artículo 12 de la Ley 446 de 1998,  TITULO EJECUTIVO, es cualquier documento que contenga una obligación de dar, hacer o no hacer,  de manera expresa, clara y actualmente exigible que constituya plena prueba contra el deudor o su causante.
Lo siguiente, es precisar que, el vocablo que lo acompaña,  EJECUTIVO, conlleva la característica legal de un TITULO  en cuanto que el cumplimiento de la obligación de dar, hacer o no hacer que conste en dicho documento, puede ser exigido constreñidamente a través de las Autoridades Judiciales, dándose así definición al TITULO EJECUTIVO, como “…cualquier documento escrito que contenga obligaciones que se pueden exigir sean cumplidas por la fuerza…”

Respondiendo a las expectativas de nuestros usuarios, y para este editorial, circunscribiremos ese TITULO EJECUTIVO,como cualquier documento, en principio general, contentivo de una obligación de dar dinero originado en actuaciones judiciales, contractuales, y unilaterales, dependiendo de donde y como se hubiese originado, siendo en consecuencia, de origen judicial, cuando deviene de sentencias de condena o providencias de cualquier autoridad judicial, administrativa o de policía que imponga multas, aprueben liquidación de costas o señalen honorarios de auxiliares de la justicia.

Las de origen Contractual, como su nombre lo indica, provienen de obligaciones generadas en libre acuerdo de voluntades, esto es, contratos civiles o comerciales, de Arrendamiento; de Compraventa de inmuebles, Vehículos, Ganado; de Suministro, de Realización de Obra,  de Prestación de Servicios Técnicos, de cláusulas penales e indemnizatorias, entre otros.

Las de origen Individual, nacen de la libre voluntad de una persona para con otra, como vales, compromisos, acuerdos, y títulos valores, por citar los más usados.

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