En este artículo 14 secciones
- La prohibición que existía.
- La sentencia C-068 de 1999.
- La venta debe ser real.
- La venta entre cónyuges y la sociedad conyugal.
- Impuestos en la venta entre cónyuges.
- Preguntas frecuentes.
- ¿Le puedo vender mi casa a mi esposa?
- ¿Qué decía el artículo 1852 del Código Civil?
- ¿Los acreedores pueden anular la venta que le hice a mi cónyuge?
- ¿Si le vendo la mitad de la casa a mi esposo, ese dinero entra en la sociedad conyugal?
- ¿Se puede vender un bien de la sociedad conyugal sin la firma del cónyuge?
- ¿Qué impuesto paga el cónyuge que queda como dueño del 50 % sin haber pagado nada?
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En Colombia los cónyuges pueden venderse bienes entre sí. El artículo 1852 del Código Civil declaraba nula la venta entre cónyuges no divorciados, pero la Corte Constitucional, en la sentencia C-068 de 1999, declaró inexequible esa prohibición. La venta es válida, pero debe ser real, porque si se usa para engañar a los acreedores o para sacar bienes de la sociedad conyugal puede ser atacada por simulación o por fraude. ¿Qué efectos tiene la venta entre esposos y qué pasa con la sociedad conyugal?
La prohibición que existía.
Durante más de un siglo, la ley prohibió la compraventa entre esposos. El artículo 1852 del Código Civil decía que era nulo el contrato de venta «entre cónyuges no divorciados», y el artículo 3 de la ley 28 de 1932 declaraba nulos absolutamente los contratos relativos a inmuebles entre cónyuges. El Código de Comercio traía una regla similar en el numeral 1 del artículo 906.
La razón era evitar el fraude: un deudor podía «vender» sus bienes a su cónyuge para que sus acreedores no pudieran embargarlos, sin que en realidad salieran de la familia.
- Liquidador de intereses propiedad horizontal
- Liquidador de intereses judiciales y comerciales
- Liquidador de pensiones en Colpensiones
La sentencia C-068 de 1999.
La Corte Constitucional declaró inexequibles las tres normas. La parte resolutiva de la sentencia C-068 de 1999 dispuso declarar inexequible el artículo 1852 del Código Civil en la expresión «entre cónyuges no divorciados y», el artículo 3 de la ley 28 de 1932 en cuanto declaraba nulos absolutamente entre cónyuges los contratos relativos a inmuebles, y el numeral 1 del artículo 906 del Código de Comercio en la expresión «los cónyuges no divorciados, ni».
La Corte consideró que prohibir todas las ventas entre esposos, para prevenir el fraude de algunos, restringía de manera desproporcionada su libertad contractual. Y advirtió que los terceros perjudicados no quedaban desprotegidos, porque pueden ejercer la acción de simulación o la acción pauliana.
En consecuencia, hoy los cónyuges y los compañeros permanentes pueden venderse entre sí inmuebles, vehículos, acciones o cualquier otro bien.
Nótese que la sentencia dejó vigente la otra parte del artículo 1852, que sigue declarando nula la venta entre el padre y el hijo de familia, como explicamos en el artículo sobre si se puede poner una propiedad a nombre de un hijo.
La venta debe ser real.
Que la venta sea permitida no significa que cualquier escritura de venta entre esposos sea inatacable. La venta debe ser real: con un precio que corresponda al valor del bien y que efectivamente se pague.
Si la venta es simulada, cualquier tercero perjudicado que demuestre interés puede demandarla. Supongamos que Carlos le debe dinero a Pedro, y para que Pedro no le embargue su casa se la «vende» a su esposa, sin que ella pague nada. Pedro puede demandar la simulación de esa venta para que el juez declare que la casa sigue siendo de Carlos y pueda embargarla.
El acreedor también puede acudir a la acción pauliana del artículo 2491 del Código Civil, que permite revocar los actos del deudor celebrados en fraude de sus acreedores.
Por eso, de acuerdo con nuestro criterio, quien venda un bien a su cónyuge debe poder demostrar el pago: transferencias bancarias, consignaciones o cualquier soporte que acredite que el dinero salió del patrimonio del comprador y entró al del vendedor. Un pago en efectivo sin soporte es la primera señal que un juez examina para declarar la simulación.
La venta entre cónyuges y la sociedad conyugal.
La venta entre esposos no saca los bienes de la sociedad conyugal por arte de magia. Mientras la sociedad esté vigente, cada cónyuge administra y dispone libremente de los bienes que tiene a su nombre, según la ley 28 de 1932, pero al disolverse se reparten todos los bienes sociales.
Si el cónyuge comprador pagó con dinero ganado durante el matrimonio, el bien que compra sigue siendo social, y el vendedor recibe un dinero que también es social. Al liquidar la sociedad conyugal, ambos entran en el reparto. Por eso vender la mitad de la casa al esposo antes de separarse no evita que esa mitad, o el dinero recibido por ella, se reparta después.
Distinto es el caso de los bienes propios, como los adquiridos antes del matrimonio o recibidos por herencia, que no hacen parte de la sociedad conyugal, como explicamos en el artículo sobre si los bienes adquiridos antes del matrimonio entran en la sociedad conyugal.
¿Se puede vender un bien sin la firma del cónyuge?
Sí, por regla general. Cada cónyuge puede vender los bienes que están a su nombre sin la firma del otro, aunque sean sociales, porque la ley 28 de 1932 le da libre administración.
La excepción es el inmueble afectado a vivienda familiar según el artículo 4 la ley 258 de 1996: para venderlo o gravarlo se requiere la firma de ambos cónyuges. Si el bien tiene esa afectación, ningún cónyuge puede venderlo solo, ni siquiera al otro sin cancelarla antes.
Impuestos en la venta entre cónyuges.
La venta entre cónyuges tiene el mismo tratamiento tributario que cualquier otra venta: el vendedor declara la utilidad, y si el bien es un activo fijo poseído por dos años o más, esa utilidad es ganancia ocasional.
Cuando uno de los cónyuges paga la totalidad de un inmueble pero la escritura queda a nombre de ambos, el que no aportó dinero recibe en la práctica una parte del bien a título gratuito. De acuerdo con nuestro criterio, esa parte puede ser tratada como una donación, que constituye ganancia ocasional para quien la recibe, según el artículo 302 del Estatuto Tributario.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿Le puedo vender mi casa a mi esposa?
Sí. Desde la sentencia C-068 de 1999 la venta entre cónyuges es válida, siempre que sea real, con un precio que efectivamente se pague.
¿Qué decía el artículo 1852 del Código Civil?
Que era nula la venta entre cónyuges no divorciados y entre el padre y el hijo de familia. La primera parte fue declarada inexequible; la segunda sigue vigente.
¿Los acreedores pueden anular la venta que le hice a mi cónyuge?
Sí, si la venta fue simulada o se hizo en fraude de ellos. Pueden demandar la simulación o ejercer la acción pauliana.
¿Si le vendo la mitad de la casa a mi esposo, ese dinero entra en la sociedad conyugal?
Sí, si la casa era un bien social. El dinero que reciba, o lo que compre con él, hace parte de los bienes que se reparten al liquidar la sociedad conyugal.
¿Se puede vender un bien de la sociedad conyugal sin la firma del cónyuge?
Sí, por regla general, si el bien está a nombre del vendedor. La excepción es el inmueble con afectación a vivienda familiar, que requiere la firma de ambos.
¿Qué impuesto paga el cónyuge que queda como dueño del 50 % sin haber pagado nada?
De acuerdo con nuestro criterio, esa parte puede considerarse recibida a título gratuito, y por eso constituye ganancia ocasional que debe declarar si está obligado a declarar renta.
Voy a vender la mitad de la casa a mi esposo. Tenemos intención de separarnos. Corro el riesgo de que, cuando me separe, me pida que tiene derecho, por haberse hecho cuando estuvimos casados.
En todo caso, cuando se realice la liquidación de la sociedad conyugal, se deben distribuir todos los bienes, de modo que si usted compra otro inmueble con el dinero que reciba de la venta de la mitad de su casa, o lo guarda en una cuenta de ahorros, entra al universo de bienes sociales a repartir.
Uno de los cónyuges compra un apartamento y, al diligenciar la escritura de compraventa, hace incluir a su cónyuge también como compradora, quedando los dos cónyuges como propietarios.
1. Para el cónyuge que no aporta ningún dinero para la compra, pero sí queda en la escritura como propietaria del 50% del inmueble, ¿qué tratamiento fiscal le debe dar a ese 50% si declara renta?
2. Igualmente, ¿qué tratamiento fiscal debe dar el cónyuge que aportó el 100% del valor de la compra?
Muchas gracias.
Como el inmueble figura a nombre de los dos cónyuges, cada uno debe declarar el 50%.
El cónyuge que paga el 100% para luego quedar con el 50% simplemente tendrá una disminución de patrimonio que, en la práctica, no tiene efecto fiscal.
En cambio, el cónyuge que recibe ese 50% por el que no paga nada sí puede ver incrementado su patrimonio, que debe justificar y que podría interpretarse como una donación o regalo, lo que sería una ganancia ocasional en caso de declarar renta.