Los contratos se clasifican en nominados e innominados según la ley les haya dado o no un nombre: la compraventa, por ejemplo, aparece nombrada y definida en el artículo 1849 del Código Civil, mientras que un pacto de socios no figura en ningún código y, sin embargo, obliga igual. ¿Qué consecuencias tiene esa diferencia y qué reglas se aplican a los contratos que la ley no nombra?
Qué es un contrato nominado.
Un contrato es nominado cuando la ley lo identifica con un nombre propio: el legislador lo bautizó, y por lo general también lo definió.
Son nominados, entre otros, los siguientes:
- El contrato de compraventa (artículo 1849 del Código Civil).
- El contrato de arrendamiento.
- El contrato de permuta.
- El contrato de mandato.
- El contrato de donación.
- El contrato de depósito.
- El contrato de trabajo, en el ámbito laboral.
Hay contratos nominados civiles, comerciales, laborales e incluso estatales: la categoría no es exclusiva del Código Civil, sino de cualquier ley que nombre la figura.
Qué es un contrato innominado.
Un contrato es innominado cuando no aparece nombrado en ninguna ley, pero reúne los elementos generales de todo contrato y por ello produce efectos plenos entre quienes lo celebran.
Su fundamento es la libertad contractual: la vida de los negocios produce combinaciones infinitas que ningún código puede prever, así que las partes pueden celebrar cualquier acuerdo y darle el nombre que quieran, siempre que tenga objeto y causa lícitos y cumpla los requisitos de validez de todo contrato.
Como la ley no los regula en particular, su contenido lo fijan las partes: las cláusulas que incluyan son la «regulación» del contrato, y por eso en los contratos innominados la redacción importa todavía más que en los nominados.
Ejemplos de contratos innominados.
Algunos ejemplos frecuentes en la práctica:
- El pacto o acuerdo de socios, que no figura en el Código Civil ni en el de Comercio y es de uso corriente entre accionistas.
- El contrato de inversión con cláusulas de permanencia, en el que el inversionista se obliga a no retirar su aporte antes de cierto tiempo o retorno.
- El contrato de representación de artistas o deportistas, también llamado de mánager.
- Los contratos de patrocinio o espónsor.
Nada de raro tiene que el contrato sea una rareza: mientras no recaiga sobre objeto ilícito ni viole la ley, el acuerdo obliga a las partes como cualquier contrato, porque el contrato es ley para ellas.
Nominado no es lo mismo que típico.
Suelen usarse como sinónimos, pero las categorías son distintas: la nominación se refiere al nombre y la tipicidad a la regulación.
Un contrato es nominado cuando la ley lo nombra, y es típico cuando la ley lo disciplina, es decir, le dedica un régimen propio. Lo normal es que coincidan, pero puede haber contratos nombrados por la ley sin regulación de fondo: nominados pero atípicos.
La distinción completa, con sus consecuencias, se explica en el artículo sobre los contratos típicos y atípicos, que es donde tratamos qué normas se aplican a un contrato atípico y cómo redactarlo sin quedar desprotegido.
Qué reglas se aplican al contrato innominado.
Que la ley no nombre el contrato no lo deja sin derecho aplicable. Al contrato innominado se le aplican, en su orden:
- Lo pactado por las partes, que es su primera ley.
- Las reglas generales de los contratos y las obligaciones: requisitos de validez, efectos, incumplimiento y responsabilidad.
- Por analogía, las normas del contrato nominado más parecido, en lo que resulte compatible.
Por eso la condición de innominado no afecta la validez ni la exigibilidad de las obligaciones asumidas: un contrato innominado se demanda, se cumple y se resuelve igual que uno nominado.
Diferencia entre contrato nominado e innominado.
La diferencia se reduce a esto:
| Contrato nominado. | Contrato innominado. |
|---|---|
| La ley lo identifica con un nombre propio. | No figura con nombre en ninguna ley. |
| Suele tener definición y régimen legal al cual acudir. | Su contenido lo fijan las cláusulas que pacten las partes. |
| Los vacíos del contrato se llenan con su regulación legal. | Los vacíos se llenan con las reglas generales y la analogía. |
| Ejemplos: compraventa, arrendamiento, mandato. | Ejemplos: pacto de socios, contrato de mánager, patrocinio. |
Y lo esencial: la categoría no afecta la validez. Las obligaciones de un contrato innominado obligan y se hacen exigibles exactamente igual que las de un contrato nominado.
Preguntas frecuentes.
A continuación, damos respuesta a las preguntas frecuentes realizadas por nuestros lectores.
¿Qué es un contrato nominado?
El que la ley identifica con un nombre propio, como la compraventa, el arrendamiento o el mandato, y que por lo general tiene también una regulación legal a la cual acudir.
¿Qué es un contrato innominado?
El que no aparece nombrado en ninguna ley, pero que, por reunir los requisitos generales de todo contrato, produce plenos efectos entre las partes, como el pacto de socios o el contrato de mánager.
¿Un contrato innominado es válido?
Sí. La validez no depende del nombre sino de los requisitos generales: capacidad, consentimiento, objeto y causa lícitos. Cumplidos estos, el contrato innominado obliga como cualquier otro.
¿Nominado e innominado es lo mismo que típico y atípico?
No exactamente. La nominación se refiere al nombre que da la ley y la tipicidad a la regulación que esta dedica al contrato. Suelen coincidir, pero un contrato puede estar nombrado sin estar regulado de fondo.
¿Qué normas se aplican a un contrato que no figura en la ley?
Primero lo pactado por las partes, luego las reglas generales de los contratos y las obligaciones, y por analogía las normas del contrato nominado más parecido, en lo que sea compatible.
¿El nombre que las partes le den al contrato importa?
No. Los contratos son lo que son por su contenido y no por su denominación: el nombre equivocado no cambia la naturaleza del acuerdo ni las normas que lo gobiernan.