La escuela científica de la administración es la corriente que, a comienzos del siglo XX, propuso organizar el trabajo con base en el estudio sistemático de las tareas, y no en la costumbre o la improvisación. Su fundador fue el ingeniero estadounidense Frederick Winslow Taylor, que en 1911 publicó Los principios de la administración científica. Su enfoque, conocido como taylorismo, aumentó enormemente la productividad industrial, pero fue criticado por tratar al trabajador como una pieza de la máquina. Más de un siglo después, muchas de sus ideas siguen vigentes. ¿Qué planteó y qué queda de él?
Qué es la escuela científica de la administración.
Antes de Taylor, en la mayoría de las fábricas cada obrero hacía su trabajo como lo había aprendido, a su propio ritmo, y los jefes no sabían cuánto tiempo debía tomar cada tarea. Taylor sostuvo que había una forma óptima de hacer cada trabajo, que podía descubrirse con observación, medición y experimentación, y que la dirección debía encargarse de encontrarla y enseñarla.
Por eso se llama administración científica: busca reemplazar las reglas empíricas por el estudio sistemático del trabajo, con el objetivo de aumentar la eficiencia y la productividad.
No debe confundirse con la escuela clásica de Henri Fayol, que se desarrolló en la misma época pero con otro enfoque. Taylor estudió el trabajo del obrero, desde abajo hacia arriba; Fayol estudió la función de la dirección y la estructura de la organización, desde arriba hacia abajo, como explicamos en el artículo sobre los principios de la administración.
Frederick Winslow Taylor.
Frederick Winslow Taylor nació en Filadelfia en 1856 y murió en 1915. Empezó como aprendiz y obrero en la Midvale Steel Company, donde ascendió hasta ingeniero jefe. Allí comenzó a estudiar cuánto tiempo tomaba cada operación y cuál era la mejor forma de hacerla.
Más tarde, en la Bethlehem Steel Company, realizó sus experimentos más conocidos, como el estudio del cargue de lingotes de hierro, con el que logró que un trabajador moviera varias veces más material al día cambiando la forma de trabajar, los descansos y el sistema de pago.
Publicó sus ideas en varias obras, entre ellas Shop Management, de 1903, y The Principles of Scientific Management, de 1911, que le valió el título de padre de la administración científica.
Los principios de la administración científica.
Taylor resumió su método en cuatro principios:
| Principio | En qué consiste |
|---|---|
| 1. Desarrollar una ciencia para cada tarea | Estudiar cada elemento del trabajo para encontrar el mejor método, en lugar de dejarlo a la costumbre. |
| 2. Seleccionar y entrenar científicamente al trabajador | Escoger a la persona más apta para cada tarea y capacitarla en el método óptimo. |
| 3. Cooperación entre la dirección y los trabajadores | Asegurar que el trabajo se haga según el método establecido. |
| 4. División de responsabilidades | La dirección planea y organiza el trabajo; los trabajadores lo ejecutan. |
El cuarto principio es el más característico y también el más criticado: separa por completo el pensar del hacer. La dirección decide cómo se trabaja, y el obrero se limita a ejecutar las instrucciones.
Aportes y herramientas.
La escuela científica dejó herramientas que siguen usándose:
- Estudio de tiempos y movimientos: medir cuánto tarda cada operación y eliminar los movimientos innecesarios.
- Estandarización: definir métodos, herramientas y condiciones de trabajo uniformes.
- División del trabajo y especialización: asignar a cada trabajador una tarea específica.
- Incentivos por productividad: pagar más a quien produce más, mediante salarios por pieza o bonificaciones.
- Supervisión funcional: tener supervisores especializados en distintos aspectos del trabajo.
- Estudio de la fatiga y de las condiciones de trabajo, para organizar los descansos y el ambiente de trabajo.
Otros autores ampliaron el enfoque. Frank y Lillian Gilbreth perfeccionaron el estudio de los movimientos. Henry Gantt creó el diagrama de barras que lleva su nombre, todavía usado para planear proyectos. Y Henry Ford aplicó estas ideas a la línea de ensamble de automóviles desde 1913, dando origen al fordismo, la producción en masa.
Críticas a la escuela científica.
El taylorismo recibió críticas desde el comienzo:
- Trata al trabajador como una pieza de la máquina, sin tener en cuenta sus necesidades sociales y psicológicas.
- Supone que la única motivación es el dinero.
- Produce trabajos repetitivos y monótonos, que generan fatiga y desmotivación.
- Quita al trabajador la iniciativa y el conocimiento sobre su propio trabajo.
- Fue usado en ocasiones para intensificar el trabajo sin mejorar proporcionalmente la remuneración, lo que generó resistencia sindical.
Estas críticas dieron origen, desde los años treinta, a la escuela de las relaciones humanas, a partir de los experimentos de Elton Mayo en la planta de Hawthorne, que mostraron que factores como la atención, el trato y las relaciones del grupo influyen en la productividad. Más tarde, autores como Douglas McGregor cuestionaron los supuestos sobre el trabajador en que se basaba la administración tradicional, como explicamos en el artículo sobre las teorías X y Y.
El taylorismo sigue vivo.
A pesar de las críticas y de las teorías que buscaron superarlo, el taylorismo no desapareció. Sus herramientas se siguen aplicando, muchas veces con otros nombres y combinadas con enfoques más modernos.
El estudio de tiempos, la estandarización de procesos y los incentivos por productividad están presentes en las fábricas, los centros logísticos, los restaurantes de comida rápida y los centros de llamadas. Metodologías de mejora como la manufactura esbelta retoman la búsqueda del método óptimo, aunque incorporan la participación de los trabajadores. Y las plataformas digitales que asignan tareas y miden el desempeño con algoritmos aplican, con nueva tecnología, la lógica de medir y controlar cada operación.
En Colombia, estudios sobre la historia de la industria nacional han documentado cómo empresas manufactureras de mediados del siglo XX, en sectores como el textil, las llantas, los automotores, la cerámica y las bebidas, adoptaron los métodos tayloristas, primero con expertos extranjeros y luego con ingenieros formados en el exterior, y cómo eso contribuyó a su crecimiento.
Por eso es común afirmar que el taylorismo sigue vivo: la administración moderna ha humanizado muchas de sus prácticas, pero no ha abandonado su preocupación central por la productividad y la eficiencia.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿Qué es la escuela científica de la administración?
Es la corriente que propuso organizar el trabajo con base en el estudio sistemático de las tareas, para encontrar el método más eficiente. Su fundador fue Frederick Winslow Taylor.
¿Qué es el taylorismo?
Es el modelo de organización del trabajo basado en las ideas de Taylor: estudio de tiempos y movimientos, estandarización, especialización, incentivos por productividad y separación entre quienes planean y quienes ejecutan.
¿Cuáles son los principios de Taylor?
Desarrollar una ciencia para cada tarea, seleccionar y entrenar científicamente al trabajador, la cooperación entre dirección y trabajadores, y la división de responsabilidades entre ellos.
¿Fayol pertenece a la escuela científica?
No. Fayol es el principal autor de la escuela clásica, que estudia la función de la dirección y la estructura de la organización. Taylor estudió el trabajo del obrero.
¿Cuáles son las críticas al taylorismo?
Que trata al trabajador como una máquina, supone que solo lo motiva el dinero, genera trabajos repetitivos y le quita la iniciativa.
¿El taylorismo sigue vigente?
Sí. Sus herramientas, como el estudio de tiempos y la estandarización, siguen aplicándose en fábricas, logística, comida rápida y plataformas digitales, combinadas con enfoques más participativos.