¿Nadie podrá alegar en su favor su propia culpa?

La corte constitucional en varias de sus sentencias ha insistido sobre la aplicación del principio; nadie puede alegar en su favor su propia culpa (Nemo auditur propriam turpitudinem allegans), en una de ellas, la Sentencia                        T-1231/08 establece lo siguiente:

“….si los hechos que dan origen a la acción de tutela corresponden a la actuación culposa, imprudente o negligente del actor que derivó, a la postre, en la vulneración o amenaza de sus derechos fundamentales, no es admisible que éste pretenda a través de la acción de tutela obtener el amparo de tales derechos, y por lo tanto, desplazar su responsabilidad en la ocurrencia de los hechos que fundamentan la solicitud de amparo a la autoridad pública o al particular accionado. Una consideración en sentido contrario, constituiría la afectación de los fundamentos del Estado de Derecho y del principio de la buena fe consagrado en el artículo 83 de la Constitución política….”

El anterior principio es aplicable para todas las ramas del derecho, ya que la acción de tutela es improcedente cuando los hechos desfavorables los ha generado el mismo interesado, como por ejemplo: El caso concreto de la misma sentencia; la demandante en una convocatoria pública a la cual ella se inscribió, no lleno un campo esencial del formulario (el cargo a que aspiraba) ya que en ese tipo de convocatorias verifican si la profesión reúne los requisitos del cargo que pretenden ocupar, al no llenar este campo tan fundamental, la aspirante no le puede transmitir su propia culpa a la Entidad convocante.

Así mismo ocurren en muchos casos, entre ellos en la contratación Estatal, por ejemplo donde un oferente participante de una licitación pública, debió haber llenado el formulario de apoyo a la industria nacional como lo establece el pliego de condiciones, donde señalara si los bienes y/o servicios que ofrecía son de origen Nacional y en qué porcentaje, para esta forma otorgarle puntaje técnico, conforme a lo establecido por la Ley 816 de 2003.

Siguiendo con el ejemplo, si el oferente solicitará subsanar este formulario, no podría porque este es insubsanable; toda vez que este otorga puntaje y dejaría en desventaja a los oferentes que si diligenciaron  bien dicho formulario, ya que en este caso al oferente no se le ha vulnerado ningún derecho, porque fue por su propio descuido que quedo rechazado.

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Una opinión
  1. María salamanca dice:

    Quiero felicitarlos por los temas importantes que comentan. pues son temas que permiten desarrollar las diferentes problemáticas de la cotidianeidad.,en particular me Gan servido bastante como consulta. gracias

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