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Dos proyectos son mutuamente excluyentes cuando elegir uno impide hacer el otro, porque compiten por el mismo espacio, los mismos recursos o la misma necesidad. Elegir entre ellos exige compararlos con un criterio que permita saber cuál crea más valor, y ese criterio es el valor presente neto, porque la tasa interna de retorno puede llevar a escoger el equivocado. ¿Cómo se identifican y cómo se decide?
Qué es un proyecto mutuamente excluyente.
Hay decisiones en las que se puede hacer todo lo que resulte conveniente y otras en las que hay que escoger. Un proyecto es mutuamente excluyente frente a otro cuando, al aceptar cualquiera de los dos, el otro queda automáticamente descartado.
Supongamos que un municipio debe construir un acueducto y tiene dos diseños: uno con tubería de concreto y otro con tubería metálica. Solo se construirá un acueducto, de modo que elegir un diseño descarta el otro. Los dos proyectos son mutuamente excluyentes.
Otros ejemplos habituales son elegir entre dos máquinas para la misma tarea, entre dos locales para abrir el mismo negocio o entre comprar y arrendar un inmueble.
Clases de proyectos según su relación.
Los proyectos pueden relacionarse entre sí de varias formas, y cada una exige un análisis distinto:
- Independientes: la decisión sobre uno no afecta al otro. Si los dos son rentables y hay recursos, se pueden hacer ambos.
- Mutuamente excluyentes: hacer uno impide hacer el otro. Hay que elegir.
- Complementarios: uno mejora el resultado del otro, como una bodega y el sistema de inventarios que la administra.
- Dependientes o contingentes: uno solo tiene sentido si se hace el otro, como la vía de acceso a una planta que aún no se ha construido.
- Alternativos: uno funciona como plan B si el principal no puede ejecutarse o fracasa.
Identificar la relación es el primer paso, porque de ella depende la pregunta que hay que responder: con proyectos independientes se pregunta si cada uno conviene; con proyectos excluyentes, cuál conviene más.
Cómo elegir entre proyectos mutuamente excluyentes.
Elegir un proyecto implica renunciar a lo que habría producido el otro, que es un costo de oportunidad. Por eso la comparación debe hacerse con un criterio que mida el valor total que cada uno crea.
Ese criterio es el valor presente neto: se calcula el VPN de cada proyecto con la misma tasa de descuento y se elige el que tenga el mayor VPN, siempre que sea positivo. Si ninguno lo es, lo correcto es no hacer ninguno.
Cuando lo que se busca no es solo la rentabilidad, como en el acueducto, que debe resolver una necesidad pública, la comparación incluye también la calidad de la solución: la duración, el costo de mantenimiento o el impacto ambiental. Pero incluso en ese caso, entre dos opciones que resuelven igual el problema, se prefiere la que tenga el menor costo en valor presente.
Por qué la TIR puede llevar a la decisión equivocada.
Con proyectos independientes, la tasa interna de retorno y el VPN siempre llevan a la misma decisión. Con proyectos excluyentes pueden contradecirse, sobre todo cuando son de distinto tamaño.
Supongamos dos proyectos que se excluyen, evaluados con una tasa exigida del 10%:
| Concepto | Proyecto A | Proyecto B |
|---|---|---|
| Inversión inicial | $100.000.000 | $500.000.000 |
| Flujo al final del año 1 | $130.000.000 | $600.000.000 |
| TIR | 30% | 20% |
| VPN al 10% | $18.181.818 | $45.454.545 |
Por la TIR se elegiría el proyecto A, que rinde el 30%. Por el VPN se elegiría el B, que crea $45.454.545 de valor frente a $18.181.818.
La decisión correcta es el B. El proyecto A rinde un porcentaje mayor, pero sobre una suma mucho más pequeña, y el inversionista termina más rico con el B. La TIR mide la rentabilidad porcentual; el VPN mide cuánta riqueza se crea, que es lo que importa cuando solo se puede elegir uno.
Lo mismo puede ocurrir cuando los proyectos tienen igual inversión pero distinta distribución de los flujos en el tiempo: uno que devuelve el dinero pronto puede tener mayor TIR y menor VPN que otro que lo devuelve más tarde.
Proyectos con distinta duración.
Si los proyectos excluyentes duran distinto tiempo, por ejemplo, una máquina que dura cinco años y otra que dura diez, comparar sus VPN directamente favorece al más largo, que tiene más años para acumular valor.
En ese caso se comparan en un horizonte común, suponiendo que la máquina de cinco años se reemplaza una vez, o se convierte el VPN de cada una en una anualidad equivalente, que dice cuánto valor crea cada proyecto por año.
Cómo evaluar varios proyectos a la vez.
Cuando se tienen varios proyectos, algunos excluyentes y otros independientes, conviene seguir este orden:
- Agrupar los proyectos excluyentes y, dentro de cada grupo, quedarse con el de mayor VPN positivo.
- Evaluar los independientes y aceptar todos los que tengan VPN positivo.
- Si el presupuesto no alcanza para todos, combinar los aceptados de forma que se obtenga el mayor VPN total con el dinero disponible.
Ese último paso es, en el fondo, una nueva exclusión: cuando el presupuesto es limitado, incluso proyectos independientes compiten entre sí por los mismos recursos.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿Qué es un proyecto mutuamente excluyente?
Es el que, si se elige, impide hacer otro, porque compiten por el mismo espacio, los mismos recursos o la misma necesidad. Elegir uno descarta automáticamente el otro.
¿Qué significa mutuamente excluyente?
Que dos opciones no pueden darse al mismo tiempo: si ocurre una, no puede ocurrir la otra, y viceversa.
¿Cómo se elige entre proyectos mutuamente excluyentes?
Calculando el valor presente neto de cada uno con la misma tasa y eligiendo el de mayor VPN, siempre que sea positivo.
¿Por qué no se debe elegir por la TIR?
Porque la TIR mide la rentabilidad en porcentaje y no tiene en cuenta el tamaño del proyecto. Un proyecto pequeño puede tener mayor TIR y crear menos valor que uno grande.
¿Qué diferencia hay entre proyectos independientes y excluyentes?
Con proyectos independientes se pueden hacer todos los que convengan; con proyectos excluyentes hay que elegir solo uno.
¿Qué es un proyecto alternativo?
Es el que funciona como plan B, al que se recurre si el proyecto principal no puede ejecutarse o no da el resultado esperado.