En este artículo 19 secciones
- Qué es la rentabilidad.
- Cómo se calcula la rentabilidad de una inversión.
- Rentabilidad económica y rentabilidad financiera.
- Rentabilidad del activo.
- Rentabilidad del patrimonio o ROE.
- Por qué la rentabilidad del patrimonio es distinta de la del activo.
- Rentabilidad fija y rentabilidad variable.
- Otros indicadores de rentabilidad.
- Preguntas frecuentes.
- ¿Qué es la rentabilidad en palabras sencillas?
- ¿Cuál es la fórmula de la rentabilidad del patrimonio?
- ¿Cuál es la fórmula de la rentabilidad del activo?
- ¿El ROE y la rentabilidad del patrimonio son lo mismo?
- ¿Qué es mejor, un ROE alto o un ROA alto?
- ¿Por qué la rentabilidad del patrimonio es mayor que la del activo?
- ¿Cómo se calcula la rentabilidad anual de una inversión de varios años?
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La rentabilidad es la ganancia que produce una inversión expresada como porcentaje de lo invertido, y permite comparar inversiones de distinto tamaño. En una empresa se mide sobre todo con dos indicadores: la rentabilidad del activo, que dice cuánto rinden los recursos que la empresa usa, y la rentabilidad del patrimonio, conocida como ROE, que dice cuánto rinde el dinero que aportaron los socios. ¿Cómo se calculan, por qué casi nunca coinciden y cómo se interpretan?
Qué es la rentabilidad.
La palabra viene de renta: lo que produce algo que se posee. La rentabilidad es la capacidad de una inversión para producir esa renta, y se mide comparando la ganancia con lo que hubo que invertir para obtenerla.
Se expresa casi siempre en porcentaje. Decir que un negocio ganó $20.000.000 no permite saber si fue buen negocio; decir que ganó el 20% de lo invertido, sí, porque se puede comparar con otras alternativas, como un CDT, un inmueble o las acciones de otra empresa.
Por eso no deben confundirse la utilidad, que es la ganancia en pesos, y la rentabilidad, que es esa ganancia comparada con la inversión. La diferencia la explicamos en el artículo sobre utilidad y rentabilidad.
Cómo se calcula la rentabilidad de una inversión.
La fórmula general, válida para cualquier inversión, es la siguiente:
Rentabilidad = (valor final − valor inicial + ingresos recibidos) ÷ valor inicial × 100
Supongamos que una persona compra acciones por $10.000.000, recibe $400.000 en dividendos y las vende dos años después en $11.200.000. Su rentabilidad es (11.200.000 − 10.000.000 + 400.000) ÷ 10.000.000 = 16% en los dos años.
Para comparar con inversiones de otro plazo, esa rentabilidad debe llevarse a un año. No basta con dividir entre dos, porque la rentabilidad se acumula: la anual equivalente es (1,16)^(1/2) − 1 = 7,7%. El procedimiento se explica en el artículo sobre la fórmula del interés compuesto.
Rentabilidad económica y rentabilidad financiera.
En una empresa la pregunta no es solo cuánto ganó, sino sobre qué base. De ahí salen los dos indicadores principales de rentabilidad:
- Rentabilidad económica o del activo: mide cuánto rinden todos los recursos que la empresa usa, sin importar si los aportaron los socios o se financiaron con deuda.
- Rentabilidad financiera o del patrimonio: mide cuánto rinde solo el dinero de los socios, que es lo que ellos arriesgaron.
Para calcular las dos usaremos una empresa comercial con activos por $363.000.000, un patrimonio de $228.000.000, una utilidad operacional de $90.000.000 y una utilidad neta de $52.650.000 en el año.
Rentabilidad del activo.
Se conoce también por su sigla en inglés, ROA, de return on assets. Su fórmula más usada es esta:
Rentabilidad del activo = utilidad neta ÷ activo total × 100
En el ejemplo: 52.650.000 ÷ 363.000.000 = 14,50%. Cada $100 invertidos en activos produjeron $14,50 de utilidad neta en el año.
Algunos analistas la calculan con la utilidad operacional en lugar de la neta, para medir el rendimiento del negocio antes de intereses e impuestos. En el ejemplo, 90.000.000 ÷ 363.000.000 = 24,79%. Esa versión es más adecuada para comparar empresas con distinta estructura de deuda, porque no la afectan los intereses.
En cualquiera de las dos versiones, lo importante es usar siempre la misma y precisarla al presentar el resultado.
Rentabilidad del patrimonio o ROE.
La rentabilidad del patrimonio, conocida como ROE por su sigla en inglés (return on equity), relaciona la utilidad neta con los recursos propios de la empresa:
Rentabilidad del patrimonio = utilidad neta ÷ patrimonio × 100
En el ejemplo: 52.650.000 ÷ 228.000.000 = 23,09%. Por cada $100 que los socios tienen en la empresa, esta ganó $23,09 en el año.
Si el patrimonio cambió mucho durante el año, es más preciso usar el promedio entre el saldo inicial y el final. Con un patrimonio inicial de $216.300.000, el promedio es de $222.150.000 y la rentabilidad, de 23,70%.
Cómo interpretar la rentabilidad del patrimonio.
La forma más útil de leer el ROE es compararlo con lo que los socios podrían ganar en otra parte con un riesgo menor. Si un CDT paga el 10% anual y la empresa rinde el 23%, el negocio compensa el riesgo; si rindiera el 8%, a los socios les convendría más el CDT. Esa comparación es, en el fondo, un cálculo de costo de oportunidad.
También sirve para comparar empresas del mismo sector. Entre sectores distintos la comparación es engañosa, porque unos necesitan mucho más capital que otros para operar. Y conviene mirar el promedio de varios años, preferiblemente cinco, para no sacar conclusiones de un año excepcional.
Cuándo el ROE puede engañar.
Tras una ampliación de capital, el ROE puede caer aunque la utilidad aumente. Supongamos que la empresa recibe nuevos aportes y los invierte en proyectos que rinden menos que su ROE anterior: la utilidad total sube, pero se reparte entre más patrimonio y la rentabilidad del socio baja.
En sentido contrario, un ROE muy alto puede deberse a un patrimonio muy pequeño, por ejemplo, porque la empresa acumuló pérdidas o repartió todas sus utilidades. Y si el patrimonio es negativo, el indicador pierde todo sentido. Por eso el ROE siempre se lee junto con el nivel de endeudamiento.
Por qué la rentabilidad del patrimonio es distinta de la del activo.
En el ejemplo, el patrimonio rinde el 23,09% y el activo el 14,50%. La diferencia se explica por la deuda: los activos suman $363.000.000, pero los socios solo aportaron $228.000.000; el resto lo financian terceros.
Cuando los activos rinden más de lo que cuesta la deuda que los financia, la diferencia queda para los socios, y la rentabilidad del patrimonio sube. Ese efecto se llama apalancamiento financiero, y funciona en las dos direcciones.
Supongamos una empresa con activos por $100.000.000 y un impuesto de renta del 35%, que es la tarifa general de las sociedades según el artículo 240 del E.T. Veamos qué pasa si se financia solo con recursos propios o con la mitad en deuda al 12%, según le vaya bien o mal:
| Concepto | Sin deuda, año bueno | Con deuda, año bueno | Sin deuda, año malo | Con deuda, año malo |
|---|---|---|---|---|
| Utilidad operacional | $20.000.000 | $20.000.000 | $8.000.000 | $8.000.000 |
| Intereses | $0 | $6.000.000 | $0 | $6.000.000 |
| Utilidad neta | $13.000.000 | $9.100.000 | $5.200.000 | $1.300.000 |
| Patrimonio | $100.000.000 | $50.000.000 | $100.000.000 | $50.000.000 |
| Rentabilidad del patrimonio | 13,0% | 18,2% | 5,2% | 2,6% |
En el año bueno, los activos rinden el 20% antes de impuestos, más que el 12% que cuesta la deuda, y el endeudamiento eleva la rentabilidad del socio del 13% al 18,2%. En el año malo rinden el 8%, menos que la deuda, y el endeudamiento la reduce a la mitad.
Así, la empresa sin deuda gana más en pesos, porque no paga intereses, pero no siempre rinde más a sus socios. Lo que decide es si el negocio rinde más o menos de lo que cuesta endeudarse.
Esta descomposición la sistematiza el sistema Dupont, que explica la rentabilidad del patrimonio como el producto del margen neto, la rotación de los activos y el apalancamiento.
Rentabilidad fija y rentabilidad variable.
Fuera de la empresa, la rentabilidad también se clasifica según su certeza. En las inversiones de renta fija, como un CDT o un bono, la rentabilidad se pacta desde el comienzo. En las de renta variable, como las acciones, depende de los resultados de la empresa y del precio en el mercado.
La renta fija ofrece seguridad a cambio de una rentabilidad menor; la variable, la posibilidad de ganar más a cambio de asumir el riesgo de perder. Las diferencias las desarrollamos en el artículo sobre renta fija y renta variable.
Otros indicadores de rentabilidad.
La rentabilidad del activo y la del patrimonio son las principales, pero no las únicas. Los márgenes bruto, operacional y neto miden cuánto queda de cada peso vendido, y el retorno sobre la inversión o ROI mide el rendimiento de un proyecto concreto. Todos ellos se explican en el artículo sobre indicadores de rentabilidad.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿Qué es la rentabilidad en palabras sencillas?
Es la ganancia que produce una inversión expresada como porcentaje de lo invertido. Si se invierten $100 y se ganan $20, la rentabilidad es del 20%.
¿Cuál es la fórmula de la rentabilidad del patrimonio?
Utilidad neta dividida entre el patrimonio, multiplicada por 100. Si la utilidad neta es de $52.650.000 y el patrimonio de $228.000.000, la rentabilidad es del 23,09%.
¿Cuál es la fórmula de la rentabilidad del activo?
Utilidad neta dividida entre el activo total, multiplicada por 100. Algunos analistas usan la utilidad operacional en lugar de la neta.
¿El ROE y la rentabilidad del patrimonio son lo mismo?
Sí. ROE es la sigla en inglés de return on equity, que es la rentabilidad sobre el patrimonio o los recursos propios.
¿Qué es mejor, un ROE alto o un ROA alto?
Depende de lo que se quiera evaluar. El ROA mide la eficiencia del negocio con todos sus recursos; el ROE, el rendimiento del socio, que puede estar inflado por la deuda. Se leen juntos.
¿Por qué la rentabilidad del patrimonio es mayor que la del activo?
Porque parte de los activos se financia con deuda. Si esos activos rinden más de lo que cuesta la deuda, la diferencia queda para los socios y eleva su rentabilidad.
¿Cómo se calcula la rentabilidad anual de una inversión de varios años?
Con la fórmula (1 + rentabilidad total)^(1/años) − 1. Una rentabilidad del 16% en dos años equivale a un 7,7% anual, no al 8%.