¿Qué se entiende por depósitos a término?

Cuando hablamos de depósito a  término fijo inmediatamente pensamos en un banco y en una suma de dinero que se deposita en una cuenta en el banco y que no puede ser retirada sino después de determinado tiempo. Por su parte el código de comercio define los depósitos a término fijo en el artículo 1393 de la siguiente manera:

“Se denominan depósitos a término aquellos en que se haya estipulado, en favor del banco, un preaviso o un término para exigir su restitución.

Cuando se haya constituido el depósito a término o con preaviso, pero se haya omitido indicar el plazo del vencimiento o del preaviso, se entenderá que no será exigible antes de treinta días.” 

Entonces la característica fundamental de los depósitos a término fijo es el plazo estipulado por las partes o el preaviso necesario para poder disponer u obtener la restitución del dinero. Por otro lado los depósitos a término fijo les ofrecen a las personas una forma de invertir el dinero y la posibilidad de rendirlo.

Otra característica del depósito a término fijo es el ser remunerado, pues esta figura jurídica reporta utilidades para el depositante por el solo hecho de tener el dinero, por el tiempo estipulado  depositado en el banco. El depósito es una especie de ahorro que genera unos rendimientos.

La Corte Suprema de Justicia sala de casación civil en sentencia de 7 de junio de 2002 expediente 7247, se refirió al tema de la siguiente manera:

La recepción de dineros a plazo por parte de un establecimiento de crédito con la obligación de restituirlos, tiene como efecto directo el de que el banco depositario puede extender un recibo que la ley toma por plena prueba del depósito realizado  (artículo 1394, inc. 2° del código de comercio) o, si a ello hubiere lugar emitir un certificado de depósito a termino, el cual, salvo que los interesados dispongan otra cosa, ha de recibir el tratamiento de un verdadero titulo de crédito, negociable en los términos y del modo previsto en el título III libro tercero del código de comercio (artículo 1394, inc. 1° del código de comercio). 

Lo que trae consigo la necesidad de distinguir con absoluta claridad entre el contrato mismo de depósito, por un lado, y el otro lado la necesidad de documentación adecuada, posibilidades que van desde un recibo nominativo e intransferible semejante si se quiere a una libreta de ahorros, hasta un titulo valor de contenido crediticio, el certificado de depósito a termino.”

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