Contrato de mandato

El contrato de mandato es un contrato en que una persona contrata a otra para que gestione sus negocios, para que se haga cargo de ellos, o para que lo represente en determinada tarea, actividad o gestión, como el abogado que lo representa en una demanda, o el apoderado que le firma una escritura pública a su nombre.

El contrato de mandato es un contrato bilateral, donde una parte actúa como mandante, y la otra como mandatario.

El artículo 2142 del código civil define el contrato de mandato de la siguiente forma:

«El mandato es un contrato en que una persona confía la gestión de uno o más negocios a otra, que se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de la primera.

La persona que concede el encargo se llama comitente o mandante, y la que lo acepta apoderado, procurador, y en general, mandatario.»

El contrato de mandato puede ser gratuito o remunerado, pero lo normal es que quien delega a otro sus negocios remunere al mandatario o delegado, como la persona que nombra un apoderado para que le represente en un negocio como una compra venta.

Es importante lo que dice el artículo 2147 en el sentido de precisar que la simple recomendación de un negocio ajeno no configura un contrato de mandato, como por ejemplo cuando un amigo le recomienda comprar una casa que un hermano suyo tiene en venta. Allí el amigo no puede alegar un mandato y exigir remuneración por ello.

El contrato de mandato se puede hacer verbal o por escrito, o por escritura pública o por documento privado, tal como lo dispone el artículo 2149 del código civil.

En un contrato de mandato pueden existir varios mandantes y varios mandatarios bajo las reglas del artículo 2153 del código civil.

El mandato puede ser especial o genera, según el mandatario se encargue de un negocio en particular o de todos los negocios del mandate.

Consulte: Diferencia entre poder especial y poder general.

El mandatario en la ejecución del mandato debe ceñirse a lo estipulado en el contrato, aunque tiene libertad para actuar del modo más conveniente que a su juicio considere, no puede alterar la sustancia del mandato encomendado.

El mandatario podrá a la vez delegar en un tercero su mandato, si esa opción no le ha sido prohibida en el contrato de mandato, pero si lo hiciera sin la autorización del mandante, responderá por los actos del delegado.

El artículo 2162 del código civil señala que la delegación no autorizada, o que no haya sido ratificada por el mandante, no da derecho a los terceros para reclamar ante el mandante.

Respecto a la relación que existe entre el mandante y el delegado que el mandatario haya designado, dice el artículo 2163 del código civil:

«Cuando la delegación a determinada persona ha sido autorizada expresamente por el mandante, se constituye entre el mandante y el delegado un nuevo mandato que solo puede ser revocado por el mandante, y no se extingue por la muerte u otro accidente que sobrevenga al anterior mandatario.»

Por último, el mandatario está obligado a rendir cuentas de la gestión de su mandato, y recuerde que si el mandatario se niega a rendir cuentas, existe la acción civil de rendición obligada de cuentas, que mediante demanda se puede solicitar al juez a que obligue al mandatario a entregar las cuentas de su gestión.

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