Impugnación de la credibilidad del testigo

El testimonio y por consiguiente el testigo, es un medio probatorio que se puede utilizar en cualquier proceso ya sea laboral, civil, tributario, administrativo, etc., y la credibilidad de este puede ser impugnada.

Se denomina testigo a la persona que conoce un hecho materia de investigación dentro de un proceso judicial, quien debe brindar su declaración en forma escrita o mediante la práctica del interrogatorio.

El testimonio debe ser imparcial declarando de forma clara la verdad del hecho percibió por medio de los órganos de los sentidos. Cualquiera de las partes podrá impugnar la credibilidad del testigo, tachándolo como imparcial o sin credibilidad, cuando este se encuentre en alguna de las circunstancias señaladas por el artículo 211 de la Ley 1564 de 2012 así:

  1. Por su “parentesco”, si el testigo tiene algún grado de consanguinidad, afinidad o grado civil, con alguna de las partes del proceso.
  2. Por su “dependencia”, si el testigo es subordinado de alguna de las partes.
  3. Por sus “sentimientos”, si el testigo presenta algún vínculo afectivo o sentimental con alguna de las partes.
  4. “interés en relación con las partes”, por ejemplo si el testigo tiene algún tipo de relación económica con las partes.
  5. “interés en relación a sus apoderados”, por ejemplo si el testigo es subordinado de a algún apoderado.
  6. “antecedentes personales”, por ejemplo cuando el testigo tuvo una relación médico – paciente con una de las partes.
  7. “u otras causas”, dejando de esta forma abierta la posibilidad de tachar por otra causa no contemplada en las antes relacionadas.

Cuando el testigo se encuentre en alguna de las causales señaladas anteriormente; se podrá formular la tacha, y es el juez quien analizará el testimonio en el momento de fallar de acuerdo con las circunstancias de cada caso. Así mismo, es el juez quien debe valorar de una forma real el testimonio; llegando a su convencimiento de acuerdo a las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia sin dejar a un lado el principio de la buena fe en la actuación del testimonio, llegando así al objetivo único del proceso que es llegar a la verdad procesal.

Por otro lado, aunque se tache al testigo, el juez no podrá rechazar dicho testimonio, ya que solo se impugna para que el funcionario administrador de justicia, analice bajo las reglas de la sana critica la imparcialidad de este, por ende el medio de prueba debe ser valorado con mayor rigurosidad, y de esa forma podrá fallar en derecho, como lo indica la Corte Constitucional en su Sentencia C-790/06 así:

«Por cuanto si bien la sola circunstancia de que los testigos sean parientes de una de las partes, no conduce necesariamente a deducir que ellos inmediatamente falten a la verdad, la razón y la crítica del testimonio aconsejan que se le aprecie con mayor severidad, que al valorarla se someta a un tamiz más denso de aquel por el que deben pasar las declaraciones libres de sospecha»

Es decir que si bien el testimonio puede ser impugnado en vista a la relación de parentesco con una de las partes, el testimonio luego de ser impugnado en todo caso puede ser tenido en cuenta por el juez en los términos expresados por la corte.

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