¿Retención en la fuente por honorarios o por servicios?

Cuando se contrata un servicio suele existir dificultad para determinar el concepto de retención que se debe aplicar, pues en algunos casos resulta difícil distinguir entre el concepto de honorarios y de servicios.

Diferencia entre servicios y honorarios.

servicios-vs-honorarios

Se denomina honorarios la remuneración que recibe una persona por un servicio prestado, pero desde el punto de vista de la retención en la fuente, no toda remuneración por un servicio se constituye en un horario al que se le deba practicar retención por concepto de honorarios.

En consecuencia, de la prestación de un servicio puede surgir un honorario o un simple pago por servicios, así que es preciso definir individualmente cada concepto para luego hallar las diferencias.

Concepto de servicios.

El concepto de retención en la fuente por servicios se aplica a los ingresos que obtiene una persona por prestar un servicio donde no prima el factor intelectual sino manual.

Es decir, cuando la prestación del servicio no requiere de calificación especial o formación profesional.

Tal es el caso de quien repara una tubería averiada, o repara un pisto, o coloca una cerca o tapia.

Retención en la fuente por servicios

Concepto de honorarios.

El concepto de honorarios se aplica cuando el ingreso obtenido se origina en el desarrollo de una actividad en la que prima el factor intelectual o profesional.

Cuando se presta un servicio donde se requiere especialidad o calificación profesional, estamos ante un conceto de honorarios.

Por ejemplo, es el caso del contador público que presta una asesoría tributaria, donde se requiere una alta formación y especialización.

Pero si el contador es contratado para que sirva de cobrador simplemente, a pesar de se un profesional no se aplica el concepto de honorarios, pues en el desarrollo de la actividad no debió desplegar ningún conocimiento especial, aunque pudiera tenerlo.

Retención en la fuente por honorarios

El servicio técnico especializado.

Existe un servicio técnico especializado que puede confundirse con un servicio común y corriente, porque se trata de una actividad en la que se despliegan una amplia actividad manual en apariencia sin predominancia intelectual.

Por ejemplo, podría ser el caso de un mecánico automotriz que debe diagnosticar y reparar el motor de un vehículo.

El trabajo de desmontar, desarmar y volver a amar el motor puede parecer que no se necesita ninguna formación especial, pero que en realidad no puede se realizado por una persona que no tenga un conocimiento específico que requiere un importante ejercicio intelectual, caso en el cual configura el concepto de honorarios.

Distinto es si el mecánico solo debe cambiar las llantas del vehículo.

Por lo anterior existe un riesgo de clasificar mal un concepto de retención, pues el concepto de honorarios se suele asociar con un título profesional cuando no es así, pues tal definición no depende de la calidad de la persona que desarrolla la actividad, sino de la actividad en sí misma.

Que un contador trabaje de mensajero no convierte la mensajería en un honorario, pues la entrega de paquetes y documentos no es una actividad en la que se despliegue una capacidad intelectual que pueda conllevar al concepto de honorarios.

El título profesional puede servir de referencia pero no es definitivo, pues un servicio calificado puede ser prestado por alguien que no es profesional, y a la vez un profesional puede prestar un servicio que no es calificado.

Lo importante aquí es determinar el nivel de conocimiento y de intelectualidad que exige la prestación del servicio para clasificarlo como honorario o como servicio, a riesgo claro está, de clasificarlo mal pero en tal caso se puede presentar una diferencia de criterio a que se refiere el artículo 588 del estatuto tributario.

Recomendados.

Compártalo en Facebook Compártalo en Twitter
Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y enviaremos a su correo nuestra información mas reciente.


Déjenos su opinión

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc., pero debe hacerlo con respeto, sin insultar y sin ofender a otros.

Información legal aplicable para Colombia.