En las zonas rurales es común contratar a una pareja para que se haga cargo de la finca, pero firmar contrato y pagar salario solo al esposo. Mientras la esposa no realice actividades en beneficio del propietario, no hay obligación de pagarle. Si las realiza por encargo suyo, se configura un contrato de trabajo aunque nunca se haya firmado, por aplicación del artículo 24 del Código Sustantivo del Trabajo. ¿Dónde está la línea y cómo evitar el riesgo?
Las funciones del mayordomo.
El mayordomo se encarga por lo general del mantenimiento de la finca, de las actividades de producción y recolección de frutos, del cuidado de los animales, de los jardines y de las instalaciones, incluida la casa.
El problema es que, en la práctica, esas funciones exceden lo que una sola persona puede atender, y la esposa termina asumiendo parte de ellas sin contrato y sin salario. Esa asunción implícita de obligaciones es la que puede derivar en una relación laboral.
Cuándo hay contrato de trabajo con la esposa.
La línea es clara y conviene fijarla con precisión, porque de ella depende todo.
| Actividad | ¿Genera relación laboral? |
|---|---|
| Labores domésticas de su propia casa: cocinar para su familia, limpiar donde vive | No |
| Cuidar animales, plantas o cultivos del propietario | Sí |
| Atender a los visitantes o huéspedes del propietario | Sí |
| Preparar alimentos para el propietario o sus invitados | Sí |
| Vender o entregar la producción de la finca | Sí |
El criterio que separa una columna de otra es a quién beneficia la actividad. Lo que la esposa hace para su propia familia es vida doméstica; lo que hace en beneficio del propietario es trabajo.
Si a eso se suma que las actividades se realizan por solicitud del propietario, con alguna continuidad y bajo su dirección, concurren los tres elementos del artículo 23 del Código Sustantivo del Trabajo, y lo que hay es un contrato de trabajo, como desarrollamos en contrato realidad.
La presunción juega en contra del propietario.
Conviene advertir algo que suele subestimarse. El artículo 24 del Código Sustantivo del Trabajo presume que toda prestación personal del servicio está regida por un contrato de trabajo.
Eso significa que a la esposa le basta con probar que prestó el servicio, y es el propietario quien debe demostrar que no hubo subordinación. En un pleito, ese reparto de la carga probatoria suele ser decisivo.
Qué se debería pagar si se declara la relación laboral.
El costo de una declaración de este tipo no se limita al salario. Comprende, por todo el tiempo que se acredite:
- El salario, que no puede ser inferior al mínimo legal por la jornada laborada.
- Las prestaciones sociales: prima, cesantías, intereses sobre cesantías y dotación.
- Los aportes a seguridad social y parafiscales, con los intereses de mora.
- La indemnización moratoria si la relación terminó sin pagar lo adeudado.
De acuerdo con nuestro criterio, es un riesgo que suele ignorarse por completo en el campo, donde la vinculación de la pareja se asume como un arreglo natural. Pero las reglas son las mismas que en cualquier otra relación de trabajo, y la prescripción corre desde que cada obligación se hace exigible, no desde que termina la convivencia en la finca.
Cómo evitar el contrato realidad.
Hay tres medidas que, aplicadas juntas, reducen el riesgo de manera considerable:
- Describir todas las funciones en el contrato del mayordomo, de modo que ninguna quede implícitamente a cargo de su esposa.
- Formalizar la vivienda con un contrato de arrendamiento o de comodato, para que su mantenimiento y cuidado queden a cargo de la familia como tal y no como funciones derivadas del contrato de trabajo.
- No asignarle ninguna actividad a la esposa, ni directamente ni a través del mayordomo.
La tercera es la decisiva. Si en un juicio se acredita que el propietario le dio órdenes y le asignó tareas, el juez reconocerá el contrato de trabajo, por completos que sean los documentos.
Y si la realidad es que se necesitan dos personas, lo procedente es contratar a las dos. Nada impide vincular a la pareja con dos contratos independientes, con sus respectivas jornadas y salarios.
La alternativa: contratar a las dos personas.
De acuerdo con nuestro criterio, esta es la salida que conviene al propietario, y no solo por el riesgo. Las labores de la casa y las de la finca son distintas y, cuando se asignan a una sola persona, suelen terminar en jornadas excesivas que generan su propio pasivo por trabajo suplementario.
Si la labor de la esposa es propiamente doméstica para el propietario, aplica el régimen del servicio doméstico, con sus particularidades en materia de jornada, prima y pago en especie. Si es de la finca, aplican las obligaciones laborales de los agricultores.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿Se le debe pagar salario a la esposa del mayordomo?
Solo si realiza actividades en beneficio del propietario de la finca. Si únicamente atiende su propia casa y su familia, no hay relación laboral.
¿Qué actividades generan relación laboral?
Cuidar animales, plantas o cultivos del propietario, atender a sus visitantes, preparar sus alimentos o vender la producción de la finca, entre otras.
¿Y si solo cocina y limpia donde vive?
Eso es vida doméstica propia y no genera relación laboral. El criterio es a quién beneficia la actividad.
¿Quién debe probar que hubo contrato?
A la esposa le basta con probar que prestó el servicio. El artículo 24 presume el contrato de trabajo, y es el propietario quien debe desvirtuar la subordinación.
¿Qué se tendría que pagar si se declara el contrato?
Salario, prestaciones sociales, aportes a seguridad social y parafiscales con intereses de mora, y eventualmente la indemnización moratoria.
¿Cómo evito el contrato realidad?
Describiendo todas las funciones en el contrato del mayordomo, formalizando la vivienda con arrendamiento o comodato, y no asignándole ninguna actividad a la esposa.
¿Puedo contratar a los dos?
Sí, con dos contratos independientes, cada uno con su jornada y su salario. Es la salida más segura cuando la finca requiere realmente dos personas.