En este artículo 20 secciones
- Al no declarante también se le retiene.
- Para el no declarante la retención es el impuesto.
- Dos cosas distintas que suelen confundirse.
- La declaración voluntaria.
- Hasta cuándo se pueden imputar las retenciones.
- Cuando la retención fue indebida o en exceso.
- Preguntas frecuentes.
- ¿Si no declaro renta me pueden practicar retención?
- ¿Si no estoy obligado a declarar me devuelven las retenciones?
- ¿Qué pasa con las retenciones si no declaro?
- ¿Siempre conviene declarar voluntariamente?
- ¿Hasta cuándo puedo descontar las retenciones?
- ¿Puedo descontar retenciones de años anteriores?
- ¿Qué pasa si descuento retenciones que no eran de ese año?
- ¿Y si me retuvieron de más?
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A toda persona natural se le practica retención en la fuente, declare renta o no, y para quien no declara esa retención deja de ser un anticipo y se convierte en su impuesto definitivo, según el artículo 6 del Estatuto Tributario. De ahí la pregunta que más nos hacen: si no declaro, ¿me devuelven lo que me retuvieron? La respuesta exige distinguir dos cosas que suelen confundirse. ¿Cuáles son?
Al no declarante también se le retiene.
Es el punto de partida y conviene despejarlo, porque muchos suponen que no declarar los exime de soportar retención.
La retención se practica sobre el ingreso que obtiene el beneficiario del pago, y todas las personas naturales son contribuyentes del impuesto de renta, estén o no obligadas a declarar.
En consecuencia, si quien paga es agente de retención y el pago está sujeto a ella, se retiene, sin que importe la condición del beneficiario, como explicamos en el artículo sobre cuándo se practica retención en la fuente.
Lo único que puede cambiar por no declarar es la tarifa, y solo en algunos conceptos. En servicios, por ejemplo, el no declarante soporta una tarifa mayor que el declarante.
Para el no declarante la retención es el impuesto.
Aquí está la diferencia de fondo entre un declarante y quien no lo es, y explica todo lo demás.
Señala el artículo 6 del Estatuto Tributario:
«El impuesto sobre la renta y complementarios, a cargo de los contribuyentes no obligados a declarar, es el que resulte de sumar las retenciones en la fuente por todo concepto que deban aplicarse a los pagos o abonos en cuenta, según el caso, realizados al contribuyente durante el respectivo año o período gravable.»
La norma no dice que el no declarante esté exento: dice que su impuesto es la suma de las retenciones que le practicaron.
Es la forma en que la ley hace efectivo el deber de contribuir con el financiamiento del Estado, previsto en el artículo 95 de la Constitución, respecto de quienes no presentan declaración.
Para el declarante, en cambio, la retención es un abono: al liquidar el impuesto del año lo resta y paga o recupera la diferencia.
Dos cosas distintas que suelen confundirse.
De lo anterior se sigue la distinción que resuelve la consulta más frecuente, y conviene enunciarla con precisión.
| Situación. | Qué procede. |
|---|---|
| La retención fue correcta | No se devuelve. Se recupera declarando voluntariamente. |
| La retención fue en exceso o indebida | Se reclama el reintegro al agente de retención. |
La primera fila es el caso del no declarante que quiere recuperar lo retenido. La segunda es el caso de quien sufrió un error, y se resuelve por un camino completamente distinto.
La Dian no devuelve retenciones.
Conviene decirlo así de directo, porque es la expectativa con la que llega la mayoría de los lectores.
Lo que la Dian devuelve son saldos a favor, y un saldo a favor solo existe si hay una declaración que lo liquide. Sin declaración no hay saldo a favor y no hay nada que devolver.
De modo que la pregunta correcta no es si devuelven las retenciones, sino cómo se genera un saldo a favor con ellas.
La declaración voluntaria.
Ese es el camino, y la propia norma lo prevé.
El parágrafo del artículo 6 del Estatuto Tributario permite que la persona natural no obligada a declarar presente voluntariamente la declaración de renta, que produce todos los efectos legales.
Si de esa declaración resulta un saldo a favor, porque las retenciones superan el impuesto liquidado, puede solicitarse en devolución, como desarrollamos en el artículo sobre la declaración de renta voluntaria.
Conviene subrayar el matiz: no se devuelven las retenciones sino el saldo a favor que ellas producen. Si el impuesto liquidado iguala o supera las retenciones, no hay nada que recuperar.
Cuándo conviene y cuándo no.
La declaración voluntaria no siempre produce saldo a favor, y conviene evaluarlo antes de presentarla.
Quien tuvo ingresos bajos y soportó retenciones por conceptos con tarifas altas, como honorarios, suele liquidar un impuesto menor que lo retenido y obtener saldo a favor.
Quien tuvo ingresos que, una vez depurados, generan un impuesto superior a lo retenido, terminará pagando la diferencia en lugar de recuperar algo.
De acuerdo con nuestro criterio, conviene hacer el cálculo antes de presentarla, porque la declaración voluntaria produce todos los efectos legales y no puede deshacerse por el hecho de que el resultado no sea el esperado.
Conviene además tener presente que presentarla abre el término de firmeza y la posibilidad de fiscalización sobre esos ingresos.
Hasta cuándo se pueden imputar las retenciones.
Es la otra pregunta que se cruza con esta materia y tiene una respuesta estricta que conviene conocer.
El artículo 373 del Estatuto Tributario dispone:
«En las respectivas liquidaciones privadas los contribuyentes deducirán del total del impuesto sobre la renta y complementarios el valor del impuesto que les haya sido retenido. La diferencia que resulte será pagada en la proporción y dentro de los términos ordinarios señalados para el pago de la liquidación privada.»
La expresión «respectivas» no es decorativa: significa que las retenciones se imputan en la declaración del periodo al que corresponden y no en otra.
Las retenciones practicadas en un año se descuentan en la declaración de renta de ese mismo año, no en la del siguiente ni en la del anterior.
Qué pasa si no se imputaron.
Es la situación que más se presenta y tiene una salida, aunque no la que suele intentarse.
Quien no imputó unas retenciones en la declaración del año que correspondía no puede descontarlas en la declaración siguiente. Esa vía no existe.
Lo que procede es corregir la declaración del año respectivo para incluirlas, lo que disminuirá el impuesto a pagar o aumentará el saldo a favor, según el procedimiento que desarrollamos en el artículo sobre la corrección de las declaraciones tributarias.
Esa corrección tiene un límite temporal, porque solo puede hacerse mientras la declaración no haya quedado en firme. Pasado ese término, las retenciones se pierden.
Y si se imputaron retenciones de otro año.
El error inverso también ocurre y su consecuencia es más costosa.
Quien descontó en un año retenciones que correspondían a otro debe corregir la declaración, lo que arrojará un mayor impuesto a pagar o un menor saldo a favor.
Esa corrección genera sanción por corrección e intereses sobre el mayor valor, de modo que el error se paga dos veces.
De acuerdo con nuestro criterio, conviene verificar la fecha de cada certificado antes de imputarlo, porque el certificado se expide en marzo del año siguiente y eso induce a asociarlo con el año en que se recibió y no con aquel en que se practicó la retención.
Cuando la retención fue indebida o en exceso.
Este es el otro escenario, y su tratamiento no tiene nada que ver con el anterior.
Si la retención se practicó sin que hubiera lugar a ella, o por un valor superior al debido, sí procede su devolución, pero no ante la Dian sino ante el agente de retención que la practicó.
Por ejemplo, si le aplicaron una tarifa del 10% cuando correspondía el 6%, tiene derecho a que le reintegren la diferencia, y debe solicitarla por escrito a quien le hizo la retención.
El procedimiento, sus condiciones y qué hacer si el agente se niega los desarrollamos en el artículo sobre la devolución de retenciones practicadas en exceso o indebidas.
De acuerdo con nuestro criterio, para el no declarante esa reclamación es especialmente importante, porque él no tiene declaración donde imputar el exceso: si no lo recupera del agente, lo pierde definitivamente.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿Si no declaro renta me pueden practicar retención?
Sí. La retención recae sobre el ingreso y todas las personas naturales son contribuyentes del impuesto de renta, declaren o no. Lo único que puede cambiar es la tarifa en algunos conceptos.
¿Si no estoy obligado a declarar me devuelven las retenciones?
No directamente. La Dian devuelve saldos a favor, y para que exista uno debe haber una declaración. Puede presentar declaración voluntaria y, si resulta saldo a favor, solicitarlo en devolución.
¿Qué pasa con las retenciones si no declaro?
Se convierten en su impuesto de renta definitivo, por disposición del artículo 6 del Estatuto Tributario. No hay nada más que hacer, salvo que decida declarar voluntariamente.
¿Siempre conviene declarar voluntariamente?
No. Si el impuesto que resulte de la declaración iguala o supera lo retenido, terminará pagando en lugar de recuperar. Conviene hacer el cálculo antes, porque la declaración voluntaria no puede deshacerse.
¿Hasta cuándo puedo descontar las retenciones?
En la declaración del periodo en que se practicaron, no en otra. Las practicadas en un año se imputan en la declaración de ese mismo año.
¿Puedo descontar retenciones de años anteriores?
No en la declaración actual. Lo que procede es corregir la declaración del año al que corresponden, mientras esta no haya quedado en firme. Pasado ese término se pierden.
¿Qué pasa si descuento retenciones que no eran de ese año?
Debe corregir la declaración, lo que arrojará un mayor impuesto o un menor saldo a favor, con sanción por corrección e intereses. Conviene verificar la fecha de cada certificado antes de imputarlo.
¿Y si me retuvieron de más?
Ese caso es distinto: sí procede la devolución, pero ante el agente de retención que la practicó y no ante la Dian. Para el no declarante esa reclamación es crítica, porque no tiene declaración donde imputar el exceso.