En este artículo 11 secciones
- La derogada causal de disolución por pérdidas.
- La causal de disolución por no cumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha.
- Indicadores de deterioro patrimonial y riesgo de insolvencia.
- Qué deben hacer los administradores.
- ¿Se puede enervar la causal de negocio en marcha?
- Preguntas frecuentes.
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Hasta 2020, las sociedades se disolvían cuando las pérdidas reducían su patrimonio por debajo de un porcentaje del capital. El artículo 4 de la ley 2069 de 2020 derogó esas causales y las reemplazó por la causal de disolución por no cumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha. ¿Qué cambió, cuándo se configura la nueva causal y qué deben hacer los administradores?
La derogada causal de disolución por pérdidas.
Antes de la ley 2069 de 2020, el Código de Comercio establecía causales de disolución por pérdidas en cada tipo de sociedad. Las principales eran las siguientes:
- En la sociedad anónima, cuando las pérdidas reducían el patrimonio neto por debajo del 50 % del capital suscrito (artículo 457, numeral 2).
- En la sociedad limitada, cuando las pérdidas reducían el capital por debajo del 50 % (artículo 370).
- En la comandita simple y por acciones, con reglas similares (artículos 342 y 351).
- En la SAS, cuando las pérdidas reducían el patrimonio neto por debajo del 50 % del capital suscrito (numeral 7 del artículo 34 de la ley 1258 de 2008).
El parágrafo 2 del artículo 4 de la ley 2069 de 2020 derogó todas esas disposiciones, junto con los artículos 458, 459 y 490 del Código de Comercio. Por lo tanto, hoy no existe la causal legal de disolución por pérdidas ni por patrimonio neto negativo como tal.
Hay una salvedad: si los estatutos de una sociedad reproducían la antigua causal de pérdidas, esa estipulación sigue vigente como causal estatutaria hasta que el máximo órgano social reforme los estatutos, como lo ha precisado la Superintendencia de Sociedades.
La causal de disolución por no cumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha.
En lugar de las causales de pérdidas, el artículo 4 de la ley 2069 de 2020 dispuso:
«Constituirá causal de disolución de una sociedad comercial el no cumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha al cierre del ejercicio, de conformidad con lo establecido en la normatividad vigente.»
La hipótesis de negocio en marcha es un principio contable: los estados financieros se preparan suponiendo que la empresa seguirá operando en el futuro previsible. No se cumple cuando la administración tiene la intención de liquidar la entidad o de cesar sus operaciones, o cuando no tiene otra alternativa más realista que hacerlo. Lo explicamos en detalle en el artículo sobre el negocio en marcha.
La evaluación debe hacerse al preparar los estados financieros de cada cierre, y considera dos elementos:
- La intención: si los socios o la administración decidieron liquidar la empresa o cesar operaciones, la hipótesis ya no se cumple.
- La capacidad: si la empresa, financiera u operativamente, ya no puede seguir funcionando, tampoco se cumple, aunque no haya intención de liquidarla.
La causal fue suspendida transitoriamente por los decretos legislativos 560 y 772 de 2020 durante la emergencia sanitaria, y rige plenamente desde el 17 de abril de 2022.
Indicadores de deterioro patrimonial y riesgo de insolvencia.
El decreto 1378 de 2021, que modificó el decreto 854 del mismo año, fijó indicadores que los administradores deben monitorear, además de las razones financieras propias de su sector:
| Indicador | Cuándo se activa | Qué señala |
|---|---|---|
| Posición patrimonial negativa | Patrimonio total inferior a $0 | Deterioro patrimonial |
| Utilidad negativa | Resultados negativos en dos cierres consecutivos | Deterioro patrimonial |
| Razón corriente | Inferior a 1,0 en dos cierres consecutivos | Riesgo de insolvencia |
Estos indicadores no configuran por sí solos la causal de disolución, sino que son señales de alerta que obligan a convocar al máximo órgano social. Una sociedad con patrimonio negativo puede seguir cumpliendo la hipótesis de negocio en marcha si tiene un plan realista para revertir la situación; pero si no lo tiene, la causal se configura.
Qué deben hacer los administradores.
Los incisos segundo y tercero del artículo 4 de la ley 2069 de 2020 fijan los deberes de los administradores:
«Cuando se pueda verificar razonablemente su acaecimiento, los administradores sociales se abstendrán de iniciar nuevas operaciones, distintas a las del giro ordinario de los negocios, y convocarán inmediatamente a la asamblea general de accionistas o a la junta de socios para informar completa y documentadamente dicha situación, con el fin de que el máximo órgano social adopte las decisiones pertinentes respecto a la continuidad o la disolución y liquidación de la sociedad, so pena de responder solidariamente por los perjuicios que causen a los asociados o a terceros por el incumplimiento de este deber. Sin perjuicio de lo anterior, los administradores sociales deberán convocar al máximo órgano social de manera inmediata, cuando del análisis de los estados financieros y las proyecciones de la empresa se puedan establecer deterioros patrimoniales y riesgos de insolvencia, so pena de responder solidariamente por los perjuicios que causen a los asociados o a terceros por el incumplimiento de este deber. El Gobierno nacional podrá establecer en el reglamento las razones financieras o criterios para el efecto.»
La norma impone dos deberes distintos:
- Ante el incumplimiento de la hipótesis: abstenerse de iniciar operaciones distintas al giro ordinario y convocar de inmediato al máximo órgano social para que decida sobre la continuidad o la disolución.
- Ante deterioros patrimoniales o riesgos de insolvencia detectados en los estados financieros o las proyecciones: convocar de inmediato al máximo órgano social, aunque la causal aún no se haya configurado.
El incumplimiento de cualquiera de los dos hace a los administradores solidariamente responsables por los perjuicios que causen a los socios o a terceros. Por eso el seguimiento de la situación financiera debe ser permanente y documentado.
¿Se puede enervar la causal de negocio en marcha?
A diferencia de la antigua causal de pérdidas, que se enervaba aumentando el capital o reduciéndolo, la Superintendencia de Sociedades ha sostenido que la causal de negocio en marcha, una vez configurada, no es subsanable: si la sociedad no tiene alternativa realista distinta a cesar operaciones, debe disolverse y liquidarse.
Lo que sí pueden hacer los socios es actuar antes: cuando los indicadores alertan de un deterioro, el máximo órgano social puede capitalizar la empresa, reestructurar sus pasivos o acudir a un proceso de reorganización de la ley 1116 de 2006, de modo que la hipótesis siga cumpliéndose al cierre del ejercicio.
Preguntas frecuentes.
A continuación, damos respuesta a las preguntas frecuentes realizadas por nuestros lectores.
¿Sigue existiendo la causal de disolución por pérdidas?
No. La ley 2069 de 2020 la derogó en todos los tipos societarios y la reemplazó por la causal de no cumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha, salvo que los estatutos la contemplen expresamente.
¿El patrimonio negativo obliga a disolver la sociedad?
No automáticamente. Es un indicador de deterioro que obliga a convocar al máximo órgano social; la causal solo se configura si, además, la sociedad no tiene una alternativa realista para seguir operando.
¿Cuál es la causal de disolución de una SAS por pérdidas?
Ya no existe: el numeral 7 del artículo 34 de la ley 1258 de 2008 fue derogado por la ley 2069 de 2020, y a la SAS le aplica la causal de negocio en marcha como a las demás sociedades.
¿Qué pasa si los administradores no convocan a la asamblea?
Responden solidariamente por los perjuicios que causen a los socios o a terceros por no haber cumplido ese deber (art. 4 de la ley 2069 de 2020).