La pérdida de activos fijos se puede deducir del impuesto a la renta

La pérdida en los activos que el contribuyente sufra es deducible del impuesto de renta y complementarios siempre que se cumplan con los requisitos establecidos en el artículo 148 del estatuto tributario.

El artículo 148 del estatuto tributario señala dos requisitos que las pérdidas deben cumplir para que sean deducibles:

  • Que el activo que ha sufrido la pérdida haya sido usado en la actividad productora de renta.
  • Que la pérdida haya ocurrido por fuerza mayor.

En cuanto al primer requisito, este obedece a la relación de causalidad que debe haber entre la pérdida sufrida y el ingreso generado por el activo afectado. El legislador ha querido que no se reconozca una pérdida si el activo que la ha sufrido no contribuyó a generar los ingresos o la renta que será afectada por esa pérdida.

En cuanto al segundo requisito, que es el más restrictivo, es necesario demostrar que la pérdida sufrida no se debió a un acto previsible que el contribuyente pudo evitar, sino que obedeció a un acto imprevisto que el contribuyente de manera alguna podía evitar.

Tampoco es deducible si la pérdida sufrida por el activo se debió a la naturaleza del mismo y a la consecuencia del riesgo natural inherente al uso que se le da al activo.

En cuando a la forma en que la forma en que se determina la pérdida dice el artículo 148 del estatuto tributario:

El valor de la pérdida, cuando se trate de bienes depreciados, es el que resulte de restar las depreciaciones, amortizaciones y pérdidas parciales concedidas, de la suma del costo de adquisición y el de las mejoras. La pérdida se disminuye en el valor de las compensaciones por seguros y similares, cuando la indemnización se recibe dentro del mismo año o período gravable en el cual se produjo la pérdida.

Se advierte que si el contribuyente tenía asegurado el activo y por ello recibió alguna compensación o indemnización, el valor recibido será descontado para determinar la pérdida definitiva.

Si la indemnización o compensación se recibe en un periodo gravable posterior al declarado y en el que la pérdida se dedujo, esa compensación se tratará como recuperación de deducciones.

Señala también la norma que si el valor de la pérdida por su monto y falta de rentas imputables no se puede deducir en un mismo año gravable, el saldo se puede deducir dentro de los 5 años siguientes.

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