En este artículo 15 secciones
- Qué pérdidas son deducibles.
- Cómo se calcula el valor deducible.
- Pérdida de inventarios: reglas propias.
- La pérdida en la venta de activos no es esta deducción.
- Preguntas frecuentes.
- ¿La pérdida de un activo fijo es deducible?
- ¿La pérdida en la venta de un activo fijo es deducible?
- ¿El hurto de un activo se puede deducir?
- ¿Cómo se calcula la pérdida deducible?
- ¿Qué pasa si el seguro paga en un año posterior?
- ¿La pérdida de dinero en efectivo es deducible?
- ¿Puede la deducción generar una pérdida fiscal?
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El artículo 148 del Estatuto Tributario permite deducir las pérdidas de los bienes usados en la actividad productora de renta, pero con dos exigencias que reducen mucho su alcance: que el bien haya generado renta y que la pérdida haya ocurrido por fuerza mayor. Conviene no confundirla con la pérdida que se produce al vender un activo por menos de su costo, que por regla general no es deducible. ¿Qué pérdidas se aceptan y cómo se calculan?
Qué pérdidas son deducibles.
El primer inciso del artículo 148 del Estatuto Tributario dispone:
«Son deducibles las pérdidas sufridas durante el año o período gravable, concernientes a los bienes usados en el negocio o actividad productora de renta y ocurridas por fuerza mayor.»
La norma no dice qué tipo de pérdidas, de modo que se entienden incluidas la destrucción, la desaparición y el deterioro que afecte la capacidad del bien para generar ingresos: un activo que se extravía, que resulta hurtado o que sufre un daño que lo inutiliza.
Tampoco distingue el tipo de activo, así que cualquiera puede dar lugar a la deducción, salvo los que la ley excluye expresamente. El dinero en efectivo es la excepción conocida: el Consejo de Estado ha sostenido que no es un activo sino un medio de pago, de modo que su pérdida no es deducible, salvo para los bancos, en los que el efectivo sí es parte de su actividad.
La norma cobija a todos los contribuyentes, personas naturales y jurídicas, y no condiciona la deducción a llevar contabilidad.
El requisito difícil: la fuerza mayor.
Demostrar que el activo generaba renta suele ser sencillo. Lo complejo es probar la fuerza mayor, que exige un hecho imprevisible e irresistible, lo que descarta la desidia, la negligencia y la falta de precaución del contribuyente.
Por eso la DIAN rechaza con frecuencia las pérdidas por hurto cuando no hubo medidas razonables de seguridad, o los daños atribuibles a falta de mantenimiento. La denuncia, el informe técnico, el acta de baja y las pólizas son la prueba que sostiene la deducción.
Cómo se calcula el valor deducible.
El inciso segundo del artículo 148 fija el cálculo:
«El valor de la pérdida, cuando se trate de bienes depreciados, es el que resulte de restar las depreciaciones, amortizaciones y pérdidas parciales concedidas, de la suma del costo de adquisición y el de las mejoras. La pérdida se disminuye en el valor de las compensaciones por seguros y similares, cuando la indemnización se recibe dentro del mismo año o período gravable en el cual se produjo la pérdida. Las compensaciones recibidas con posterioridad están sujetas al sistema de recuperación de deducciones.»
En otras palabras, se deduce el costo fiscal remanente del activo, y de él se resta la indemnización recibida en el mismo año. Si la aseguradora paga en un año posterior, ese ingreso se declara como renta por recuperación de deducciones, tema que también tratamos en el artículo sobre la indemnización por daño emergente y lucro cesante.
Supongamos una máquina comprada en $100.000.000, con mejoras por $10.000.000 y depreciación acumulada de $60.000.000, destruida en un incendio, con una indemnización de $30.000.000 recibida el mismo año:
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Costo de adquisición | 100.000.000 |
| (+) Mejoras | 10.000.000 |
| (−) Depreciación acumulada | 60.000.000 |
| (=) Costo fiscal remanente | 50.000.000 |
| (−) Indemnización recibida en el año | 30.000.000 |
| (=) Pérdida deducible | 20.000.000 |
La pérdida no puede generar pérdida fiscal.
El artículo 148 prevé que, cuando la pérdida no pueda deducirse total o parcialmente por «carencia o insuficiencia de otras rentas», el saldo se deduce en los cinco años siguientes, salvo que la sociedad se liquide, caso en el cual se deduce toda en el año de la liquidación.
Eso significa que la deducción está limitada hasta concurrencia de la renta líquida: no puede usarse para generar una pérdida fiscal. No hay tope de porcentaje ni de monto por año; el único límite es ese.
Pérdida de inventarios: reglas propias.
Las pérdidas de activos movibles siguen sus propias reglas y no deben deducirse dos veces: si la pérdida ya quedó reflejada en el juego de inventarios, está incorporada en el costo de venta y volver a deducirla como pérdida de activos sería un doble beneficio.
Tampoco debe confundirse con la disminución del inventario final por faltantes de mercancía de fácil destrucción o pérdida del artículo 64 del Estatuto Tributario, que admite hasta el 3% de la suma del inventario inicial más las compras. Ese tratamiento se explica en el artículo sobre la pérdida y el deterioro de inventarios.
La pérdida en la venta de activos no es esta deducción.
Perder un activo porque se destruyó o lo hurtaron es una cosa; perder dinero al venderlo por menos de su costo fiscal es otra, y a esta no se le aplica el artículo 148.
Por regla general, la pérdida en la enajenación de activos fijos no es deducible, y los artículos 151 a 156 del Estatuto Tributario rechazan expresamente varias:
- La pérdida en la venta de activos a vinculados económicos.
- La pérdida en la venta de activos de sociedades a socios.
- La pérdida en la venta de acciones y cuotas de interés social.
- La pérdida en la enajenación de intangibles por separado.
- La pérdida en la venta de bonos de financiamiento especial.
A eso se suma que en bienes raíces la ley no acepta un precio inferior al costo, al avalúo catastral ni al autoavalúo, de modo que fiscalmente no puede haber pérdida en esa venta. El cálculo de la utilidad o pérdida está en el artículo sobre cómo determinar la utilidad en la venta de activos. Es el caso típico de la venta de vehículos usados, donde la pérdida es la regla y la deducción, improcedente.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿La pérdida de un activo fijo es deducible?
Sí, si el bien se usaba en la actividad productora de renta y la pérdida ocurrió por fuerza mayor. Ambos requisitos deben cumplirse y probarse.
¿La pérdida en la venta de un activo fijo es deducible?
Por regla general no. La ley rechaza expresamente varias, como la venta a vinculados económicos o de acciones, y en bienes raíces no acepta un precio inferior al costo o al avalúo.
¿El hurto de un activo se puede deducir?
Solo si se demuestra la fuerza mayor, es decir, que el hecho fue imprevisible e irresistible. La DIAN rechaza las pérdidas atribuibles a descuido o falta de medidas de seguridad.
¿Cómo se calcula la pérdida deducible?
Al costo de adquisición más las mejoras se le restan las depreciaciones y amortizaciones concedidas, y del resultado se descuenta la indemnización recibida en el mismo año.
¿Qué pasa si el seguro paga en un año posterior?
Esa indemnización se declara como renta por recuperación de deducciones en el año en que se recibe.
¿La pérdida de dinero en efectivo es deducible?
No, según el Consejo de Estado, porque el efectivo es un medio de pago y no un activo, salvo para las entidades financieras, en las que sí lo es por su actividad.
¿Puede la deducción generar una pérdida fiscal?
No. Está limitada hasta concurrencia de la renta líquida, y el saldo se deduce en los cinco años siguientes, salvo que la sociedad se liquide.
Me gusta su concepto de las normas contables y tributarias.
Gracias por su comentario.