Provisión del impuesto a la renta

Contablemente, se debe realizar la provisión del impuesto a la renta, también conocido como impuesto a las ganancias según las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF). Esta provisión se realiza debido a que representa una obligación futura que la empresa debe pagar, y, por lo tanto, debe reconocerse en el balance.

¿Qué es la provisión para el impuesto de renta?

Toda empresa debe pagar un impuesto sobre la renta basado en las utilidades fiscales que obtenga. Por lo general, este impuesto se paga después de finalizado el período fiscal. Dado que al cierre contable aún no se ha determinado ni pagado el impuesto, se realiza una provisión contable para reconocer esta obligación futura cuando llegue el momento de calcular y pagar el impuesto.

A 31 de diciembre de cada año, la empresa conoce su utilidad contable, pero no sabe con certeza cuánto será el impuesto de renta a pagar. Por lo tanto, realiza un cálculo provisional para reconocer en el balance (en el pasivo) esta obligación futura, que será pagada en el año siguiente.

¿Cómo se calcula la provisión del impuesto de renta?

La provisión del impuesto a la renta es un concepto contable que se calcula sobre la base de la utilidad contable.

Una forma sencilla y menos precisa de calcularla es aplicar la tarifa del impuesto a la renta vigente para el período fiscal a la utilidad contable. Por ejemplo, si tenemos una utilidad contable de $10.000.000 y una tarifa de impuesto de renta del 35%, la provisión de impuestos será:

10.000.000 x 0.35 = 3.500.000.

Este valor es provisional y se ajusta posteriormente cuando se liquide el impuesto de renta de acuerdo con las normas fiscales, lo que puede generar un impuesto diferido, ya sea débito o crédito.

Sin embargo, lo ideal es que la provisión contable del impuesto a la renta se realice siempre que se obtenga una ganancia o un ingreso. Para ello, las empresas determinan un porcentaje sobre el ingreso o ganancia estimada que debe destinarse al pago del impuesto de renta.

Por ejemplo, si la empresa tiene costos y gastos estimados de $90 por cada $100 de ingresos, se puede estimar una utilidad del 10% sobre los ingresos. Luego, a esa utilidad se le aplica el porcentaje del impuesto de renta, supongamos que es del 35%. De esta manera, la provisión de impuestos es del 3.5% sobre los ingresos que obtenga la empresa.

Así, cada vez que la empresa obtenga ganancias o ingresos, se reserva un 3.5% como provisión de impuestos. Es importante recordar que esta cifra es una estimación contable que se ajusta más adelante cuando se determine el impuesto real a pagar.

Provisión del impuesto de renta según las NIIF.

La provisión del impuesto a las ganancias en las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) está regulada en la sección 29 y comprende el impuesto corriente y el impuesto diferido, ya sea como un débito o un crédito.

El impuesto corriente es el monto que se pagará de acuerdo con las regulaciones fiscales vigentes y se deduce en el año fiscal actual.

El impuesto diferido se refiere al monto que se pagará o se descontará en futuros ejercicios fiscales.

Por lo tanto, el impuesto a las ganancias que se reconoce contablemente es la suma del impuesto corriente y el impuesto diferido. En este caso, la provisión se refiere a lo que en las NIIF se denomina impuesto diferido, es decir, lo que probablemente se deba pagar o descontar en el futuro.

Recuerda que esta provisión de impuestos es una estimación de lo que probablemente se deba pagar en el futuro, por lo que el impuesto corriente no se tiene en cuenta debido a la incertidumbre en su cálculo. Para calcular el impuesto diferido, se aplica la siguiente fórmula:

Valor Contable (-) Base Fiscal = Diferencia Temporaria (X) Tarifa Fiscal Vigente = Impuesto Diferido.

Lo que se hace es tomar la base contable y restarle la base fiscal para determinar la diferencia, y esta diferencia es la base sobre la cual se calcula el impuesto diferido, que puede ser un débito o un crédito, es decir, un pasivo o un activo.

Asiento contable de la provisión de impuesto a la renta.

El asiento contable de una provisión para impuesto de renta se realiza para reflejar adecuadamente la estimación del impuesto que la empresa espera pagar en el futuro. El asiento contable típico para una provisión de este tipo se compone de dos partes: una cuenta de provisión y una cuenta de gasto. A continuación, se muestra un ejemplo de cómo sería el asiento contable de una provisión calculada:

Supongamos que una empresa calcula una provisión para impuesto de renta de $3,500,000 (como se mencionó en el ejemplo anterior) basada en una utilidad contable de $10,000,000 y una tarifa de impuesto de renta del 35%.

Creación de la provisión:

  • Debitar (aumentar) la cuenta "Provisión para Impuesto de Renta" por $3,500,000. Esta es una cuenta del pasivo, ya que representa una obligación futura.
  • Acreditar (disminuir) la cuenta "Gasto por Impuesto de Renta" por $3,500,000. Esta cuenta refleja el costo anticipado del impuesto a pagar en el futuro.

El asiento contable se vería de la siguiente manera:

Cuenta Débito Crédito
Provisión para Impuesto de Renta $3.500.000
Gasto por Impuesto de Renta $3.500.000

Con este asiento contable, la empresa reconoce la obligación futura (provisión) en su balance, mientras que el gasto correspondiente se refleja en la cuenta de resultados, lo que afectará la utilidad neta del período contable actual. Luego, cuando llegue el momento de calcular y pagar el impuesto real, se ajustará la provisión y se realizarán los asientos correspondientes para reflejar con precisión el monto real del impuesto.

Forma de citar este artículo (APA):

Gerencie.com. (2023, septiembre 3). Provisión del impuesto a la renta [Entrada de blog]. Recuperado de https://www.gerencie.com/provision-del-impuesto-a-la-renta.html

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  1. Jayson (febrero 23 de 2024)

    Me parece que el asiento contable está mal. Al contrario, el pasivo aumenta en el crédito y el gasto aumenta en el débito.

    Responder

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