Tratamiento tributario de los contratos de ganado al mayor valor

Se le llama contrato de ganado en compañía o al mayor valor, aquel en el que el propietario del ganado lo entrega a otra persona para que se haga cargo de su cría y levante.

En el sector ganadero, es muy dado a que los propietarios de ganado lo entreguen a dueños de fincas, para que éstos se hagan cargo del levante y cría del ganado recibido. Esta figura es popularmente conocida como entrega de ganado al mayor valor.

En este tipo de contrato, al entregar el ganado, este es valorado y recibido por el valor acordado.

Quien recibe el ganado, deberá correr con todos los gastos y costos necesarios para levantar y criar el ganado.

Cuando se realiza la venta del ganado objeto del contrato, el valor de la venta menos el valor por cual fue entregado el ganado, se distribuirá según las proporciones acordadas.

Supongamos que un ganadero entrega un lote de 100 cabezas de ganado valoradas en $100.000.000 a un fincario para que este se haga cargo de su cría y levante, y pactan que las “utilidades” sean distribuidas en partes iguales.

Después de un año, el lote de ganado es vendido en $300.000.000, luego la distribución será así:

Valor inicial del ganado 100.000.000
Valor venta del ganado 300.000.000
Valor a distribuir 200.000.000

Luego a cada parte le tocará el valor de $100.000.000.

El fincario, de los $100.000.000 tendrá que descontar los gastos y costos en que haya incurrido para atender el ganado, en cambio, para el ganadero, los $100.000.000 serán utilidad, si es que no ha incurrido en alguna erogación imputable al contrato de ganado al mayor valor.

Para el ganadero, el costo de venta o de producción serán los $100.000.000 por los cuales entregó el ganado al fincario.

Para el fincario, el costo de venta o producción serán las erogaciones en que haya incurrido en el proceso de levante y engorde del ganado.

Cuando se pacte distribuir la utilidad de una forma diferente al 50% para cada uno, será necesario la existencia de un documento de fecha cierta donde conste la participación pactada. Si la distribución se acuerda realizar en partes iguales, no será necesaria la existencia de un documento de fecha cierta.

El decreto 2595 de 1979, en su artículo 11, se ocupa de regular aquellos casos especiales de este tipo de contrato:

Cuando en el negocio de ganadería una de las partes entregue ganados de propiedad a otra para que éste se haga cargo de los cuidados inherentes a la cría, el levante o desarrollo, o la ceba, con derecho a participar en los resultados, la renta o pérdida de los partícipes se establecerá aplicando las siguientes reglas:

1. La proporción de utilidades o pérdidas de cada partícipe se determinará de acuerdo con lo estipulado con lo estipulado en contratos escritos de fecha cierta. A falta de tales contratos, la distribución de las utilidades o pérdidas se hará por partes iguales.
En el caso de contratos celebrados con fondos ganaderos, la proporción de los partícipes se acreditará con certificación de dichas entidades.

2. Si el ganado se enajena en el mismo año gravable en que se constituyó el negocio, el costo de lo vendido será, para el depositario, el precio convenido por los contratantes en el momento de la entrega; y para el depositante será el precio final del año inmediatamente anterior o el precio de adquisición si los semovientes los adquirió en el mismo año de la venta.

3. Si el negocio se liquida en el mismo año de su constitución y en liquidación se adjudica ganado, para determinar la renta que se configure en las ventas que efectúen en el mismo ejercicio con posterioridad a la liquidación, se tendrá como costo para cada uno de los partícipes el indicado en la regla anterior.

4. Si el negocio no se liquida en el mismo año de su constitución, la diferencia entre el valor asignado a los semovientes al celebrarse el contrato y el establecido según el artículo 18 de la Ley 20 de 1979, se distribuirá entre los partícipes a título de valorización, de acuerdo a la proporción indicada en el contrato, o por partes iguales, según se indica en la regla primera.

5. En las ventas o enajenaciones que se efectúen en años posteriores al de la constitución del negocio, el costo del ganado para la determinación de la renta será el del inventario final del año inmediatamente anterior, o el precio de compra si se trata de semovientes adquiridos en el respectivo ejercicio fiscal.

Parágrafo 1. En el negocio de ganadería, los contratos de participación no son contribuyentes del impuesto sobre la renta; lo serán individualmente cada uno de los partícipes.

Tanto el depositario [fincario en el ejemplo aquí expuesto] como el depositante [ganadero en el ejemplo aquí expuesto], así como participan de la utilidad del contrato, participarán también de las posibles pérdidas originadas en el contrato.

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