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Una persona ciega puede firmar y obligarse como cualquier otra, pero en los actos mercantiles su firma solo la obliga si fue autenticada ante juez o notario después de que este le leyera el documento, según el artículo 828 del Código de Comercio. ¿Qué exige esa formalidad, cómo se cumple ante notario, qué pasa si se omite y cómo se lee hoy a la luz de la ley 1996 de 2019?
La firma de los ciegos en el Código de Comercio.
El artículo 828 del Código de Comercio dispone:
«La firma de los ciegos no les obligará sino cuando haya sido debidamente autenticada ante juez o ante notario, previa lectura del respectivo documento de parte del mismo juez o notario.»
La norma busca asegurar que la persona ciega conozca lo que firma, porque no puede leer por sí misma el documento. Para eso exige dos cosas: que un juez o notario le lea el texto en voz alta y que, después de esa lectura, la firma se autentique ante el mismo funcionario.
El efecto de omitir la formalidad es que la firma no obliga a la persona ciega: el documento no le es oponible, aunque sí puede obligar a las demás partes que lo firmaron. Y como la norma protege a la persona ciega, ella puede ratificar después el acto cumpliendo la formalidad.
Cómo se autentica ante notario la firma de una persona ciega.
El Estatuto del Notariado regula la diligencia de reconocimiento de firmas. El artículo 70 del decreto 960 de 1970 prevé la situación de las personas ciegas:
«Si se tratare de personas ciegas, el Notario leerá de viva voz el documento, y si fuere consentido por el declarante, anotará esta circunstancia.»
En la práctica, la persona ciega acude a la notaría con el documento, el notario se lo lee en voz alta, la persona manifiesta su conformidad y firma o reconoce la firma ya puesta, y el notario deja constancia en la diligencia de que leyó el documento y de que el firmante lo consintió. Esa constancia es la prueba de que se cumplió el artículo 828.
Si el documento se otorga por escritura pública, la lectura la hace el notario en el otorgamiento, y la escritura deja constancia de ella.
Quién corre el riesgo cuando se omite la formalidad.
La formalidad protege a la persona ciega, pero el riesgo de omitirla lo asume quien contrata con ella. Supongamos que un comerciante vende mercancía a crédito a una persona ciega, que firma una letra de cambio sin autenticación previa lectura. Si no paga, el comerciante tendrá dificultades para cobrar con base en esa firma, porque la ley dice que no la obliga.
Por eso, quien celebra un negocio mercantil con una persona ciega, o con una persona cuya limitación visual le impide leer el documento, debe asegurarse de cumplir la formalidad para que el negocio sea exigible.
La firma de los ciegos en los actos civiles.
El Código Civil no contiene una regla equivalente al artículo 828, que se refiere a los actos mercantiles. De acuerdo con nuestro criterio, en los actos civiles la firma de una persona ciega es válida sin esa formalidad especial, aunque la falta de lectura del documento puede dar lugar a discutir si hubo error o dolo en su consentimiento. Por eso, en la práctica, también en los actos civiles conviene hacer el reconocimiento de la firma ante notario con lectura del documento.
La firma de los ciegos y la ley 1996 de 2019.
La ley 1996 de 2019 reconoció la capacidad legal plena de las personas con discapacidad y su derecho a celebrar actos jurídicos en igualdad de condiciones, con apoyos y ajustes razonables cuando los necesiten. La discapacidad visual no afecta la capacidad de la persona ciega: ella puede contratar y obligarse.
De acuerdo con nuestro criterio, el artículo 828 no limita esa capacidad, sino que exige una forma de conocimiento del documento, y debe leerse como un ajuste razonable que garantiza el acceso a la información. Por eso pueden cumplir la misma finalidad otros medios accesibles, como el documento en braille o en un formato legible por un lector de pantalla, aunque, mientras la norma no se modifique, la vía segura para que la firma obligue en lo mercantil sigue siendo la lectura y autenticación ante juez o notario.
Preguntas frecuentes.
A continuación, damos respuesta a las preguntas frecuentes realizadas por nuestros lectores.
¿Una persona ciega puede firmar un contrato?
Sí. Tiene plena capacidad legal; en los actos mercantiles, su firma la obliga cuando se autentica ante juez o notario previa lectura del documento (art. 828 del Código de Comercio).
¿Qué pasa si una persona ciega firma sin autenticación?
En un acto mercantil, la firma no la obliga, aunque puede ratificar el acto después cumpliendo la formalidad.
¿Cómo autentica una persona ciega su firma ante notario?
El notario le lee el documento en voz alta, ella manifiesta su conformidad y firma, y el notario deja constancia de la lectura (art. 70 del decreto 960 de 1970).
¿La regla del artículo 828 aplica a los contratos civiles?
No expresamente; pero es recomendable cumplirla para evitar discusiones sobre el consentimiento.