Así debe proceder el empleador en caso de muerte del trabajador

Como es apenas obvio, cuando fallece el trabajador se extingue automáticamente el contrato de trabajo. Pero ahí no para el cuento, porque en ese momento se genera para el empleador la obligación de pagar el monto de los salarios, las prestaciones sociales y las demás acreencias laborales de que era titular el fallecido, a las personas designadas por la ley como beneficiarias suyas.

En la mayoría de los casos la primera inquietud que asalta al empleador en estos casos es si es obligación suya tomar la iniciativa para el pago de esos conceptos salariales y prestacionales, o si debe esperar a que los parientes del trabajador se presenten a reclamarlos. Y ese desconocimiento del procedimiento que se ha de observar ha llevado  a algunos empleadores a optar por consignar en el Banco Agrario el monto de la liquidación del finado, tras considerar que de no hacerlo incurriría en mora y por consiguiente en la obligación de pagar salarios caídos.

Pues bien, sobre ese punto hay que dejar en claro que la ley no le impone al empleador el deber de salir a ofrecer el pago. Por tanto,  lo indicado en esos casos es que el empleador espere a que algún familiar del extinto se presente a reclamar,  y una vez recibida la solicitud en tal sentido ahí si debe dar inicio al procedimiento que establece la ley para la entrega de los salarios y prestaciones sociales del finado, sin que por eso se le pueda atribuir al empleador retención indebida de salarios y prestaciones sociales.

Recibida la solicitud en comento, el primer paso que debe dar el empleador consiste en publicar dos veces, en un periódico de amplia circulación en el lugar del domicilio de la empresa, un aviso en el cual se le informe al público sobre el fallecimiento del trabajador y de la reclamación presentada. El texto del aviso puede ser del siguiente tenor:

….. (Nombre de la empresa)…se permite informar que el día (…) de (…) de (Año) falleció el señor (Nombre y apellidos), quien era empleado de esta institución.

Que a reclamar el monto de sus salarios y prestaciones sociales se ha presentado la señora (…),  quien dice obrar en su condición de cónyuge sobreviviente del causante y madre de los menores (…), (…) y (   ), hijos también del trabajador fallecido.

Se da el presente aviso con el fin de que todo aquél que se considere con igual o mejor derecho se presente  a hacerlo valer dentro de los treinta (30) días siguientes a la fecha de publicación de este aviso, en la siguiente dirección (…)” Primer Aviso    

Al publicarse el segundo aviso deberán indicarse los días que restan para completarse los 30 de que habla la ley, al cabo de los cuales deberá el empleador proceder a pagar dichas acreencias.

Tienen vocación o derecho a reclamar las acreencias laborales del trabajador difunto, las siguientes personas: el cónyuge o la compañera o compañero permanente, los hijos y los padres, en el orden establecido en el art. 204 del Código Sustantivo del Trabajo. “Si no concurriere ninguno de esos beneficiarios, el pago se hará a la persona o personas que el trabajador haya designado, y en su defecto a quien probare que dependía económicamente del trabajador fallecido, si además fuere menor de 18 años o estuviere incapacitado en forma permanente para trabajar. (…) A falta de cualquiera de esas personas, el pago se hará a quien  corresponda conforme a las reglas de la sucesión intestada”.

La distribución se hará  de la siguiente manera:

-Si hubiere cónyuge e hijos, la mitad para el cónyuge y la otra mitad para los hijos por partes iguales. Si no hubiere cónyuge la suma se distribuye entre los hijos por partes iguales.

-Si no hubiere hijos la suma corresponde al cónyuge.

-Si no existiera ninguna de las personas a que se refieren los incisos anteriores, la suma se paga a los ascendientes por partes iguales y si hubiere uno solo de ellos, a éste se le paga toda la suma.

A falta de descendientes, ascendientes, hijos adoptivos, padres adoptantes, hermanos y cónyuges, suceden al difunto los hijos de sus hermanos.

Si se presentan controversias entre los beneficiarios, el empleador deberá abstenerse de hacer el pago -por cuanto él no tiene competencia para dirimirlas- y deberá esperar hasta que la justicia las resuelva, o hasta que los interesados la solucionen por virtud de transacción, conciliación u otro mecanismo extrajudicial válido.  Aquí la ley tampoco ha previsto que el empleador deba consignar dichas acreencias mientras la justicia resuelve el litigio, pero si el patrono desea hacerlo, puede proceder a ello.

Ahora bien, de conformidad con jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia (Sentencia de noviembre 2 de 1994, Radicado 6810. Magistrado Ponente doctor Francisco Escobar Henríquez) “para que se entienda que hay controversia no basta que se presenten varios beneficiarios sino que uno o varios de ellos discutan con apoyo en serios fundamentos la exclusividad en el derecho que el otro a los otros reclaman también para sí, siempre y cuando la situación no se halle solucionada claramente por las normas que regulan el reparto que debe hacer el empleador (v.gr. CSt, arts. 204-2-E y 293). “·

Es de advertir que como en la legislación laboral no existe norma alguna que establezca los beneficiarios del trabajador fallecido,“deberá acudirse a la regulación del Código Civil, pero será el empleador, quien en últimas, determine los beneficiarios de las respectivas prestaciones, acorde con los documentos que se le alleguen”(Mintrabajo). Pero, como ya se indicó, si se presentan controversias, el empleador debe abstenerse de efectuar la cancelación de las mismas hasta que la Justicia ordinaria la dirima.

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