Aplicabilidad del principio a trabajo igual salario igual

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El artículo 143 del código sustantivo prevé que un a trabajo desempeñado en un puesto, jornada y condiciones de eficiencia iguales, debe corresponderle un salario igual.

Establece el mismo artículo que en cuestión de salarios no debe establecerse una diferencia por razones de edad, sexo, nacionalidad, raza, religión, opinión política o actividades sindicales.

Este principio de igualdad es de gran importancia pero quizás de poca observancia, puesto que lo sucedido en la realidad de muchas empresas, se observa con frecuencia que priman los intereses personales y el “amiguismo” a la hora de fijar salarios.

Si bien la igualdad de salarios en los términos contemplados por el artículo 143 del código sustantivo del trabajo, es un principio que recoge y desarrolla un derecho fundamental como lo es el derecho a la igualdad consagrado por nuestra constitución nacional, su aplicación supone una dificultad por los términos en que está redactado.

Este artículo será aplicable cuando además de existir unas funciones y jornadas de trabajo  iguales, las condiciones de eficiencia también sean iguales, y aquí es donde surge el inconveniente porque resulta muy subjetivo valorar este elemento.

Aplicar este principio  hace necesario que la empresa disponga de los elementos necesarios para poder determinar esa eficiencia de cada uno de sus trabajadores, porque solo en la medida en que esa eficiencia difiera entre uno y otro empleado, podrá pagarse un salario diferente.

Es apenas lógico que un empleado que sea más productivo, más eficiente en el desarrollo de sus labores, deba obtener una mejor remuneración, lo cual es una política básica en el área de recursos humanos y mientras la diferencia en productividad y eficiencia sean reales, no se está violando el principio de igualdad de salarios.

El inconveniente surge en los casos en que no es posible medir con exactitud la eficiencia de los empleados. En estos casos la valoración de la eficiencia será completamente subjetiva, lo cual hará que indudablemente se viole el principio de igualdad de salarios, puesto que no se puede establecer un tratamiento diferente basado en supuestos y apreciaciones personales y subjetivas.

Cualquier tratamiento diferente debe estar sustentado en hechos reales y comprobables, de lo contrario ese tratamiento diferente se convierte en tratamiento discriminatorio y por consiguiente violatorio del artículo 143 del código sustantivo del trabajo.

El asunto es aun mas complejo cuando los factores que determinan la mayor o menor eficiencia de un empleado son varios, como por ejemplo su experiencia, su formación académica, su destreza innata, su capacidad de liderar o de trabajar en grupo, e inclusive su personalidad y actitud, todos con una alta dosis de subjetividad.

Todo este tipo de situaciones hacen que sea compleja la determinación de un trato salarial verdaderamente diferente, por lo que el empleador puede justificar con facilidad el porqué a unos empleados paga más que otros, aunque en principio, y mirando desde fuera, se pueda interpretar que el salario debería ser igual.

Por las razones anteriormente expuestas  se debe concluir que en la realidad es de difícil aplicación el principio aquel que a trabajo igual debe corresponder un salario igual.

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