Poder especial y poder general – Diferencias

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El poder que ser otorga a un tercero para que nos represente o actúe en nombre de nosotros, puede ser general o especial, dependiendo del alcance de los asuntos encargados.

¿Qué es un poder?

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Cuando le otorgamos poder a una persona para que realice cualquier actividad a nombre de nosotros, estamos celebrando un contrato de mandato, y se entiende por contrato de mandato aquel mediante el cual una persona encomienda la realización de uno o más negocios a otra persona la cual se debe hacer cargo de ellos, pero por cuenta y riesgo de quien encomienda la realización de los negocios.

Contrato de mandato

En consecuencia, el poder no es más que un mandato para que un tercero nos represente en un asunto o negocio en especial, o de forma general dependiendo del tipo de mandato, y el poder está sujeto a las normas y reglas del contrato de mandato.

Quien encomienda los negocios se denomina mandante, comitente o poderdante, mientras quien acepta el encargo se denomina mandatario o apoderado, tal como lo señala el artículo 2142 del código civil.

Poder general.

El poder general es aquel que se otorga para que el apoderado pueda actuar frente a todos los negocios de poderante.

Señala el artículo 2156 del código civil al referirse al mandato general:

«si se da para todos los negocios del mandante, es general; y lo será igualmente si se da para todos, con una o más excepciones determinadas.»

El poder general se conoce también como amplio y suficiente, de manera que el apoderado queda facultado para representar a su poderante en cualquier negocio, o para hacer cualquier negocio.

Así, un poder general permite al apoderado vender, comprar, hipotecar, arrendar, renunciar, transigir, en fin, tomar cualquier decisión respecto a los negocios del poderante.

El poder general por ser amplio y prácticamente indefinido, supone un riesgo para el poderante porque el apoderado está facultado para hacer prácticamente lo que desee, incluso sin el consentimiento del poderante, o hasta contra su voluntad.

Poder especial.

El poder especial es aquel que se otorga para uno o más asuntos específicos, lo que limita la facultad del apoderado a los asuntos expresamente contenidos en el poder.

Señala el artículo 2156 del código civil:

«Si el mandato comprende uno o más negocios especialmente determinados, se llama especial»

El poder especial restringe lo que el apoderado puede hacer. Por ejemplo, si el poder otorgado es para firmar el contrato de arrendamiento de un apartamento, el apoderado no puede venderlo, hipotecarlo ni donarlo.

Así mismo, si el poder es para vender la casa X, el apoderado no puede vender la casa Y.

Por ejemplo, cuando una persona le otorga un poder a un abogado para que ejerza la defensa judicial de este en un proceso judicial, el poder es especial, por cuanto las facultades del abogado se limitan solo respecto al poder otorgado para que ejerza la defensa en el proceso judicial.

En el poder especial pueden incluir varios encargos o facultades sin que deje de ser especial, pues el simple hecho de estar limitado a ciertos negocios hace que el poder no sea general.

En el poder especial se deben indicar cada una de las facultades otorgada al apoderado; si una o figura allí no la tiene, de manera que en puede numerar 50, y sigue siendo especial.

Cómo se otorga el poder general y especial.

Señalamos al principio que el poder no es más que un contrato de mandato, y la ley no exige ritualidad ninguna para su construcción, de modo que se puede hacer mediante documento privado.

El artículo 74 del código general del proceso, señala que para los efectos regulados por dicho código el poder general se debe otorgar mediante escritura pública, y además que:

«Los poderes generales para toda clase de procesos solo podrán conferirse por escritura pública. El poder especial para uno o varios procesos podrá conferirse por documento privado. En los poderes especiales los asuntos deberán estar determinados y claramente identificados.»

Aunque la para los demás casos la ley no obligue que el poder sea otorgado mediante escritura pública, o que sea autenticado, lo recomendable es que sea ante notario, y de hecho así lo exigen muchas entidades públicas o particulares.

Importancia de autenticar contratos, documentos y títulos valores

Un notario no otorgará una escritura de compraventa si el apoderado de una de las apartes no allega un poder autenticado.

Para evitar los fraudes el poder debe siempre estar autenticado ante notario público.

Vigencia del poder especial y general.

Una vez más recordamos que el poder no es otra cosa que un mandato, y por tanto sujeto a las reglas del mandato, y en este caso, a las causales por las que termina un contrato de mandato, que el artículo 2186 del código civil señala expresamente:

  • Por el desempeño del negocio para que fue constituido.
  • Por la expiración del término o por el evento de la condición prefijados para la terminación del mandato.
  • Por la revocación del mandante.
  • Por la renuncia del mandatario.
  • Por la muerte del mandante o del mandatario.
  • Por la quiebra o insolvencia del uno o del otro.
  • Por la interdicción del uno o del otro.
  • Por las cesaciones de las funciones del mandante, si el mandato ha sido dado en ejercicio de ellas.

De modo que, si no se configura ninguna de estas causales, se entiende que el poder esta vigente, y lo será por toda la vida hasta que ocurra una de las causales que por ley extinguen el mandato.

Lo normal es que un poder se otorgue para un asunto específico: vender una casa, representar en una reunión, en u proceso judicial, etc., y una vez se cumpla con el encargo (se venda la casa, se acabe la reunión o termine el proceso), el poder queda sin vigencia, pero en algunos casos no es tarea fácil identificar si el poder sigue vigente o no, y por eso al otorgarlo se debe dejar claro hasta cuándo se confiere el poder.

Diferencias entre poder especial y general.

Habiendo abordado las características de uno y otro podemos resumir las diferencias entre poder especial y general, así:

La diferencia entre estas dos clases de poderes radica en que el poder especial es más limitado que el poder general, el cual de una u otra manera da al mandatario una mayor libertad en las actividades que debe realizar porque se le faculta para que ejecute varios asuntos a nombre de su mandante; sin embrago ambas clases de poderes deben sujetarse a lo establecido en las normas que lo regulan.

La otra diferencia puede ser la señalada en el código general del proceso respecto a que el general debe ser notariado, en tanto el otro en documento privado.

Recomendaciones al otorgar un poder.

Cuando se otorga un poder a un tercero, se hace porque se le tiene confianza a ese tercero, pero en todo caso no hay garantía de que el apoderado cumpla debidamente con su encargo, o que no se extralimite o lo utilice para defraudar la buena fe de quien le confirió el poder.

Por ello, lo recomendable es que el poder sea especial, y además esté limitado en el tiempo. De esta manera en el poder se deja claro qué es lo que le está permitido hacer el apoderado, y hasta cuándo, situación que debe prever quien otorga el poder.

Si los negocios son demasiados, incluso se puede pensar en otorgar poder a distintas personas, una para cada asunto o grupo de asuntos, limitando el impacto que pueda tener si algún apoderado no hace bien su trabajo.

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2 Opiniones
  1. luis ernesto heras ramos Dice:

    La página es y siempre ha sido de mucha utilidad para abogados y no abogados. Muy consultada por el suscrito, por tanto expreso mis sinceras y gratas felicitaciones.

    Responder
  2. david Dice:

    saludos
    los felicito, buen articulo
    solo faltan los modelos y si deben ir dirigidos a un notario en especial o puede ser abierto pues en mi caso no se a que notaria iremos
    gracias

    arr
    david c

    Responder
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