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Oferta mercantil o propuesta comercial: qué es, requisitos y plazos de aceptación

La oferta mercantil, también llamada propuesta comercial, es el proyecto de negocio jurídico que una persona formula a otra, y obliga a quien la hace desde que la comunica, según el artículo 845 del Código de Comercio. Quien la formula no puede retractarse sin indemnizar, y quien la acepta a tiempo perfecciona el negocio. ¿Qué debe contener la oferta, en qué plazos debe aceptarse y qué pasa con las ofertas que se hacen por teléfono?

Qué es la oferta mercantil.

La definición está en el artículo 845 del Código de Comercio:

«La oferta o propuesta, esto es, el proyecto de negocio jurídico que una persona formule a otra, deberá contener los elementos esenciales del negocio y ser comunicada al destinatario. Se entenderá que la propuesta ha sido comunicada cuando se utilice cualquier medio adecuado para hacerla conocer del destinatario.»

De la definición se extraen los tres requisitos de la figura: que exista un proyecto de negocio, que contenga los elementos esenciales de ese negocio y que sea comunicada al destinatario. La ley usa como sinónimos oferta y propuesta, de modo que la oferta mercantil, la oferta comercial y la propuesta comercial son la misma figura.

La oferta puede hacerse por cualquier medio adecuado: verbalmente, por teléfono, por carta, por correo electrónico o por mensaje, y existe desde que el destinatario está en posibilidad de conocerla.

En la oferta intervienen dos sujetos: el proponente u oferente, que formula el proyecto de negocio, y el destinatario, a quien va dirigida la propuesta y de cuya aceptación depende que el contrato nazca.

Elementos de la oferta mercantil.

La ley exige que la oferta contenga los elementos esenciales del negocio ofrecido, sin especificar cuáles son, porque dependen del contrato que se proponga. Si la oferta es de compraventa de un televisor, por ejemplo, debería contener como mínimo:

  • La descripción e identificación del producto.
  • El precio.
  • La forma y los plazos de pago.
  • La fecha y el lugar de entrega.

La regla práctica es esta: la oferta debe contener todo aquello sin lo cual el contrato propuesto no podría formarse con la sola aceptación. Si falta un elemento esencial, no hay oferta sino una invitación a negociar, que no vincula.

La oferta mercantil es irrevocable.

Es la característica que más sorprende a quienes la formulan a la ligera. Dice el artículo 846 del Código de Comercio:

«La propuesta será irrevocable. De consiguiente, una vez comunicada, no podrá retractarse el proponente, so pena de indemnizar los perjuicios que con su revocación cause al destinatario.»

Obsérvese que la irrevocabilidad opera desde que la oferta se comunica, no desde que se acepta: el proponente que se retracta antes del vencimiento del plazo de aceptación debe indemnizar los perjuicios que cause con su retracto.

La misma norma agrega que la propuesta conserva su fuerza obligatoria aunque el proponente muera o llegue a ser incapaz entre la expedición de la oferta y su aceptación, salvo que de la naturaleza de la oferta o de la voluntad del proponente se deduzca lo contrario.

Irrevocable no significa eterna: el proponente puede fijar en la oferta su propio vencimiento, con fórmulas como «oferta válida hasta el 30 del presente mes», y vencido ese plazo la oferta deja de vincularlo sin necesidad de retracto. La irrevocabilidad opera mientras la oferta está vigente.

Plazos para aceptar la oferta mercantil.

La aceptación solo forma el contrato si se da dentro de los plazos legales, que varían según la forma de la oferta.

Oferta verbal o telefónica. Debe aceptarse o rechazarse en el acto. Así lo dispone el artículo 850 del Código de Comercio:

«La propuesta verbal de un negocio entre presentes deberá ser aceptada o rechazada en el acto de oírse. La propuesta hecha por teléfono se asimilará, para los efectos de su aceptación o rechazo, a la propuesta verbal entre presentes.»

Oferta escrita. El destinatario tiene un plazo de seis días, al que se suma el término de la distancia si reside en otro lugar, según el artículo 851 del Código de Comercio:

«Cuando la propuesta se haga por escrito deberá ser aceptada o rechazada dentro de los seis días siguientes a la fecha que tenga la propuesta, si el destinatario reside en el mismo lugar del proponente; si reside en lugar distinto, a dicho término se sumará el de la distancia.»

Como es un plazo fijado por la ley, los seis días son hábiles, según la regla del numeral 6 del artículo 829 del Código de Comercio, que explicamos en el artículo sobre cómo se cuentan los plazos de los contratos. Si el proponente fija su propio plazo en la oferta, ese plazo es convencional y se cuenta en días calendario, salvo que diga otra cosa.

Estos plazos son supletivos: el proponente puede fijar en la oferta un plazo mayor o menor, y las partes pueden modificarlos de común acuerdo. Vencido el plazo sin aceptación, la oferta deja de obligar al proponente, que recupera su libertad de negociar con otros.

Aceptación expresa, tácita, condicional y extemporánea.

La aceptación puede ser expresa o tácita. La tácita se manifiesta por un hecho inequívoco de ejecución del contrato propuesto, como despachar la mercancía o pagar el precio, y produce los mismos efectos que la expresa siempre que el proponente la conozca dentro de los plazos de aceptación, conforme al artículo 854 del Código de Comercio.

En cambio, la aceptación que modifica las condiciones de la oferta o que llega tarde no forma el contrato: el artículo 855 del Código de Comercio la trata como una nueva propuesta, esta vez formulada por el destinatario original, que el proponente inicial es libre de aceptar o no.

Aceptada la oferta en tiempo y sin condiciones, el contrato propuesto queda perfeccionado si es consensual; si es solemne, como la compraventa de un inmueble, la aceptación obliga a cumplir la formalidad, pero el contrato solo nace con ella.

Ofertas por teléfono y por canales digitales.

Bancos, empresas de telecomunicaciones y aseguradoras ofrecen con frecuencia sus productos por teléfono. Como la oferta telefónica se asimila a la verbal entre presentes, debe aceptarse o rechazarse en el acto, y un «sí» claro durante la llamada puede bastar para que el contrato se forme y se empiece a cobrar.

Pero cuando el destinatario es un consumidor, el Estatuto del Consumidor le da protecciones adicionales. En las ventas por métodos no tradicionales o a distancia, como el teléfono o internet, el proveedor debe informar las condiciones del producto y dejar constancia de la aceptación, y el consumidor tiene derecho de retracto: puede deshacer el negocio dentro de los cinco días hábiles siguientes a la entrega del bien o a la celebración del contrato de servicios, según el artículo 47 de la ley 1480 de 2011.

Además, ningún cargo automático a una tarjeta o cuenta puede hacerse sin autorización del titular. Quien reciba cobros por productos que no aceptó puede pedir su reversión y presentar una queja ante la Superintendencia de Industria y Comercio o, en los productos financieros, ante la Superintendencia Financiera. Las reglas de la devolución del dinero se explican en el artículo sobre el plazo para devolver un artículo comprado.

La recomendación práctica es no aceptar ofertas telefónicas en el acto: pedir que la propuesta se envíe por escrito, lo que convierte la oferta en escrita y da al menos seis días hábiles para evaluarla.

Ofertas al público: vitrinas, promociones y publicidad.

El Código de Comercio también regula las ofertas dirigidas a personas indeterminadas, y la regla básica está en el artículo 847 del Código de Comercio:

«Las ofertas de mercaderías, con indicación del precio, dirigidas a personas no determinadas, en circulares, prospectos o cualquiera otra especie similar de propaganda escrita, no serán obligatorias para el que las haga. Dirigidas a personas determinadas y acompañadas de una nota que no tenga las características de una circular, serán obligatorias si en ella no se hace salvedad alguna.»

El criterio es entonces el destinatario: la propaganda dirigida al público en general no obliga como oferta mercantil, pero la oferta de mercancías con precio dirigida a una persona determinada, con una comunicación que no sea una simple circular, sí obliga salvo salvedad expresa.

Distinto es el caso de las vitrinas: las ofertas que hacen los comerciantes en vitrinas y mostradores, con indicación del precio y de la mercancía, los obligan mientras la mercancía esté expuesta al público, según el artículo 848 del Código de Comercio.

La Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, en sentencia del 4 de abril de 2001, expediente 5716, trazó la frontera entre la oferta y la simple invitación a negociar:

«No puede confundirse la "oferta", esto es, el proyecto de negocio jurídico que una persona formula a otra (artículo 845 del Código De Comercio) (que en cuanto reúna los requisitos allí previstos, además de ser irrevocable, da lugar al nacimiento del contrato, una vez ha sido aceptada por el destinatario), con cualquier invitación a emprender negociaciones que una persona exponga a otra u otras, manifestación, esta ultima que abarca múltiples posibilidades tales como los avisos publicitarios y propagandísticos por medio de los cuales el comerciante anuncia sus productos, y a los que el artículo 847 del mismo código les niega obligatoriedad, hasta las proposiciones que una persona hace a otras para que le formulen verdaderas ofertas, conductas todas ellas que apenas insinúan, como su nombre lo sugiere, el deseo serio y leal de querer contratar y solamente darán lugar a la responsabilidad propia de quien quebrante los deberes de corrección y buena fe que gobiernan la actividad preparatoria de los contratos.»

Y sobre la publicidad y las promociones, la misma Sala precisó en la sentencia SC11815-2016 que, aunque no sean ofertas en sentido estricto, la ley las torna vinculantes en protección del consumidor:

«… debe señalarse que aquel acto jurídico unilateral –la oferta- ostenta unas características que la distinguen de tratativas, acuerdos prenegociales, invitaciones a negociar, etc. que forman parte de la etapa precontractual; y aún de la propaganda, la publicidad, las promociones dirigidas a personas indeterminadas, etc. en las que, con todo, en protección del consumidor, la ley torna vinculantes (artículo 29 de la ley 1480 de 2011 o Estatuto del Consumidor).»

Supongamos que en un centro comercial encontramos productos anunciados con un descuento del 50 %. No hay allí una oferta mercantil completa, porque solo figura el precio; pero ese precio sí es vinculante para el comerciante por disposición del Estatuto del Consumidor, de modo que no puede anunciar un precio y cobrar otro, so pena de incurrir en publicidad engañosa.

Cómo redactar una propuesta comercial que obligue.

Muchas empresas envían a sus clientes propuestas comerciales o cotizaciones. Si contienen los elementos esenciales del negocio y se dirigen a un destinatario determinado, son ofertas mercantiles y obligan a quien las emite durante su vigencia. Por eso conviene que indiquen siempre su plazo de validez y las condiciones de aceptación. El siguiente es un modelo básico:

[Ciudad], [fecha]

Señores [razón social del destinatario]

Asunto: Propuesta comercial n.º [número]

[Razón social del proponente] les ofrece [descripción del bien o servicio, cantidades y especificaciones], por un precio total de $[valor], [IVA incluido / más IVA], pagadero [forma y plazos de pago].

Entrega: [lugar y fecha o plazo de entrega]. Garantía: [término y condiciones].

Vigencia: esta propuesta es válida hasta el [fecha]. Vencido ese término sin aceptación, no obligará al proponente.

Aceptación: la propuesta se entenderá aceptada con la firma de este documento o la orden de compra enviada a [correo], recibida dentro del término de vigencia.

[Nombre, cargo y firma del representante legal]

Si la empresa solo quiere informar precios de referencia sin obligarse, debe decirlo expresamente, por ejemplo con la leyenda «precios sujetos a confirmación; este documento no constituye oferta».

Diferencia entre la oferta y la promesa de contrato.

La oferta y la promesa se confunden con frecuencia porque ambas anteceden al contrato definitivo, pero son figuras distintas. La oferta es un acto unilateral: proviene de una sola parte y todavía no hay contrato; el contrato nace cuando el destinatario acepta. La promesa, en cambio, es ya un contrato bilateral: ambas partes se obligan a celebrar el negocio prometido en una fecha o al cumplirse una condición.

La consecuencia práctica es el remedio ante el incumplimiento: el oferente que se retracta indemniza perjuicios, mientras que el promitente incumplido puede ser demandado para que celebre el contrato prometido. La figura se desarrolla en el artículo sobre la promesa de contrato en el Código de Comercio.

Preguntas frecuentes.

A continuación, damos respuesta a las preguntas frecuentes realizadas por nuestros lectores.

¿Oferta mercantil, oferta comercial y propuesta comercial son lo mismo?

Sí. Son nombres para la misma figura del artículo 845 del Código de Comercio: el proyecto de negocio jurídico que el proponente formula al destinatario con los elementos esenciales del contrato propuesto.

¿Qué pasa si el proponente se retracta de la oferta?

Debe indemnizar los perjuicios que cause al destinatario, porque la oferta comunicada es irrevocable según el artículo 846 del Código de Comercio.

¿Cuánto tiempo es válida una oferta mercantil?

El plazo que fije el proponente. Si no fijó ninguno, la verbal o telefónica debe aceptarse en el acto y la escrita dentro de los seis días hábiles siguientes a su fecha, más el término de la distancia si el destinatario reside en otro lugar.

¿Los seis días para aceptar una oferta escrita son hábiles o calendario?

Hábiles, porque es un plazo fijado por la ley (art. 829, num. 6, del Código de Comercio). Si el plazo lo fija el proponente, se cuenta en días calendario, salvo que diga otra cosa.

¿Si acepto una oferta por teléfono quedo obligado?

Sí, porque la oferta telefónica se acepta en el acto; pero si usted es consumidor, en las ventas a distancia tiene derecho de retracto dentro de los cinco días hábiles siguientes (art. 47 de la ley 1480 de 2011).

¿Una cotización es una oferta mercantil?

Depende. De acuerdo con nuestro criterio, si la cotización contiene los elementos esenciales del negocio y se dirige a un destinatario determinado, es una verdadera oferta y obliga a quien la emite; si solo informa precios de referencia sin ánimo de obligarse, es una invitación a negociar.

¿Qué pasa si acepto la oferta pero con condiciones?

La aceptación condicional o la extemporánea se consideran una nueva propuesta (art. 855 del Código de Comercio): el contrato no se forma y ahora es el proponente original quien decide si acepta.

¿La promoción de un almacén me da derecho a exigir el precio anunciado?

Sí. Aunque la publicidad no sea una oferta mercantil completa, el precio anunciado es vinculante por el Estatuto del Consumidor, y el comerciante no puede cobrar uno distinto.

¿La oferta de compra de un apartamento sobre planos me obliga?

La «oferta» o separación que se firma en los proyectos inmobiliarios suele documentar un pago a cuenta de la futura compraventa. Es una práctica regular en la compra sobre planos, y lo exigible es que, de no concretarse el negocio, se devuelva el dinero en los términos pactados, sin multas que no se hayan acordado.

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Forma de citar este artículo (APA):

Gerencie.com. (2026, octubre 6). Oferta mercantil o propuesta comercial: qué es, requisitos y plazos de aceptación [Entrada de blog]. Recuperado de https://www.gerencie.com/oferta-mercantil.html

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2 comentarios

  1. Winston Mosquera

    Buenas tardes, les agradecería mucho si me pudieran colaborar con su opinión sobre lo siguiente: una cuñada firmó una oferta de compra-venta de un apartamento con una urbanizadora de nombre Cádiz, la separó con $500.000 y ha estado pagando una cuota de $420.000 mensuales durante aproximadamente 26 meses, para completar una cuota inicial de 27 millones. Ahora le dicen que no fue aprobado el subsidio (¿¿???) y que busque una caja de compensación o la devolución del dinero (¿¿???). Utilizaron el dinero para construir y, como no hay contrato firmado, sino solo esta oferta, que de seguro la tienen muchos sobre el mismo apartamento, ¿es una forma de engañar a la gente? Muchas gracias.

    1. En general, es una práctica regular cuando se compra sobre planos, donde los precios son menores que si se compra un inmueble de similares condiciones ya construido, precisamente por esa financiación que gana la constructora. Lo irregular sería que no le devolvieron el dinero o que le cobraran una multa o cláusula penal por no poder concretar la compraventa.