Su pensión en Colpensiones. Calcule la que tendría hoy o planee la que quiere tener. Conózcalo aquí

Compraventa de establecimiento de comercio

Un establecimiento de comercio puede venderse como una unidad, con su nombre, mercancías, muebles, contratos y clientela, siguiendo las reglas de los artículos 525 a 531 del Código de Comercio. ¿Qué se vende, cómo se formaliza, quién responde por las deudas y qué pasa con los trabajadores, el arriendo y los impuestos?

Qué es la compraventa de un establecimiento de comercio.

Es el contrato por el cual el propietario transfiere el establecimiento de comercio como unidad económica en funcionamiento —el almacén, el restaurante, el hotel— a un comprador, que continúa la actividad.

Es una figura propia de los establecimientos que pertenecen a personas naturales o que una sociedad quiere desprender de su patrimonio. Cuando lo que se quiere es comprar toda la empresa organizada como sociedad, lo usual es comprar las acciones o cuotas de la sociedad, que es un negocio distinto.

Qué comprende la venta del establecimiento.

Salvo pacto en contrario, la venta comprende todos los elementos del artículo 516 del Código de Comercio: el nombre comercial y las marcas, las creaciones, las mercancías, el mobiliario, los contratos de arrendamiento, el derecho a la clientela y a la fama comercial, y los derechos y obligaciones de la actividad. El artículo 525 presume que la enajenación del establecimiento se hace en bloque o como unidad económica, salvo prueba en contrario.

Las partes pueden excluir algunos elementos, siempre que la exclusión no desnaturalice el negocio: si solo se venden las mercancías y los estantes, sin el nombre ni la clientela, no hay venta de establecimiento sino venta de bienes sueltos. Y la venta no incluye el local, salvo que también se venda por escritura pública.

Cómo se formaliza la compraventa.

El artículo 526 del Código de Comercio fija la forma:

«La enajenación se hará constar en escritura pública o en documento privado reconocido por los otorgantes ante funcionario competente, para que produzca efectos entre las partes.»

Para que produzca efectos frente a terceros, el contrato debe inscribirse en el registro mercantil de la cámara de comercio donde está matriculado el establecimiento. Las cámaras suelen exigir, entre otros, los siguientes documentos y datos:

  • Copia del contrato, con reconocimiento de firmas ante notario o presentado personalmente por los otorgantes ante la cámara.
  • Identificación de vendedor y comprador, del establecimiento (nombre, dirección y matrícula), del precio y la forma de pago, y si la venta es total o parcial.
  • La matrícula mercantil del vendedor renovada a la fecha de la inscripción.
  • La matrícula del comprador como comerciante si no la tiene, y su RUT.
  • La solicitud de cancelación de la matrícula del vendedor persona natural si no seguirá ejerciendo el comercio.
  • El pago del impuesto de registro, de los derechos de inscripción y la acreditación de la retención en la fuente.

Conviene que el contrato deje claro que lo que se vende es el establecimiento, y no la razón social del vendedor ni el local, conceptos que suelen confundirse.

Quién responde por las deudas del establecimiento.

Como con el establecimiento se transfieren también obligaciones, la ley protege a los acreedores. El artículo 527 del Código de Comercio dispone en su primer inciso:

«El enajenante y el adquirente del establecimiento responderán solidariamente de todas las obligaciones que se hayan contraído hasta el momento de la enajenación, en desarrollo de las actividades a que se encuentre destinado el establecimiento, y que consten en los libros obligatorios de contabilidad.»

Esa solidaridad cesa para el vendedor si, dentro de los dos meses siguientes a la inscripción de la venta en el registro mercantil, se cumplen tres condiciones:

  1. Que se haya avisado de la enajenación a los acreedores por radiograma o cualquier otra prueba escrita.
  2. Que se haya dado aviso general de la transferencia en un diario de la capital de la República y en uno local, si lo hay, ambos de amplia circulación.
  3. Que los acreedores no se hayan opuesto, dentro de ese término, a aceptar al comprador como su deudor.

Y para las obligaciones que no constan en la contabilidad, el artículo 529 del Código de Comercio dispone:

«Las obligaciones que no consten en los libros de contabilidad o en documento de enajenación continuarán a cargo del enajenante del establecimiento, pero si el adquirente no demuestra buena fe exenta de culpa, responderá solidariamente con aquél de dichas obligaciones.»

Por eso, antes de comprar conviene revisar a fondo las deudas del establecimiento —proveedores, arriendos, servicios, créditos— y pactar en el contrato quién responde por cada una, descontando su valor del precio si las asume el comprador.

Algunas obligaciones, como los impuestos del vendedor, no se trasladan frente a la DIAN aunque las partes pacten lo contrario: el pacto vale entre ellas, pero la DIAN seguirá cobrando al vendedor, que es el contribuyente.

Qué pasa con los trabajadores.

La venta del establecimiento no es justa causa para despedir a los trabajadores. Lo que ocurre es una sustitución de empleadores (artículos 67 a 70 del Código Sustantivo del Trabajo): los contratos continúan con el comprador en las mismas condiciones, y el antiguo y el nuevo empleador responden solidariamente por las obligaciones laborales exigibles al momento de la sustitución.

Si el comprador no quiere conservar a los trabajadores, deberá despedirlos sin justa causa y pagar las indemnizaciones, salvo los que gocen de estabilidad laboral reforzada, que no pueden ser despedidos sin autorización. Quién asume ese costo es algo que debe pactarse en el contrato de venta.

Qué pasa con el arriendo del local.

Si el establecimiento funciona en un local arrendado, el vendedor puede ceder el contrato de arrendamiento al comprador aun sin autorización del arrendador. Así lo dispone el artículo 523 del Código de Comercio, que en su último inciso establece:

«La cesión del contrato será válida cuando la autorice el arrendador o sea consecuencia de la enajenación del respectivo establecimiento de comercio.»

El arrendador debe aceptar al comprador en las mismas condiciones del contrato, como explicamos en el artículo sobre el contrato de arrendamiento de locales comerciales. Si el local es del vendedor, el numeral 5 del artículo 516 incluye en la venta el derecho al arrendamiento del local, aunque en la práctica las partes negocian si el local se arrienda, se vende aparte o no se incluye.

La prima comercial.

El precio de un establecimiento suele incluir un valor adicional al de sus bienes físicos, por su buen nombre y su clientela, que en el comercio se conoce como prima comercial. La Corte Suprema de Justicia, en la sentencia 5860 del 27 de julio de 2001, aclaró que en Colombia la prima no tiene consagración legal y solo puede exigirse como costumbre mercantil debidamente probada:

«Sin embargo, en el ordenamiento mercantil colombiano, no existe regla legal que favorezca tal práctica, ni disposición legislativa alguna que imponga al arrendador que recupera el inmueble arrendado el deber de pagarla, motivo por el cual, de tener fuerza normativa como costumbre local, regional o nacional, debió estar probada en la forma prevista por la ley.»

La prima corresponde al dueño del establecimiento, titular del buen nombre y la clientela, y no al dueño del local que simplemente lo arrienda.

Impuestos en la venta del establecimiento.

La venta del establecimiento tiene varios efectos tributarios que deben considerarse al fijar el precio:

  • Retención en la fuente: cuando el vendedor es persona natural, se aplica la retención del 1 % del artículo 398 del Estatuto Tributario por enajenación de activos fijos, que debe pagarse antes de la inscripción, mediante recibo oficial de pago, y acreditarse ante la cámara de comercio.
  • Ganancia ocasional: si el vendedor poseyó el establecimiento por dos años o más, la utilidad tributa como ganancia ocasional; si fue por menos tiempo, como renta ordinaria.
  • IVA: según el parágrafo 1 del artículo 420 del Estatuto Tributario, la venta de activos fijos no causa IVA, de modo que el mobiliario y los intangibles del establecimiento no lo generan; en cambio, de acuerdo con nuestro criterio, las mercancías del inventario que se transfieren son bienes del giro ordinario y causan IVA si el vendedor es responsable.
  • Factura electrónica: si el vendedor está obligado a facturar, debe expedir factura por la venta.

Compraventa del local comercial.

El local comercial es un inmueble distinto del establecimiento. Si se venden ambos, se necesitan dos contratos: la escritura pública de compraventa del local, inscrita en la oficina de registro de instrumentos públicos, y el contrato de venta del establecimiento, inscrito en la cámara de comercio.

Preguntas frecuentes.

A continuación, damos respuesta a las preguntas frecuentes realizadas por nuestros lectores.

¿La venta de un establecimiento de comercio requiere escritura pública?

No. Puede hacerse por documento privado reconocido ante notario o presentado ante la cámara de comercio, y debe inscribirse en el registro mercantil (art. 526 del Código de Comercio).

¿El comprador responde por las deudas del vendedor?

Sí, solidariamente, por las obligaciones del establecimiento que consten en la contabilidad, salvo que se avise a los acreedores y estos no se opongan (art. 527); por las que no consten, solo si no actuó de buena fe exenta de culpa (art. 529).

¿La venta de un establecimiento de comercio causa IVA?

Depende de lo que se venda: los activos fijos no causan IVA (art. 420 del Estatuto Tributario), pero las mercancías del inventario sí lo causan si el vendedor es responsable.

¿Se puede vender un establecimiento que funciona en un local arrendado?

Sí, y el contrato de arrendamiento puede cederse al comprador sin autorización del arrendador (art. 523 del Código de Comercio).

¿Qué pasa si el comprador no formaliza la compraventa?

El establecimiento sigue a nombre del vendedor frente a terceros; por eso conviene pactar en el contrato, o en una promesa de compraventa, un plazo para la inscripción y una sanción por incumplirlo.

¿Se puede vender la matrícula mercantil?

No. La matrícula es una inscripción, no un bien; lo que se vende es el establecimiento o algunos de sus elementos, como el nombre comercial.

¿Aún no tienes cuenta en Gerencie.com?
El registro es completamente gratis y desbloquea beneficios exclusivos.

Forma de citar este artículo (APA):

Gerencie.com. (2026, octubre 7). Compraventa de establecimiento de comercio [Entrada de blog]. Recuperado de https://www.gerencie.com/compraventa-de-establecimientos-de-comercio.html

Deje su opinión o su pregunta. Trataremos de darle respuesta. Su comentario o pregunta será editada automáticamente por el sistema.

Regístrese para que le avisemos cuando respondan su pregunta.

12 comentarios

  1. Tengo una pregunta, una SAS compró un establecimiento de comercio (traspaso en la Cámara de Comercio, pero solo el nombre, nada de inventarios, ni muebles…) a una persona natural que factura de manera electrónica (régimen común). Mi consulta es: ¿debe existir factura electrónica por parte del vendedor? Gracias.

    Responder a Selena 1 respuesta
    1. Un establecimiento de comercio es un activo fijo, y la venta de activos fijos se factura según el artículo 615 del Estatuto Tributario, de manera que sí se debe generar la factura electrónica respectiva.

  2. ¿Se puede comprar una razón social?

    Responder a Mary 1 respuesta
    1. Sí. De un establecimiento de comercio se puede comprar el local, la razón social, los bienes, el inventario, etc.

  3. Por favor, ¿nos pueden orientar con la siguiente consulta? Se registró la venta de una matrícula mercantil de un establecimiento de comercio. ¿Qué registro contable se debería hacer, teniendo en cuenta que no es un bien inmueble el que se vende, sino la matrícula? ¿Esta venta generaría ganancia ocasional?

    Responder a kELLY 1 respuesta
    1. La venta de una matrícula mercantil no existe como tal. Seguramente lo que ha vendido es un establecimiento de comercio, o el nombre del establecimiento de comercio, etc., caso en el cual se trata de un activo intangible, o incorporal como lo llama el artículo 60 del estatuto tributario, y en todo caso, al tratarse de un activo, se genera ganancia ocasional.

      El registro contable dependerá del concepto realmente vendido, que no puede ser la matrícula mercantil como ya se indicó.

      Saludos

  4. Buenos días, tengo un caso: se vendió el establecimiento de comercio en octubre de 2022 en dos pagos, el primero en octubre de 2022 y el segundo en julio de 2023. A la fecha de agosto, el comprador manifiesta que quiere retractarse del negocio y solicita la devolución del dinero del pago inicial. ¿Cómo se procedería en esta situación? Muchas gracias.

    1. En general, depende de lo que las partes acuerden. Si se firmó un contrato de promesa de compraventa, se debe proceder conforme a lo acordado en él. Si no se firmó ningún contrato, o en el contrato de compraventa mismo no se incluyó ninguna cláusula sobre retracto o incumplimiento, no queda otra salida que lograr un acuerdo entre las partes.

  5. Hola, ¿quién debe pagar la modificación del establecimiento comercial? Por favor.

    Responder a Ricardo 1 respuesta
    1. Depende de lo que se haya pactado en el contrato de compraventa del establecimiento comercial. Además, según entendemos, se refiere a modificaciones al local comercial, lo cual es distinto y dependerá de si está arrendado o es propiedad del dueño del establecimiento de comercio y se vende junto con él.

  6. Buenos días. Yo vendí un establecimiento y me pagaron casi en su totalidad; solo me deben un pequeño monto. Sin embargo, el comprador aún no quiere hacer los papeles y el establecimiento sigue a mi nombre. ¿Qué puedo hacer, ya que han pasado 4 meses desde que se realizó este negocio y quiero que ya no esté a mi nombre? Agradezco que me puedan orientar.

    Responder a Jhon 1 respuesta
    1. Si no se firmó un contrato como una promesa de compraventa en el que se haya fijado un plazo para el cumplimiento, esto es, para la transferencia formal de la propiedad, no es posible alegar un incumplimiento, lo que dificulta que el comprador pueda ser obligado a cumplir.