Capitulaciones matrimoniales – Qué son y cómo se hacen

Las capitulaciones matrimoniales permiten definir qué bienes o propiedades harán parte de la sociedad conyugal y cuáles se excluyen de ella, permitiendo a cada cónyuge mantener la propiedad y control de sus bienes.

En qué consiste las capitulaciones matrimoniales.

capitulaciones-matrimoniales

Las capitulaciones matrimoniales, patrimoniales  o acuerdos prenupciales como también se les conoce, son convenios realizados por los futuros esposos con la finalidad de incluir ciertos bienes en la sociedad conyugal o efectuar donaciones el uno al otro.

Las capitulaciones también permiten excluir bienes propios de la sociedad conyugal, de modo que si uno de los contrayentes tiene un apartamento que no quiere que haga parta de la sociedad conyugal, lo incluye dentro de las capitulaciones.

El artículo 1771 del código civil define las capitulaciones de la siguiente forma:

«Se conocen con el nombre de capitulaciones matrimoniales las convenciones que celebran los esposos antes de contraer matrimonio, relativas a los bienes que aportan a él, y a las donaciones y concesiones que se quieran hacer el uno al otro, de presente o futuro.»

En principio se entiende que las capitulaciones no son para excluir bienes sino para incluir los que cada contrayente quiere aportar a la sociedad lo que técnicamente no es cierto, toda vez que esta circunstancia ya se encuentra regulada por las normas civiles referentes al tema.

No obstante, si bien las propiedades adquiridas previamente por cada contrayente, por ley no hacen parte propiamente de la sociedad conyugal en la medida en que deben ser restituidas o recompensados al liquidar la sociedad conyugal, los frutos y gananciales generados a partir de ellas sí hacen parte de la sociedad conyugal, y mediante las capitulaciones se puede establecer que estos se excluyan de la sociedad conyugal.

Supongamos que Francisco es el dueño del 5% de las acciones de Ecopetrol y se casa con Juana. Las acciones técnicamente siguen siendo de Francisco aunque hagan parte de la sociedad conyugal, y en caso de divorcio y liquidación de la sociedad conyugal las acciones se le restituyen a Francisco, pero no lo los gananciales generados o derivados de esas acciones durante el matrimonio, que hacen parte de la sociedad conyugal.

Así, en las capitulaciones se pueden excluir de la sociedad conyugal los gananciales generados por esas acciones, como las acciones mismas y demás propiedades.

Recordemos que los gananciales son todos los bienes y frutos que se adquieren durante el matrimonio o la unión libre, y muchos de esos bienes pueden haberse obtenido gracias al patrimonio que uno de los cónyuges ya tenía antes de casarse, y las capitulaciones permiten acordar que el otro cónyuge no entre a participar de esos gananciales o frutos.

El objetivo de las capitulaciones matrimoniales.

Cuando dos personas deciden convivir, ya sea mediante un matrimonio formal civil o religioso, o mediante una unción libre o marital de hecho, se conforma una sociedad conyugal o patrimonial, que involucra los bienes y propiedades que cada uno de los miembros de la pareja tengan al momento de la unión, aunque luego deban restituirse (compensar o recompensar) al liquidar la sociedad.

Las capitulaciones matrimoniales pretenden definir cómo se administrarán en la sociedad conyugal los bienes de cada uno, cuáles se aportarán se excluirán de ella, entre otros aspectos.

Las capitulaciones matrimoniales permiten separar el patrimonio de cada uno de los miembros de la pareja, a fin de protegerlo o evitar conflictos durante el matrimonio o en el divorcio.

De esta forma se establece una relación o régimen de separación de bienes desde que se inicia la sociedad conyugal.

Este régimen de separación de bienes permite separar incluso los rendimientos o valorizaciones que generen los bienes individuales poseídos antes del matrimonio, pues cada contrayente garantiza la propiedad de sus bienes lo que le permite disponer plenamente de ellos y de sus rendimientos, ingresos o frutos.

De esta manera, si la esposa tiene un apartamento arrendado, tanto el apartamento como los ingresos por arrendamiento, y la posible valorización del apartamento se pueden excluir de la sociedad conyugal, lo que permite separar y proteger ese patrimonio plenamente.

En las capitulaciones matrimoniales se pueden acordar otros aspectos como distribución de ingresos, asignaciones dinerarias, constitución de fondos, cuentas bancarias, fideicomisos, seguros, etc., a fin de garantizar la seguridad y estabilidad económica de los cónyuges y de los hijos.

Cómo se hacen las capitulaciones matrimoniales.

Las capitulaciones matrimoniales son una declaración de voluntad de la pareja respecto a la destinación y administración de los bienes propios de cada uno luego de constituida la sociedad conyugal o patrimonial, declaración de voluntad que se debe hacer mediante escritura pública.

En ella se pueden incluir los bienes que cada uno aportará a la sociedad conyugal, si es que se aportará alguno, cómo se administrarán los bienes aportados, qué bienes no se aportarán o no harán porte de la sociedad, etc.

Las capitulaciones son irrevocables según lo señala el artículo 1778 del código civil colombiano:

«Las capitulaciones matrimoniales no se entenderán irrevocablemente otorgadas sino desde el día de la celebración del matrimonio; ni celebrado, podrán alterarse, aún con el consentimiento de todas las personas que intervinieron en ellas.»

Una vez contraído el matrimonio o constituida la unión libre no se pueden modificar las capitulaciones, ni aunque estén de acuerdo las dos partes, siendo definitivas e irrevocables mientras esté vigente la sociedad conyugal.

Para la elaboración de la escritura pública se deben allegar las escrituras públicas de los bienes que se incluirán o se excluirán de la sociedad conyugal, y los recibos del impuesto predial del último año a fin de fijar el valor de las propiedades con base al avalúo catastral, entre otros documentos según los bienes que se relacionen en la respectiva escritura.

Es un trámite que se debe hacer personalmente por los contrayentes.

A tener en cuenta en las capitulaciones.

A modo de resumen se deben tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Se pueden capitular bienes poseídos antes del matrimonio como los que se puedan poseer después.
  • Se puede o debe pactar la subrogación a fin de poder sustituir un bien capitulado por otro (se vende el primer apartamento para comprar una finca que seguirá capitulada)
  • Las capitulaciones facilitan la división de bienes en caso de divorcio, ya que sólo se liquidan y repartes los bienes que expresamente se aportaron a la sociedad.

Las capitulaciones permiten iniciar un matrimonio en régimen de separación de bienes parcial o total, lo que hace más sencillo un procedo de divorcio por cuanto los aspectos patrimoniales fueron resueltos en las capitulaciones.

Destino de los bienes capitulados en caso de muerte de un contrayente.

Los bienes capitulados que se excluyen de la sociedad conyugal, al no ser parte de esta, en caso de fallecimiento del cónyuge a quien pertenecían se distribuyen entre los herederos legítimos de este, sin que el cónyuge sobreviviente pueda participar de ellos.

Las capitulaciones se hacen para que el otro cónyuge no pueda participar de los bienes capitulados, ni en vida ni después de fallecido, así que en caso de fallecimiento se distribuyen entre los hijos del cónyuge a quien pertenecía, o si no hay hijos a sus hermanos, etc.

Las capitulaciones tienen efecto frente a la sociedad conyugal, más no frente a los herederos, que pueden ser los hijos comunes, prematrimoniales o extramatrimoniales, que son los que recibirán los bienes en caso de fallecimiento del cónyuge que los poseía.

Capitulaciones matrimoniales pueden evitar la sociedad conyugal.

Cuando una persona se casa o inicia una convivencia en unión libre, se conforma una sociedad conyugal conformada por los bienes y propiedades que cada uno tiene, excepto los bienes que la ley expresamente excluye del haber de la sociedad conyugal, que en encontramos en los artículos 1782, 1783 y 1792 del código civil.

Así, si el novio tiene una casa y la novia tiene un vehículo, al casarse esos bienes entran a formar parte de la sociedad conyugal, más todos los demás bienes que cada uno adquiera durante el matrimonio.

Y esa sociedad conyugal es presumida por la ley en los términos del artículo 1774 del código civil:

«A falta de pacto escrito se entenderá, por el mero hecho del matrimonio, contraída la sociedad conyugal con arreglo a las disposiciones de este título.»

En razón a lo anterior, las partes pueden acordar que la sociedad conyugal no surja o no exista, lo que pueden hacer en las capitulaciones.

Uno de los aspectos que se puede pactar en las capitulaciones es que no exista la sociedad conyugal, o que exista únicamente respecto a determinados bienes.

Liquidación de la sociedad conyugal sin divorcio.

Una alternativa adicional las capitulaciones es disolver o liquidar la sociedad conyugal inmediatamente se contrae matrimonio.

La liquidación de la sociedad conyugal puede hacerse sin divorciarse, así como el matrimonio puede existir sin que surja la sociedad conyugal.

El matrimonio civil o religioso, o la unión libre, pueden nacer sin sociedad conyugal, o si esta ha surgido, puede liquidarse sin necesidad de divorciarse y en su lugar convivir en un régimen de separación de bienes.

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Razones para convivir en un régimen de separación de bienes.

El régimen de separación de bienes se puede instituir ya sea mediante capitulaciones o mediante la liquidación de la sociedad conyugal, por las siguientes razones:

  1. Cada cónyuge quiere tener la propiedad y control de sus bienes.
  2. Cada cónyuge quiere evitar que los frutos o rendimientos de sus propiedades no ingrese a la sociedad conyugal.
  3. Para que el incremento del valor de sus propiedades no se incluya en la sociedad conyugal.
  4. Cuando se espera una herencia o donación y no se quiere compartir los frutos o rendimientos de estas.
  5. Para asegurarse que el otro se casa por amor y no por interés.

En fin, el cónyuge que prefiera tener el control absoluto de lo que tiene y de lo que se gana, seguramente prefiera vivir en un régimen de separación de bienes, lo que en muchos casos puede evitar problemas futuros.

La separación de bienes es más fácil al inicio cuando todo es amor, y no la final cuando hay odio, resentimiento y actitud de revancha.

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