Prescripción de la acción de simulación

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La simulación de contratos es una práctica muy extendida que se utiliza para defraudar acreedores y para proteger el patrimonio de las personas al traspasarlo a un tercero y así evitar un embargo, para lo cual existe la acción de simulación, que está sujeta a la prescripción por el transcurso del tiempo.

Con la acción de simulación se pretende que el juez declare que un determinado negocio es simulado, y por lo tanto se ordena deshacer ese negocio para que las cosas vuelvan al estado anterior.

Ejemplo:

Pedro transfiere un apartamento a su hermano mediante un contrato de compraventa simulado para evitar que la Dian se lo embargue por una deuda que tiene.

En este caso la Dian está legitimada para interponer la acción de simulación y exigir que mediante sentencia de declare la simulación y el apartamento regrese al patrimonio de Pedro para que la Dian pueda embargarlo y así cobrar los impuestos que este adeuda.

El término que tiene el interesado para interponer  la acción de simulación es de 10 años como lo recuerda la sala civil de la Corte suprema de justicia en sentencia SC21801 2017 (15 de diciembre) con ponencia de la magistrada Margarita Cabello Blanco:

«… como el escrito de demanda se radicó en octubre de 2010, el auto admisorio se profirió el día 15 de febrero de 2012 y los demandados se notificaron en el mes de marzo del mismo año, el accionante estaba dentro de los términos (10 años), a los que alude el canon 2536 del Código Civil para formular la acción fundamentada en el artículo 1766 ejusdem.»

¿Desde cuándo se contabiliza el término de prescripción?

Este asunto es de capital importancia, por cuanto los 10 años de prescripción de la acción de simulación no necesariamente se cuentan desde la fecha en que se materializa el contrato simulado, sino desde la fecha en que nace el interés jurídico para el demandante.

Un ejemplo de esta situación puede ser el caso de un padre que transfiere a su hijo preferido la mejor propiedad que tiene con el fin de favorecerlo frente a los demás hijos.

En este caso la escritura de la compraventa simulada se formaliza en vida del padre, pero una vez fallezca el padre los otros herederos pueden recurrir a la acción de simulación para proteger sus derechos, y en tal caso, el término de prescripción se inicia a contar desde la fecha en que fallece el padre y no desde la fecha en que se configuró el negocio simulado mediante el cual se trasfirió la propiedad en favor del hijo preferido.

De la misma sentencia arriba referida se extrae el siguiente texto donde se evidencia la fecha en desde la cual se debe contar el tiempo de prescripción:

«Cual se manifestó al quebrar el fallo, las consideraciones expuestas validan la exposición del apelante, teniendo en cuenta que el juzgador de primer grado entendió, que el momento para iniciar el conteo de la prescripción era desde la fecha en que se suscribió el negocio ficticio, que lo fue el 13 de abril de 1981; ignorando que en puridad, no era desde ese instante que podía hablarse de surgimiento del interés, teniendo en cuenta, que el mismo nace a partir del momento en que se le desconoció al promotor la existencia del pacto simulatorio.

Para cuando se suscribió el negocio, contrario al entendimiento  de la agencia de primera instancia,  el señor AGUDELO SOLIS, no tenía interés para promover acción judicial alguna; este afloró cuando se puso en riesgo su derecho, momento que no podría ser otro distinto a aquél en que se produjo el fallecimiento de su hermana, la señora LIGIA AGUDELO SOLÍS; así lo dejó entrever desde el mismo instante de la presentación de la demanda (folio 4 y 5 del c. 1)»

Aquí entra a jugar un papel importante el concepto de interés para demandar, que nace cuando el demandante encuentra que un derecho suyo se ha afectado por el negocio que se demanda simulado, lo que generalmente ocurre tiempo después de sucedido el negocio.

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