Promesa de compraventa debe contener fecha en que se debe cumplir lo prometido

Cuando se redacta una promesa de compraventa hay que tener especial cuidado con hacer constar con absoluta claridad las fechas en que se han de cumplir las obligaciones adquiridas, pues de lo contrario resultará difícil determinar cuándo o a partir de cuándo surge el incumplimiento.

La promesa de compraventa es un contrato que contiene unas obligaciones reciprocas para las partes, debiendo cada una cumplir con lo que se ha obligado dar o hacer, y si una de las partes incumple, habilita a la otra parte a perseguir el cumplimiento de lo prometido, o a exigir el pago de la cláusula penal, indemnizaciones por perjuicios, etc.

¿Cuándo se considera incumplida una promesa de compraventa?

Para que la parte cumplida demanda a la parte incumplida, naturalmente debe demostrar que la otra parte ha incumplido, ¿y cómo lo prueba?

En primer lugar la prueba del incumplimiento parte de demostrar que se había pactado hacer x o y cosa y no se hizo, pero además, se debe demostrar que transcurrió el tiempo en que debía cumplirse y no se cumplió, y ello sólo se demuestra si en el contrato se fijó una fecha determinada.

Si no existe una fecha resulta imposible demostrar el incumplimiento, pues no hay referencia temporal que permita al juez conocer con certeza si en efecto se incumplió.

Para ilustrar lo que puede suceder cuando no se tiene la precaución de fijar fechas claras para cumplir con las obligaciones, transcribimos los aportes referidos en la sentencia STL2823-2013 con radicación 44451, con fecha agosto 21 de 2013 de la corte suprema de justicia:

La Sala de Casación Civil, mediante sentencia del 19 de junio de 2013 negó el amparo invocado al considerar que el a quo en su decisión señaló que no encontró la fecha de exigibilidad de la obligación, que “la sola manifestación del actor sobre haber requerido al deudor del pago de la obligación, no satisface o suplen lo faltante del título, (…), por lo que no puede prima facie predicarse demostrado el incumplimiento que dé lugar surgimiento (sic) del pago de la cláusula penal”. Asimismo afirmó que tal como lo expuso el Tribunal, aunque en el documento aportado se demostró la existencia de una obligación, “no surge de manera nítida, patente y perfectamente delimitada la fecha a partir de cuándo ésta se hizo exigible, pues no se allegó prueba de la programación” expuesta en la cláusula cuarta del contrato de permuta, lo cual impidió el cobro coercitivo de la obligación reclamada “por existir duda sobre uno de los elementos esenciales exigidos por la ley procesal civil para considerar el documento como título ejecutivo”

Concluyó que “no resultaba absurdo, arbitrario o caprichoso, negar la orden de apremio ante la ausencia del documento que establecía la periocidad en la que debían entregarse los bienes cuya falta de suministro se aduce”.

Como se puede observar, la ausencia de una fecha clara e inequívoca hace que no posible determinar el incumplimiento de una obligación, y en consecuencia impide que la parte incumplida sea condenada.

En consecuencia, en lo posible se deben colocar fechas precisas como el 15 de agosto de 2017, o dentro de los 30 días calendarios siguientes a la fecha en que se otorgue la escritura, o cada dos meses contados a partir de la firma del contrato, etc., de manera que resulte sencillo determinar la fecha exacta  a partir de la cual el obligado entra en mora.

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